Este martes 22 de septiembre, el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) realizó, de manera virtual, el taller de difusión de resultados del programa titulado “Vigilancia de la resistencia de Caligus rogercresseyi a antiparasitarios aplicados en la salmonicultura nacional (Etapa III)”.

Según lo informado, este proyecto es parte de los programas de investigación estratégicos permanentes que desarrolla el IFOP para el Estado, en la búsqueda del desarrollo de una actividad acuícola sostenible. La iniciativa cuenta con el financiamiento del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo (Minecon), participando activamente como contraparte técnica la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), contando también con el apoyo permanente del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca).

El programa es dirigido por la investigadora, doctora en Ciencias de la Acuicultura y bióloga marina, Margarita González Gómez, y está conformado por un grupo de trabajo multidisciplinario compuesto por biólogos marinos, médicos veterinarios y técnicos en terreno, todos profesionales y técnicos del Departamento de Salud Hidrobiológica del IFOP.

Según lo explicado en el encuentro, el programa de “Vigilancia de la resistencia de Caligus rogercresseyi a antiparasitarios aplicados en la salmonicultura nacional” partió en 2017 y recientemente acaba de completar su tercera etapa. Sin embargo, quedan dos etapas más (4 y 5) las que se espera finalicen con plazo al 2022. “El objetivo final es establecer un programa de vigilancia de resistencia de cáligus a los antiparasitarios”, expresó Margarita González.

La profesional detalló que el programa nació debido a que se conoce que, cuando se aplican tratamientos, constantemente se presentan variaciones en los parásitos en cuando a su sensibilidad a los fármacos, apareciendo algunos hipersensibles y en cambio otros muy resistentes, para los cuales se hace necesario aumentar la dosis para tener una buena respuesta. De acuerdo con lo descrito, durante este programa se hicieron una serie de estudios y ensayos, a pesar de las complicaciones que ha significado los últimos meses la pandemia del Covid-19, que ha dificultado la entrada a centros de cultivo.

Haciendo un resumen de lo logrado en esta última etapa, Margarita González explicó que se pudo avanzar en términos de muestreos, integrando nuevos criterios para una mayor precisión. Se avanzó también en la aplicación de una técnica simplificada para centros que están muy distantes geográficamente. Esta técnica fue estandarizada en el IFOP para su uso bajo ciertas condiciones.

También se revisaron constantemente los criterios de información, para que los datos sean fluidos y trazables y se modificó el informe que se entrega a los centros de cultivo, con la presentación de una tercera versión más amigable.

De este programa también han surgido algunas propuestas como, por ejemplo, contar con “centros centinelas” donde se pueda evaluar la susceptibilidad a los antiparasitarios con una frecuencia de muestreos determinada que permita entregar información sobre la situación de un área específica. “Esta es una propuesta a nivel teórico, que debería ser consensuada”, expresó Margarita González. También, mencionó, se requiere aunar criterios para avanzar hacia un programa de vigilancia de amplio consenso. Asimismo, se propuso que el IFOP sea el canalizador de la información que vaya surgiendo, pues con eso se ampliaría el rango geográfico.

Actualización del PSEVC-Caligidosis

En el evento también participó la subdirectora de Acuicultura de Sernapesca, Marcela Lara, quien comentó que la situación del cáligus en la industria chilena del salmón se está dando bajo un nuevo contexto, en el cual el cuidado del medio ambiente es cada día más importante y hay una mayor participación de ONGs y de la ciudadanía al dar a conocer sus opiniones y realizar consultas sobre los tratamientos que se utilizan.

Bajo este nuevo escenario, Sernapesca está trabajando en una nueva actualización del Programa Sanitario Específico de Vigilancia y Control de Caligidosis (PSEVC-Caligidosis). Aquí, se espera considerar los conocimientos obtenidos en el “Programa para la Gestión Sanitaria de la Acuicultura” (PGSA), donde se obtuvieron importantes avances, principalmente, en términos de ejecución de bioensayos y en el monitoreo de la sensibilidad a los antiparasitarios.

“En las próximas semanas vamos a presentar el programa”, expresó la profesional, añadiendo que junto con la presentación del nuevo documento, se entregarán datos de los resultados de esta normativa desde 2013 a la fecha, considerando las medidas que han funcionado y las que no y lo que se ha requerido modificar. “La vigilancia a la sensibilidad de los antiparasitarios será el foco principal del programa”, expuso, añadiendo que también será relevante el cuidado del medio ambiente, el establecimiento de estrategias tempranas de control y el incentivo al uso de estrategias no farmacológicas.

La funcionaria también hizo un llamado a las empresas productoras a mantener buenas prácticas en términos, por ejemplo, de entregar información fidedigna respecto a las cargas de cáligus en sus centros de cultivo, realizar los muestreos de manera apropiada e informar correctamente el uso de antiparasitarios, con el fin de evitar que hayan causas judiciales por estas causas y poder realmente avanzar en el control del parásito.

Preocupación por baja sensibilidad

En el seminario convocado por el IFOP expuso también la investigadora del Centro- I-Mar de la Universidad de Los Lagos, Gladys Asencio, quien manifestó su preocupación por los datos que muestran que se ha mantenido una situación de disminución en la sensibilidad de cáligus frente a piretroides y también frente a organofosforados, como azametifos. “Estamos en una situación complicada”, dijo, haciendo un llamado a realizar una revisión más profunda de aquello, identificando la sensibilidad real del parásito en determinadas áreas geográficas.

La académica enfatizó que en el país, en general, la estrategia frente a la caligidosis “ha sido más bien reactiva que preventiva”, puesto que se han tomado medidas casi siempre después de que el parásito ha significado una alta afectación para la actividad salmonicultora. “Los tratamientos no farmacológicos vinieron porque no están quedando productos que podamos usar. Se ha usado también la densidad de cultivo, pero de forma reactiva, porque la calidad sanitaria ya está complicada en algunas áreas”, comentó.

De todas maneras, la académica valoró que los últimos años se esté trabajando en vigilancia de la sensibilidad del parásito frente a los fármacos, acotando que hoy, los que están mostrando buenos resultados son, principalmente, lufenuron y hexaflumurón, “que son terapias que están permitiendo que el cáligus no ingrese a los centros y que los peces permanezcan en mejores condiciones sanitarias”, según lo explicado.

Gladys Asencio llamó a que se incorporen también otras estrategias, como por ejemplo, analizar la dispersión de larvas que puedan estar en el ambiente, con el fin de tener una idea de cómo está el área en términos de cargas antes de sembrar. De igual forma, mencionó la posibilidad de usar, tal como en Noruega, peces centinelas que entreguen información de cómo está la situación del piojo de mar en el ambiente, fuera de la balsa jaula.