Las y pescadores de la caleta Chanavaya, en la región de Tarapacá, cumplieron uno de sus mayores anhelos: contar con una desalinizadora que les entregue agua potable de modo permanente.

La planta se suma a instalaciones del mismo tipo que se han ido levantando en otros tres asentamientos pesqueros artesanales de la región: San Marcos, Río Seco y Chipana, respectivamente.

La desaladora que beneficia a las y los pescadores de Chanavaya produce un mínimo de 10 mil litros diarios de agua, e implicó una inversión pública de $98 millones a través del Instituto Nacional de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal y de la Acuicultura de Pequeña Escala (Indespa).

La entrega de la planta de Chanavaya se concretó este lunes 30 de noviembre durante una visita del subsecretario de Pesca y Acuicultura, Román Zelaya, quien destacó el modo en que la obra cambiará la vida en esa caleta rural de Tarapacá. Lo acompañaron en la actividad el director zonal de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), Brunetto Sciaraffia, y las y los pescadores beneficiados.

“La obra que hemos inaugurado constituye un hito para Chanavaya, un antes y un después. El acceso permanente al agua no es solo sinónimo de recuperación y desarrollo para esta caleta, en un momento difícil como el que atraviesa hoy el sector artesanal, debido a la pandemia. Implica también dignidad, una vida mejor, para los pescadores y sus familias”, aseguró Zelaya.

Las y los pescadores, encabezados por el dirigente José García, agradecieron la obra y destacaron que el acceso continuo al agua potable implica un avance sin precedentes en la historia de la apartada caleta. “Es como un sueño cumplido”, resumió uno de ellos.

En el plano productivo, gracias a la desaladora, las y los socios del sindicato Chanavaya podrán proyectar su trabajo, asociado a la extracción de diversos recursos, así como al desarrollo de un proyecto de diversificación productiva enfocado en la engorda de locos en jaulas.

“Es un orgullo estar materializando este importante proyecto. Especialmente en un momento como el actual, en que el sector artesanal enfrenta complicaciones por la pandemia. La planta de osmosis entregará un mínimo de 10 mil litros diarios de agua, que proyectarán el trabajo de esta caleta hacia el futuro”, destacó el director zonal Sciaraffia.

Estas desaladoras captan agua del mar y la convierten en apta para el consumo humano, tras someterla a un proceso de tratamiento y filtrado (osmosis inversa). Su funcionamiento es, además, amigable con el medioambiente, pues se alimentan con energía eléctrica proveniente de paneles solares.