Durante la tarde de este martes 20 de octubre, el programa de Doctorado en Ciencias de la Acuicultura de la Universidad Austral de Chile (UACh), sede Puerto Montt, región de Los Lagos, realizó la celebración oficial -vía Zoom- de su décimo aniversario.

En la instancia se proyectó un video que resumió los diez años de funcionamiento del programa que busca formar capital humano para la investigación científica, el desarrollo y la innovación en la acuicultura; para luego dar paso a la exposición de la Dra. Olga Barbosa Prieto, secretaria regional ministerial (seremi) de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la macrozona sur.

“Con el video queremos resumir en parte lo que han sido estos diez años de funcionamiento de nuestro programa de estudios, mostrando sus inicios, quienes han pasado por él, los docentes, alumnos y el panorama actual del mismo”, detallaba la Dra. Marcela Astorga Opazo, directora del posgrado en acuicultura, en la antesala del evento.

Y así fue. Todas y todos quienes aparecieron en el video valoraron el que la UACh haya puesto a disposición este doctorado que busca conectar a la educación, la ciencia y la academia con la industria acuícola y también con la ciudadanía en general, especialmente en una era en que el cambio climático es cada vez más latente.

A ello se suma la pandemia del Covid-19 (coronavirus) que ha impactado la economía en términos globales, por lo que se requiere de planes productivos que permitan la reactivación sin nunca dejar de lado la sostenibilidad por la que aboga la ciencia.

Sin ir más lejos, en septiembre recién pasado se graduó del Doctorado el gerente de Salud y Nutrición de Mowi Chile, Jorge Mancilla, quien comentaba tras finiquitar con éxito sus estudios de posgrado en la UACh: “Estoy muy seguro que a través de esta tesis doctoral -titulada “Modelamiento de la dinámica poblacional de Caligus rogercresseyi en salmón Atlántico (Salmo salar, Linneaus 1758)- aportaré a un mayor conocimiento de la caligidosis en Chile, porque se están promoviendo implicancias prácticas basadas en conocimiento científico local para contribuir al manejo integrado de esta enfermedad. Por ejemplo, se pueden proponer futuros cambios normativos a la autoridad“, subrayó Mancilla hace poco más de un mes.

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Seremi

Tras la presentación del video expuso la seremi Barbosa, quien comenzó explicando la composición del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile (MinCiencia).

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Luego, detalló que dos tercios de las EBCT están localizadas en Santiago (región Metropolitana), es decir, están concentradas a nivel geográfico. Las EBCT son las empresas creadas sobre la base de conocimientos con potencial innovador, surgidas a partir de actividades de investigación y desarrollo (I+D) llevadas a cabo al interior de instituciones académicas, científico-tecnológicas y las compañías mismas, o en vinculación entre ellas.

En esta línea, la Dra. Barbosa precisó que en la macrozona sur se encuentran solamente 25 EBCT: diez en La Araucanía, dos en Los Ríos y trece en Los Lagos.

Ante esta situación, aseguró que el MinCiencia está impulsando un plan de trabajo para fomentar el emprendimiento de base CyT (ciencia y tecnología) que tiene cuatro ejes.

También mencionó el Plan de Desarrollo de Talentos, el cual -según explicó- tiene como objetivo “generar condiciones para que las personas adquieran en forma permanente conocimientos, habilidades y experticias en CTCI (ciencia, tecnología, conocimiento e innovación), pudiendo desplegarlas en los diferentes espacios de la sociedad, mediante trayectorias y redes diversas con miras a responder a los desafíos del país y sus regiones, en la ruta hacia el desarrollo sostenible e integral”.

Pero uno de los puntos que concitó mayor atención, fue cuando mencionó las etapas del proceso participativo para impulsar la ciencia y cómo esta, en definitiva, se transforme en políticas públicas reales que vayan en beneficio de la sociedad en su conjunto.

“Son tres etapas -detalló-: la primera, relacionada con espacios de diálogo para enriquecer la identificación de nudos que impiden determinadas trayectorias; la segunda, espacios de diálogos para enriquecer la identificación de recomendaciones que permitan desatar esos nudos; y tres, espacios de articulación para favorecer las condiciones para impulsar acciones de corto, mediano y largo plazo”.

Los próximos pasos, ahondó la seremi sectorial, son mesas de acción temprana; instancias complementarias de levantamiento de nudos, como mesas macrorregionales, mesa de científicos jóvenes y mesa con sociedades científicos; además de mesas técnicas de recomendaciones.

Con esto se busca avanzar en que el conocimiento sea para todas y todas, accesible, de excelencia y útil para la sociedad; pero, para obtener nuevas respuestas se requiere ir renovando los enfoques.

Ante esta pregunta, Olga Barbosa, quien es bióloga y doctora en Ecología, argumentó que se tiene un modelo de déficit, “en el cual se tiene un foco en la alfabetización científica, en la promoción de la ciencia y la tecnología, en la educación, sensibilización del público, traspaso de información, y que en definitiva termina siendo criticado por su enfoque top down (de arriba hacia abajo)”.

Por otro lado, agregó, se tiene un modelo de diálogo, “con un enfoque top down and bottom up (de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba), con un intercambio recíproco de ideas e información entre especialistas y no especialistas, además de mecanismos de participación que comprometan a las y los ciudadanos con la ciencia“.

En esa misma línea, se preguntó: “¿Qué sabemos los científicos del proceso?”. A lo que inmediatamente respondió: “Olvidemos dos ideas románticas sobre cómo serían ‘los que toman decisiones’ y ‘nosotros’. En otras palabras, primero, quienes toman decisiones algún día pensarán como científicas/os; y segundo, que nosotros (científicos) sabemos: punto claro, identificable en la toma de decisión en donde científicas/os pueden contribuir con evidencia y demostrar impacto“, enfatizó la Dra. Barbosa, que cuenta con dos posdoctorados en Chile y Reino Unido, añadiendo que “mientras las y los científicos claman ‘necesitamos más investigación’, lo que sucede en verdad es el short cut 1 (atajo): encontrar la mejor evidencia disponible a mano; y el short cut 2: modos irracionales como ‘corazonadas'”.

 

En este escenario, citó la estrategia de “silos y tuberías” que es parte de la “Evaluación de Opciones Científicas y Tecnológicas” del Parlamento Europeo. “Los silos tienen que ver con un lenguaje especializado, políticas de organización, barreras profesionales entre individuos, disciplinas tradicionales en la academia e insuficiente comunicación; mientras que las tuberías (pipes, en inglés) tienen que ver con el fomento de la interdisciplina, con la colaboración intra e interinstitucional, innovación en la comunicación, y creación y mantención de las ‘tuberías'”, reseñó.

Es así como, bajo el contrato predominante, “investigamos y los descubrimientos se hacen disponibles para la sociedad mediante un conocimiento fiable”, afirmó la seremi de Ciencia. A lo que agregó: “Un nuevo contrato debería basarse en la producción continua del conocimiento por parte de la sociedad y la ciencia. Así, el conocimiento es socialmente robusto”.

Para cerrar, y ante la pregunta de si podemos “darnos el lujo” de seguir haciendo ciencia como siempre, la seremi citó a Terry Chapin (2017), quien puntualizó que “la ciencia business-as-usual es la valoración desproporcionada hacia los descubrimientos de nuevos conocimientos pero que carece de suficiente compromiso o una clara senda para traducir ese conocimiento en práctica”.

A su vez, citó a Aldo Leopold (1953) que subrayó: “Una de las penurias de la ecología es que uno vive solo en un mundo de heridas. Un ecólogo debe endurecer su caparazón y hacerse creer que las consecuencias de la ciencia no son de su incumbencia, o debe hacerse médico”.

Entonces, comentó Olga Barbosa, “¿una científica o un científico acaso no puede también ser un actor/a político/a? ¿Quién se apunta?”, concluyó expresando.

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