Este jueves 12 de noviembre se realizó una nueva jornada de la conferencia internacional AquaForum Puerto Montt 2020, organizada por el Grupo Editec (casa editorial de Medios AQUA). Con más de 300 conectados a este encuentro virtual, en esta sesión final se realizó un panel que abordó diversos desarrollos científicos y tecnológicos para una mejor acuicultura, sobre todo más sustentable.

Este espacio fue moderado por el director de Orbe XXI y del Club de Innovación Acuícola, Adolfo Alvial, quien comentó que el club  al que representa “es una institución inédita en la acuicultura global, que está integrada por empresas de base tecnológica que se reúnen para desarrollar sus capacidades de innovar individual y colaborativamente, con foco en la acuicultura y sus desafíos tanto actuales como proyectados”.

Luego, se dio paso a la charla de Mario Palma, director de Acuicultura de Atlantic Sapphire, quien explicó detalles de este mega proyecto que ha captado la atención del mundo de la acuicultura a nivel global. Según lo explicado, la compañía fue fundada en 2010, con oficinas centrales en Noruega, pero con dos unidades de negocio relevantes; una ubicada en Dinamarca (Langsand), y otra en Estados Unidos (Florida). El propósito ha sido “cambiar la producción de proteínas a nivel global” a través del cultivo de salmónidos en tierra, cerca del mercado de consumo.

Según lo informado por el ejecutivo, en las instalaciones de Langsand, que fueron las primeras en comenzar a operar, se ha logrado obtener mucha de la experiencia que se está utilizando hoy en el centro de producción de Florida, que es el proyecto a mayor escala que tiene la compañía. En esta última, ya se están cosechando los primeros peces, con peso sobre los 4 kg.

Pero, ¿por qué producción en tierra? El ejecutivo explicó que las zonas tradicionales de cultivo de salmón están usualmente en el extremo norte y extremo, pero que hay áreas en las cuales no se puede producir y que representan oportunidades. “Podemos estar cerca de nichos que desean consumir esta fuente de proteínas. Además, si bien la industria convencional crece, enfrenta desafíos sanitarios e incluso en el otorgamiento de licencias para producir”, mencionó. Añadió que “donde se produce salmones no es necesariamente donde estos se consumen”.

En cuanto a la producción de Atlantic Sapphire en Estados Unidos, comentó que “nosotros producimos todo en nuestra Bluehouse. Entran ovas y salen filetes y eso se traslada al consumidor final que está bien cerca, pues estamos a unos 45 minutos o 1 hora del centro de Miami”. Añadió que “suena fácil, pero no lo es”. Ello debido a los problemas que pueden ocurrir en las pisciculturas de recirculación de aguas, donde un mal manejo o fallas en los equipos pueden redundar en dificultades serias en la operación. Por eso, la compañía ha implementado divisiones en los diferentes módulos de los sistemas de engorda, con el fin de que si hay algún problema este afecte sólo a la mitad del grupo.

Ahora, la firma está comenzando, en Florida, su segunda etapa, con la cual esperan seguir escalando la producción. También planean avanzar hacia instalaciones de producción de ovas y alimento, además de agregar valor a los productos. Para 2031, esperan producir 220 mil toneladas.

La importancia del Omega 3

En el encuentro también participó la investigadora de Nofima (Noruega), Bente Ruyter, quien abordó las “Últimas investigaciones sobre el rendimiento del pescado y los Omega-3”. La especialista se refirió a varios estudios que se han efectuado para analizar el impacto que tiene la inclusión, menor o mayor, de EPA-DHA en las dietas de peces.

Uno de los ensayos utilizó dos grupos de peces alimentados con dietas con bajos niveles de Omega 3, versus dos grupos con una mayor inclusión de este componente. Aquí, se pudo apreciar que durante los primeros meses no hubo grandes diferencias. Sin embargo, a medida que llegaron los meses de mayor temperatura y se tuvieron que efectuar tratamientos de desparasitación, “vimos que los peces con niveles más altos consumieron más alimento”. En general, se evidenció que a medida que aparecieron mayores desafíos sanitarios, los peces con mayores niveles de Omega 3 en sus dietas mostraron un mejor desempeño y crecimiento. También mejoró la calidad del filete y se redujo la melanosis.

“Aumentar la inclusión de EPA-DHA lleva a un incremento en el consumo de alimento, crecimiento, salud y calidad del filetes”, enfatizó la especialista. Añadió que el problema es que no existe una oferta muy amplia en el mercado de aceite de pescado –además la industria busca reducir su utilización en pos de una mayor sustentabilidad– pero que en el mercado existen alternativas bastante atractivas que también son ricas en Omega 3. Aquí destacan ingredientes a base de microalgas marinas y también el aceite de canola que ha sido modificado genéticamente para un mejor resultado.

El rol esencial de las redes de cultivo

Por su parte, Vayu R. Garware, presidente de Garware Technical Fibres, se refirió a las innovaciones que ha estado implementando su compañía en el ámbito de las redes para acuicultura. Según lo explicado, esta empresa, con base en India, ha estado siempre muy enfocada en la innovación. De hecho cuenta con científicos que están constantemente realizando pruebas e impulsando nuevos desarrollos.

“Tenemos las instalaciones más grandes del mundo en materia de redes; más de 600 personas trabajando en esto. También contamos con jaulas terminadas que se exportan alrededor del mundo”, sostuvo el ejecutivo, destacando que la firma atiende a empresas del salmón en Noruega, Canadá, Escocia y Chile.

“Las redes nunca han sido consideradas como elementos de mucha importancia. Pero los últimos años ha habido un cambio y las redes en el mar están siendo uno de los factores de mayor relevancia, están siendo parte crítica de las operaciones y es un hecho que podemos tener un impacto significativo en la producción y resultados”, expresó Vayu R. Garware.

“Definimos que nuestro trabajo es aumentar la rentabilidad de la producción de salmones. En este proceso, nos dimos cuenta que teníamos que innovar, es la única forma de marcar una diferencia”, añadió el ejecutivo.

Es así como hoy Garware Technical Fibres ofrece una amplia diversidad de redes con distintas capacidades, por ejemplo, de evitar y reducir al mínimo las roturas y efectos de los ataques de depredadores, reducir la acumulación de biofouling, disminuir la infestación por piojo de mar y que, en general, pueden ayudar a las empresas a reducir su huella de carbono.

En cuanto a Chile, el ejecutivo se mostró muy al tanto de la nueva normativa que exige mayores resguardos en los centros de cultivo para evitar los escapes de peces. En ese sentido, comentó que han implementado mejoras a sus redes para que estas funcionen mejor en los centros de cultivo en términos de seguridad, resistencia y reducción de fouling. “Estamos provocando ahorros en las empresas y un menor impacto al medio ambiente”, expresó.

El potencial de los bacteriófagos

Por último, fue el turno del director de investigación de STIM AS y ACD Pharmaceuticals AS, Hans Petter Kleppen, quien abordó el “Desarrollo de bacteriófagos para el control de patógenos en la salmonicultura”. De acuerdo con lo explicado, los bacteriófagos son virus capaces de infectar a las bacterias; son muy específicos y si bien se sabe de su existencia desde hace mucho tiempo, últimamente están siendo estudiados para usos farmacéuticos o para biocontrol de patógenos.

Hoy, los fagos se están utilizando para combatir en salmones algunas enfermedades bacterianas. Se cree que pueden ser una buena opción para reducir el uso de antibióticos. En el caso de STIM, están trabajando, desde 2010, en un proyecto que pretende utilizar fagos contra Yersinia ruckeri. De allí emergió el producto Custus®, el cual actúa sobre aislados de la enfermedad encontrados en Noruega, sin causar efectos secundarios en los peces.

Este producto se presenta como una opción para ser utilizado en los momentos en que los peces están más proclives a desarrollar una enfermedad. Por ejemplo, cuando se desafía la tolerancia de los ejemplares a través de manejos como vacunación, tratamientos antiparasitarios o transporte, etc. Por ejemplo, se puede ocupar el producto después de una vacunación, reduciendo así la presión de infestación.

Consultado acerca de que si se podrían aplicar bacteriófagos para combatir SRS en Chile, el ejecutivo mencionó que se trata de un desafío bastante grande y que el desarrollo puede resultar más caro de lo que ocurrió con Yersinia ruckeri. Además, hay que considerar que SRS es una bacteria intracelular, lo que dificulta aún más el panorama. Pero no se descarta que pueda haber alguna novedad a futuro en este sentido.