El sector pesquero artesanal ha sido identificado como uno de los más vulnerables ante los impactos que está teniendo el cambio climático. Esto, sumado a otros factores de riesgo, como la sobreexplotación, degradación y contaminación del hábitat marino, entre otros, ha generado concenso respecto a la  urgencia de que este sector, así como también la acuicultura en pequeña escala, desarrollen un proceso eficiente de adaptación, con el fin de asegurar su sostenibilidad en Chile.

Para enfrentar este desafío nació hace tres años el Proyecto “Fortalecimiento de la Capacidad de Adaptación en el Sector Pesquero y Acuícola Chileno al Cambio Climático” (ACCPA), ejecutado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) y el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) en el marco del Plan del Adaptación Sectorial, y que cuenta con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF).

El objetivo central de esta iniciativa ha sido, a través del trabajo en distintos frentes, reducir la vulnerabilidad y aumentar la capacidad de adaptación al cambio climático de las comunidades pesqueras y acuícola de pequeña escala del país. Para ello, se inició un intenso trabajo en cuatro caletas a lo largo del país: Caleta Riquelme, en la Región de Tarapacá; Tongoy, en la Región de Coquimbo; Coliumo, en la Región del Biobío; y El Manzano-Hualaihué, en la Región de Los Lagos.

Hoy, el proyecto está iniciando su etapa final, dejando un importante e inédito legado en diversas materias, apuntando a  generar acciones e instalar capacidades de adaptación a nivel nacional, regional y local.

Uno de los ámbitos centrales abordado en el marco del proyecto ha sido el fortalecimiento de las capacidades institucionales –públicas y privadas– necesarias para apoyar el proceso de adaptación de la pesca y la acuicultura al cambio climático. En este contexto, se han desarrollado actividades claves, como la conformación de entes coordinadores/asesores en materia de cambio climático, pesca y acuicultura, a nivel nacional, regional y local. A esto, se suma el diseño e implementación de un sistema base de información interoperable que logra sistematizar, integrar y disponibilizar datos y estadísticas en materia de pesca, acuicultura y cambio climático, críticos para la toma de decisiones; y la ejecución de un programa de capacitación en materia de cambio climático y adaptación dirigido a funcionarios públicos y tomadores de decisiones.

Una segunda área de trabajo ha sido el mejoramiento de la capacidad de adaptación de la pesca y la acuicultura local, orientado a potenciar las acciones de adaptación, principalmente, en la pesca artesanal y acuicultura de pequeña escala. En este ámbito, se ha trabajado en el diseño y ejecución de un programa de capacitación para pescadores y acuicultores con un componente pedagógico potente, además de la transferencia de un programa de monitoreo local básico de distintas variables medioambientales, que permiten a estas comunidades el seguimiento permanente al fenómeno del cambio climático. Paralelamente, se han implementado programas de desarrollo de nuevas prácticas que incorporen tecnología, innovación y mejoramiento de gestión al quehacer productivo de las caletas, buscando su diversificación y el aporte de valor agregado.

Finalmente, el fortalecimiento del conocimiento y sensibilización sobre el cambio climático en las comunidades pesqueras y acuícolas también fue abordado como un componente fundamental, buscando involucrar a toda la comunidad costera en el proceso de adaptación. Para ello, se encuentran en ejecución acciones orientadas a fortalecer la comunicación en torno a las causas y consecuencias de este fenómeno, buscando instalar el desafío de la adaptación como una oportunidad para la comunidad.

La experiencia del Biobío

Cristian Vásquez, coordinador del proyecto para la Región del Biobío, comentó que “en la caleta piloto Coliumo, esta iniciativa ha tenido un énfasis en el trabajo con pescadores y algueras, desarrollando experiencias que han generado las bases para un trabajo en materia de adaptación al cambio climático”. Además, detalló el experto, “el trabajo que se ha desarrollado en el Biobío ha sido, a su vez, permanentemente enriquecido con la experiencias que el proyecto ha desarrollado en las otras caletas piloto, Riquelme en Tarapacá, El Manzano de Los Lagos y Tongoy de Coquimbo”.

El profesional añadió que se espera que la iniciativa también deje importantes legados para el sector de la pesca y acuicultura del Biobío, relacionadas con acciones de fortalecimiento institucional, instancias de gobernanza, formación profesional y sistemas de información para la toma de decisiones. “También esperamos dejar instaladas capacidades de diversificación productiva para los pescadores y pequeños acuicultores y una mayor sensibilización de la comunidad respecto del tema del cambio climático”, enfatizó.