Durante la tarde de ayer, miércoles 18 de noviembre, se llevó a cabo la esperada charla del Dr. José María Maza Sancho organizada por Skretting Chile y fue tanta la atención que generó, que se terminó extendiendo por casi dos horas. Es que el “profe” -como es conocido de manera cercana por gran parte de las chilenas y chilenos- es uno de los mayores divulgadores científicos del país y cada una de sus presentaciones suele generar amplio interés.

Pero antes de su exposición, dio la bienvenida el gerente general de Skretting Chile, Ronald Barlow, quien destacó la importancia de compartir el conocimiento, expresando que, “si lo llevamos a la acuicultura, tenemos mucho que aprender de la astronomía y de los grandes pensadores de la historia de la humanidad. Es que la acuicultura necesita del pensamiento crítico y de la tecnología, del conocimiento y de la investigación de punta, porque solo así se podrán alcanzar mejores prácticas“.

“Y a su vez necesitamos musas que nos inspiren”, añadió Barlow, que manifestó “que musas para la industria acuícola podrían ser, por ejemplo, la Pincoya, es decir, algo relacionado con el mar, que sea una luz que direccione nuestro camino, que nos invite a conversar y reflexionar sobre el estudio e investigación de los mares; y que, en definitiva, Chile pueda seguir siendo un referente en acuicultura”.

El concepto de musas expresado por el representante de Skretting tienen que ver con el libro “Bajo el manto de Urania” del Dr. Maza y cuya temática fue la protagonista de la charla de ayer.

La importancia de la ciencia

“Urania, la musa de la astronomía, es quien ha guiado los sueños de tantas personas en la historia y bajo su manto (el cielo), la ciencia se ha cobijado en busca de los misterios del cosmos”, comenzó diciendo el Dr. Maza en relación con los grandes pensadores a los que rinde tributo en su libro: Nicolás Copérnico, Tycho Brahe, Johannes Kepler, Galileo Galilei e Isaac Newton; todos quienes aportaron de manera importante a que Newton terminara concibiendo la idea de la gravitación universal y descubriera las leyes que rigen los movimientos de los cuerpos.

En este sentido, el profesor Maza puntualizó que Galileo y Newton son los iniciadores de la ciencia moderna, en que más que el por qué de las cosas, es el cómo. En esta línea, citó la obra maestra “Philosophiæ naturalis principia mathematica”, también conocida simplemente como “Principia”,​ publicada por Isaac Newton el 5 de julio de 1687​ a instancias de su amigo Edmund Halley, donde recoge sus descubrimientos en mecánica y cálculo matemático.

“Principia es la ‘Biblia’ de la ciencia moderna. Es el punto de inflexión que da nacimiento a la investigación como la conocemos hoy en día“, subrayó José Maza.

Y en una analogía actual, mencionó que estos “cinco fantásticos” vendrían siendo como si en un partido de fútbol la pelota se tomó en campo propio y fueron avanzando hasta que Newton “terminó haciendo un golazo. Lo que no pasó el martes en Caracas, eso sí”, comentó con el humor que lo caracteriza, en referencia al partido que Chile perdió 2-1 contra Venezuela en el marco de las Clasificatorias al Mundial de Catar 2022.

Luego, enfatizó que “cuando se relata la historia suele hablarse de las batallas y de generales que ganaron guerras, pero los grandes logros de la humanidad lo consiguieron pensadores como estos (Ptolomeo, Copérnico, Brahe, Kleper, Galileo y Newton), y la sociedad debiera hacerle un reconocimiento mucho mayor porque son los que realmente nos cambiaron la vida, y para bien“. A lo que añadió: “Esto va mucho más allá de la astronomía. Por ejemplo, industrias como la acuicultura se han desarrollado a partir de la ciencia, que es abierta, pensante y en constante evolución”.

En la misma línea del pensamiento, el Dr. Maza, quien es Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999 y que fue parte del grupo de científicos del proyecto Calán – Tololo (junto con Mario Hamuy), investigación clave en el descubrimiento en 1988 de la aceleración del universo y de la existencia de una nueva componente de energía oscura que constituye el 70% de toda la energía del universo, dijo que “lo más importante para salir del subdesarrollo es la educación. Porque cuando realmente nos volvamos a preocupar de la educación, al fin podremos tener otro país“.

Trabajo intelectual y colaborativo

Tras la charla, Ronald Barlow le consultó al “profe” Maza qué se puede aprender hoy de estos grandes pensadores y puntualmente la industria acuícola.

“Los cinco tienen en común una perseverancia extraordinaria; un interés constante por tener resultados positivos y útiles; y el que su vida, en definitiva, no sea en vano. Otra moraleja entre estos cinco es que uno es polaco (Copérnico), el siguiente es danés (Tycho Brahe), alemán (Kepler), italiano (Galileo) e inglés (Newton), todos vivieron en lugares distintos de Europa pero generaron un trabajo intelectual y colaborativo gigante. Entre los cinco van construyendo un resultado que llegó a todo esto”, reseñó, para inmediatamente referirse a la actualidad en nuestro país: “En Chile tenemos que aprender a colaborar y no solo a competir. El individualismo no conduce a ninguna parte. Los resultados vienen cuando hay muchos brazos y neuronas que empujan. No hay algo que piense más que un grupo grande de expertos”.

Y fue más allá: “Cuando hay muchos que están en el mismo espíritu, cada vez habrá más que se querrán sumar al camino del desarrollo. La suma de las partes siempre será más que lo individual, es como un muro en que cada piedra puede que no represente mucho ni sea llamativa en su potencia, pero sí cuando esas piedras suman en un conjunto. En otras palabras, es como un computador que mientras más procesadores y núcleos tenga, mejor; o como una orquesta que siempre sonará mejor que un violín o cualquier instrumento tocando solo“.

Consultado por qué ha costado tanto levantar la investigación en Chile, el “profe” dijo que quiere “creer, ‘en buena’, que los políticos, a lo largo de nuestros más de 200 años como país, nunca han entendido que la palanca del desarrollo es la ciencia y la tecnología. Porque si seguimos solamente vendiendo y exportando recursos naturales en ‘bruto’ nunca saldremos del subdesarrollo, como lo que pasa con el cobre del cual depende nuestra economía, y esto que ya tenemos la experiencia histórica del salitre y lo que nos pasó cuando se encontró su sustituto”.

Para ahondar, enfatizó que es inconcebible que solo se destine el 0,34% del producto interno bruto (PIB) del país a ciencia y tecnología, en comparación -por citar solo dos ejemplos- con Corea del Sur e Israel que su presupuesto público en este sentido es del 4% y 4,2%, respectivamente.

“Tenemos que entender que no podemos dedicarnos a vender productos de un solo tipo, y con esto no solo hablo del cobre, sino que también del vino, salmones o ahora lo que está pasando con el litio. Es que esto no da para tener un modelo de desarrollo de sociedad sostenible. Eso sí, lo que permitirá mantener al país en el tiempo es cuando tengamos cosas del siglo XXI: laboratorios, empresas que investiguen y avancen en valor agregado; cuando las universidades regionales estén ligadas con sus industrias locales; cuando las distintas empresas de las industrias se junten de verdad y estén dispuestas a poner cuotas y fondos para establecer grandes centros de investigación que vayan en beneficio conjunto; cuando nos preocupemos de cada una y uno de los ciudadanos y los incorporemos realmente a la sociedad, por ejemplo, el eterno conflicto en La Araucanía y el abandono con nuestro pueblo originario mapuche. En resumen, no llegaremos a ningún lado si solo unos pocos siguen manejando la hacienda y todo el resto somos peones”, sentenció.