(Science) Hace dos años, frente a la costa de Noruega, el Ro Fjell de casco azul se acercó a “Ocean Farm 1”, una jaula gigante de cultivo de salmones con una red de acero del tamaño de una manzana urbana. Conectando una pesada manguera de vacío a la jaula, la tripulación del barco comenzó a bombear salmón “adulto musculoso” fuera del agua hacia un tanque debajo de la cubierta. Más tarde, descargaron el pescado en una instalación de procesamiento en tierra propiedad de SalMar, una importante empresa de acuicultura de salmones.

La cosecha de 2018 marcó el debut de la jaula salmonicultora en alta mar más grande del mundo, con 110 metros de ancho. Las instalaciones emblemáticas de SalMar, que eclipsan los típicos centros de cultivo mantenidos en aguas costeras más tranquilas, pueden albergar 1,5 millones de peces, con 22.000 sensores que monitorean su entorno y comportamiento, que finalmente se envían a todo el mundo. Los peces de “Ocean Farm 1” eran un 10% más grandes que el promedio, gracias a temperaturas estables y favorables. Y el agua profunda y las fuertes corrientes significaban que estaban libres de piojos.

Hace apenas medio siglo, el comercio de salmón Atlántico (Salmo salar) era un asunto principalmente regional que se basaba únicamente en el pescado capturado en la naturaleza. Ahora, el cultivo de salmón se ha convertido en un negocio global que genera $18 mil millones en ventas anuales. Y ha sido clave para el auge de la acuicultura.

Los “habitantes plateados” de “Ocean Farm 1” crecen aproximadamente el doble de rápido que sus ancestros salvajes y han sido cultivados para resistir enfermedades y otros rasgos que los hacen muy adecuados para la vida acuícola. Esas mejoras en el salmón son solo el comienzo: los avances en genómica están preparados para remodelar drásticamente la acuicultura al ayudar a mejorar una multitud de especies y rasgos.

Genética

La ingeniería genética ha tardado en afianzarse en la acuicultura; solo se ha comercializado una especie modificada genéticamente: un salmón transgénico. Pero las empresas y las instituciones de investigación están reforzando la reproducción tradicional con conocimientos y herramientas genómicas, como chips genéticos, que aceleran la identificación de especies hidrobiológicas que tienen los rasgos deseados. Los principales objetivos incluyen el aumento de las tasas de crecimiento y la resistencia a enfermedades y parásitos. Los productores también están mejorando la resistencia de algunas especies, lo que podría ayudar a los acuicultores a adaptarse a un clima cambiante. Y muchos esperan mejorar los rasgos que agradan a los consumidores, mediante el cultivo de peces para obtener filetes de mayor calidad, colores llamativos o mayores niveles de nutrientes.

“Hay un cambio de paradigma en la adopción de nuevas tecnologías que pueden mejorar de manera más eficaz los rasgos complejos”, dice Morten Rye, director de genética de Benchmark Genetics.

Reproducción genómica

Los acuicultores pueden aprovechar un rico tesoro de material genético; la mayoría de los peces y mariscos han experimentado pocas mejoras genéticas sistemáticas para el cultivo, en comparación con la cría selectiva que han experimentado los pollos, el ganado y otros animales domésticos. “Existe una enorme cantidad de potencial genético en las especies de acuicultura que aún no se ha realizado”, subraya el genetista Ross Houston del Instituto Roslin.

Sin embargo, en medio del entusiasmo por el futuro de la acuicultura, existen preocupaciones. No está claro, por ejemplo, si los consumidores aceptarán pescados y mariscos que hayan sido alterados utilizando tecnologías que reescriban genes o los muevan entre especies. Y a algunos observadores les preocupa que los esfuerzos de reproducción genómica estén descuidando especies importantes para la alimentación de las personas en el mundo en desarrollo. Aún así, las expectativas son altas. “La tecnología es asombrosa, avanza muy rápido, los costos están bajando”, sostiene Ximing Guo, genetista de la Universidad de Rutgers, New Brunswick, asegurando que “todos en el campo están emocionados”.

Presione aquí para continuar leyendo en su fuente original el reportaje de Science, que incluye una mención a parte del trabajo que está realizando la Universidad de Chile, con la participación de José Manuel Yáñez.