Una de las principales prioridades de sostenibilidad de Bakkafrost -salmonicultora que opera en Islas Faroes- es tener todos los sitios de cultivo activos certificados por ASC en 2020. ASC es una de las certificaciones ambientales más reconocidas en el mundo dentro del negocio del salmón. El proceso de certificación de todos los sitios ha ido muy bien y ahora los centros “A63 Árnafjørður” y “A15 Tvøroyri” han obtenido el sello.

Según lo informado desde la compañía, toda la cadena de valor de Bakkafrost funciona según el estándar ASC. Las fábricas están certificadas por ASC y, además, el alimento y los smolts también están certificados. Ahora, 17 de todos los centros de cultivo activos han sido certificados y solo restan dos más.

“Uno de los dos sitios restantes ya ha sido auditado y la revisión del otro sitio se llevará a cabo el 28 de septiembre. Esperamos alcanzar nuestro objetivo de tener todos los sitios certificados en 2020”, dice Anna Johansen, gerente del Departamento de Calidad de Bakkafrost.

Por lo general, los representantes de ASC van desde Gran Bretaña a las Islas Faroe para realizar las auditorías de ASC. Sin embargo, debido a la pandemia del Coronavirus, últimamente las auditorías se han realizado de forma remota. “Esto ha sido un desafío, pero sin embargo ha demostrado funcionar bien”, añade Anna Johansen.

El proceso para obtener certificaciones internacionales como ASC es complejo y desafiante. “Las certificaciones son la garantía de los clientes de que nosotros como empresa establecemos metas ambiciosas y que organizamos nuestra producción de manera sostenible. Es de vital importancia para la competitividad de Bakkafrost que trabajemos de acuerdo con los estándares internacionales más estrictos y que establezcamos continuamente metas nuevas y aún más desafiantes”, añadieron desde la salmonicultora.