“La importancia de tener aire respirable y sus efectos en la calidad de vida de la comunidad” son frases que han sido recurrentes, transversalmente, durante las sesiones abocadas a analizar el proyecto de ley (Boletín: 10268-12), en segundo trámite constitucional, que modifica la Ley N°19.300, sobre Bases Generales de Medio Ambiente, para reconocer expresamente el olor como agente contaminante.

La Comisión de Medio Ambiente y Bienes Nacionales del Senado ha realizado sesiones con audiencias para conocer los alcances del texto legal que define como olores molestos, “aquellos susceptibles de afectar la calidad de vida de una o más personas, o elementos del medioambiente, de conformidad con las regulaciones establecidas”.

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Durante una de las últimas sesiones en que se analizó el texto legal, Ezio Costa, de la ONG FIMA, reconoció que “no se han tenido muchas consideraciones de los olores de manera expresa, sin perjuicio que han existido varias entidades que han hecho ver este tema”. Y su importancia, agregó, “no solo por la molestia y la pérdida en la calidad de vida, sino que producen problemas para la salud como cefalea, vómitos, trastornos de sueño, entre otros”.

“Es importante tener en cuenta que un olor que hace perder la calidad de vida, según parámetros de la OMS (Organización Mundial de la Salud), no necesita que genere daños a la salud. Es importante este tratamiento, porque el proyecto de ley quizás no hace una diferencia en ese sentido”, sentenció.

Entre las propuestas de la ONG están: incorporar la obligación de evaluar los proyectos que van a generar olores molestos; incorporar en la letra C del artículo 11 que habla del asentamiento de comunidades, las emisiones que son riesgosas y que siempre se deba considerar un estudio de impacto ambiental; además, dejaron constancia que se debería expresar la facultad de los municipios en la regulación de los olores molestos.

Desde el Ministerio del Medio Ambiente, Pedro Rossi reconoció que este es un tema complejo, que se ha trabajado en el Ministerio desde hace mucho tiempo, “a través de sectores que tienen distintas formas de funcionamiento, teniendo como foco la reducción del olor desde el origen y estableciendo límites de olor que sean verificables y fiscalizables”.

Luego, Hugo Valdevenito, jefe del departamento de Ruido, Lumínica y Olores, detalló que el sector porcino es uno de los primeros sectores en los que se está trabajando y en celulosa, desde el 2002 existe una norma.  En el caso de vertederos existe un reglamento del Ministerio de Salud que “podría tener mejoras”, advirtió.

En este marco, indicó que ya tienen un plan de gestión de olores, como instrumento que se está entregando a todos los sectores y es voluntario para cualquier actividad.

La Comisión, que está avanzando en el análisis en general y en particular, retomará el proyecto durante las próximas sesiones.

*La foto destacada es de contexto y corresponde a archivo de la SMA.