“El balance que hacemos de la Ley de la Jibia es muy triste, no solo porque se perdieron 2 mil empleos de la pesca industrial y el país dejó de percibir más de US$120 millones de dólares en exportaciones o porque se destruyó la cadena compradora de jibia artesanal en la industria y se perdieron mercados y actividades ligadas como nunca de la historia pesquera. El mayor dolor es porque lo reiteramos en muchas ocasiones, pero nadie nos quiso escuchar”, así lo adujo la presidenta de la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes) de la zona centro-sur, Macarena Cepeda Godoy, al darle un contexto a la enorme flota china que se encuentra pescando jibia al borde de aguas jurisdiccionales chilenas y su relación con la legislación que entró en vigor el año pasado.

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La ejecutiva dijo que la operación de la gran flota extranjera en aguas internacionales es un problema para la seguridad alimentaria nacional y la sostenibilidad de los recursos, cosa que se ve agravada ahora que Chile dejó de pescar jibia y que ese recurso sigue en el agua en grandes cantidades. “Lo que nuestro país dejó de capturar lo están sacando flotas extranjeras en aguas internacionales, privando de trabajo y divisas por exportación a nuestra economía”, enfatizó.

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En agosto de 2019 entró en vigor la denominada Ley de la Jibia que estableció que este recurso fuese capturado solo con artes de pesca artesanales, dejando fuera a la industria. Al respecto, Marcel Moenne Muñoz, gerente general de PacificBlu, comentó que “durante la discusión de la Ley de la Jibia siempre dijimos que nuestro sistema de pesca era selectivo, sustentable y que la flota chilena de seis barcos industriales no podía afectar su sustentabilidad porque, además, entre otras cosas, capturaba una cuota establecida por un Comité Científico Técnico y controlada por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca). Claramente, la enorme flota china, que supera los 300 barcos factorías, los que pescan sin control en alta mar, son la verdadera amenaza a la sustentabilidad de recursos como la jibia y me alegro que hoy exista una mirada más global de la pesquería”.

Según argumenta Macarena Cepeda, la jibia hoy tiene una amplia disponibilidad en el océano Pacífico y por ello esta enorme flota está tras este apreciado recurso. Sin embargo, Chile marcó un paso hacia atrás en materia pesquera con esta ley, puntualizó la representante gremial en un comunicado de prensa emitido durante la mañana de este miércoles 14 de octubre.

“El resumen es que no puede pescar la industria, la jibia se alejó de la costa, por lo que los artesanales tampoco pueden acceder a ella, se cerraron mercados, se perdieron empleos y ahora vienen las flotas internacionales a buscar lo que la peor política pública en la historia pesquera les está entregando en bandeja. Es muy lamentable cuando se legisla sobre recursos naturales sin escuchar la voz de los expertos”, manifestó.

A su vez, la Asipes alertó de otro efecto desde el punto de vista económico y dice relación con que los recursos pesqueros transoceánicos son normados por organizaciones internacionales que asignan cuotas a los países involucrados de acuerdo con la “historia” de sus desembarques. “Chile pescaba unas 160 mil toneladas anuales, pero después de la Ley de la Jibia se está capturando poco más de 50 mil toneladas. La destrucción de la ‘historia’ pesquera del recurso jibia de seguro tendrá un efecto en las asignaciones de cuota, donde otros actores del Pacífico pescan cerca de un millón de toneladas”, subrayó el gremio industrial chileno.

En tanto, Carla Sánchez Mutis, subgerenta de Asuntos Corporativos de Landes, consideró que “el Sernapesca y la Armada de Chile han hecho un trabajo correcto para vigilar a esta flota extranjera y así evitar la pesca ilegal de recursos. Nosotros agradecemos y valoramos que se cuide los recursos marinos que son de todos los chilenos, ya que la protección de los recursos pesqueros le permite a nuestro sector proyectar un escenario positivo, con recursos sanos y en franca recuperación, producto de las prácticas sostenibles que hemos implementado. Pero hoy somos testigos de lo que vaticinamos cuando se aprobó la Ley de la Jibia: que le entregaríamos nuestros recursos a extranjeros”, advirtió la ejecutiva de Landes.

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Para cerrar, la Asipes, en el mismo comunicado de prensa, citó números desde que entró en vigencia la Ley de la Jibia:

– A agosto de 2020, se capturaron cerca de 54.000 toneladas, un 63% menos que en el mismo período del 2018. Hacemos la comparación con este año, debido al comportamiento anómalo que presentó el recurso en 2019, con desembarques muy bajos para el sector artesanal.

– Debido a las bajas en los desembarques, las exportaciones también se han visto severamente afectadas. A agosto de 2018, se habían percibido retornos por exportación de US$177,8 millones, mientras que, en el mismo período del 2020, solo se han alcanzado retornos de US$66,4.

– Dos mil empleos de flota y planta perdidos principalmente en la región del Biobío. Y que se notaron con mayor fuerza a raíz de la pandemia que vivimos hoy.

– Es importante señalar que la pesca industrial desde 2016 siempre logró sacar del agua el 20% de la cuota de jibia que le correspondía (40 mil toneladas), manteniendo la operatividad de sus plantas y barcos, la compra al mundo artesanal, empleos en ambos lados de la cadena y los mercados de exportación abiertos. Todo eso se perdió.

– Desde 2016 a la fecha las exportaciones de jibia han caído un 70%. Mientras ese año se enviaban a mercados internacionales 109.224 toneladas al cierre de 2019 esas exportaciones cayeron hasta las 37.388 toneladas.

*Fotos: cedidas por Asipes.