En el Congreso Nacional se están tramitando distintos proyectos que pretenden realizar diversas reformas en la legislación vinculada a la pesca y acuicultura nacional. Una de ellas tiene que ver con el eventual traspaso del sector acuícola y pesquero al Ministerio de Agricultura, Alimentos y Desarrollo Rural, situación a la cual diversos actores –principalmente de la pesca artesanal– se oponen, proponiendo la creación de un Ministerio del Mar.

El senador y miembro de la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura de la Cámara Alta, Rabindranath Quinteros, conversó con AQUA sobre el tema antes mencionado, argumentando porqué apoya a los pescadores en la cruzada que han iniciado por avanzar hacia un ministerio propio.

“El Ministerio de Agricultura tiene miles de problemas que solucionar. Y si se está haciendo una labor acertada, como dicen ellos, dejen que se siga preocupando de esos problemas. Lo que nosotros pensamos es que dada la extensión de nuestro territorio marítimo, que es varias veces más que nuestro territorio terrestre, y dada la importancia que tiene el maritorio de nuestro país para producir alimentos, debiéramos, en vez de estar en una subsecretaría, estar en un Ministerio del Mar que dé cuenta de todas las actividades que se realizan en nuestro territorio marítimo”.

Añadió que “yo he propuesto, en distintos foros,  que ahora que comenzaremos la discusión de la Constitución, también que quede establecido que no podemos restarle importancia a nuestro territorio marítimo, creo que es importante. Próximamente también viene una elección presidencial, y quiero pedirle a los candidatos que ojalá este tema esté en sus programas”.

El senador también se refirió a otros temas que se están discutiendo dentro en el Congreso relacionados con la pesca y acuicultura, como la Ley Supersol, el proyecto que busca regular la habitabilidad en las naves y la norma que espera ayudar a reducir el uso de antibióticos en la producción de alimentos. Asimismo, abordó la pesca ilegal y los escapes de peces.

En este último punto, hizo un llamado a las empresas salmonicultoras “para que tomen las medidas necesarias para evitar las fugas. Una fuga de 800 mil o un millón de peces implica un daño medioambiental absoluto. En segundo lugar, una recaptura no puede tardar meses, debe ser inmediata y tener convenio con los pescadores para que no se les castigue el precio que deben pagarle al pescador artesanal por la devolución de los peces. Acá lo primordial son las medidas de seguridad y el mejoramiento de la infraestructura”, sostuvo.

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