En Sudán del Sur, millones se enfrentan a la inseguridad alimentaria, lo que aumenta el riesgo de desnutrición, especialmente entre los niños. “Después de años de conflicto, las cicatrices dejadas por la guerra y la violencia en las comunidades de Sudán del Sur son profundas. Las necesidades siguen siendo abrumadoras y la mitad de la población lucha por tener suficientes alimentos para comer. El apoyo brindado por Marel y la Cruz Roja Islandesa nos ayudará a fortalecer nuestros esfuerzos para reforzar la resiliencia de cientos de miles de familias”, valoró el director general del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Robert Mardini.

La visión de Marel es la de un mundo en el que la comida de calidad sea sostenible y asequible. “Nuestra visión y nuestro propósito son claros. Desafortunadamente, no todo el mundo tiene acceso a alimentos u otras necesidades básicas, y sentimos una responsabilidad más amplia para mejorar la seguridad alimentaria mundial”, expresó el director ejecutivo (CEO, por su sigla en inglés) de Marel, Arni Oddur Thordarson.

“Esta asociación con la Cruz Roja está en consonancia con nuestro enfoque centrado en las actividades caritativas, así como nuestro enfoque en contribuir a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la ONU”, añadió.

Esta asociación contribuye a dos de estos objetivos: acabar con el hambre y fortalecer la asociación mundial para el desarrollo sostenible.

“Estamos agradecidos de poder contribuir al desarrollo sostenible y mejores condiciones de vida, porque sabemos que cada comida cuenta y cada contribución cuenta”, ahondó Thordarson.

La seguridad alimentaria en Sudán del Sur hoy

El Comité Internacional de la Cruz Roja ha estado proporcionando ayuda humanitaria a la región durante más de 40 años, desde antes de que Sudán del Sur se independizara y aún formara parte de Sudán. La ya frágil situación se ha agravado en los últimos años, con la reducción de la producción agrícola debido a los conflictos, la violencia armada y los eventos climáticos, como las inundaciones de 2019 y 2020. La fiabilidad de la distribución de alimentos se ha visto obstaculizada por los continuos combates, tensiones y competencia por los escasos recursos.

Este año, la pandemia del Covid-19 (coronavirus) ha agregado desafíos en la entrega de asistencia humanitaria, incluidas semillas y herramientas agrícolas. La fuerte inflación de los precios de los alimentos también ha afectado negativamente a la situación y contribuye a una crisis de hambre en la que la necesidad de apoyo para la población de Sudán del Sur nunca ha sido mayor.

Kristin S. Hjalmtysdottir, directora de la Cruz Roja Islandesa, manifestó que la organización está muy agradecida por esta generosa donación: “El apoyo de Marel nos permite ayudar a cientos de miles de personas cuyos medios de vida y seguridad alimentaria se han visto gravemente afectados en los últimos años, además de sufrir otros efectos nocivos del conflicto armado”.

Impacto a largo plazo

La donación de 1 millón de euros proporcionará apoyo a las personas en Sudán que más lo necesitan, con la finalidad de construir la autosuficiencia de las comunidades. El enfoque del CICR tiene como objetivo disminuir la dependencia de la ayuda mediante la distribución de semillas, herramientas agrícolas y kits de pesca, y la vacunación del ganado. La organización también distribuye raciones de alimentos en momentos cruciales, como la “brecha del hambre” antes de la cosecha para reducir la probabilidad de que las personas tengan que consumir granos destinados a la siembra.

“El enfoque de la Cruz Roja en la seguridad alimentaria a largo plazo en Sudán del Sur, así como la transparencia de cómo se distribuyen los fondos, influyó en la decisión de Marel de contribuir a esta iniciativa en particular”, concluyó el CEO de la compañía islandesa.