Las y los representantes de Australia, Canadá, Chile, Fiyi, Ghana, Indonesia, Jamaica, Japón, Kenya, México, Namibia, Portugal, Noruega y Palaos dieron a conocer ayer miércoles 2 de diciembre las “Transformaciones para una economía sostenible de los océanos: Una visión para la protección, la producción y la prosperidad”. El océano es fundamental para la vida en la Tierra, el sustento de las personas y la economía, pero la salud del océano está en peligro debido a presiones como la contaminación, la pesca excesiva y el cambio climático.

“Durante demasiado tiempo hemos percibido una falsa elección entre la protección del océano y la producción. Hoy esto ya no es así. Comprendemos las oportunidades de la acción y los riesgos de la inacción, y conocemos las soluciones. Construir una economía oceánica sostenible es una de las mayores oportunidades de nuestro tiempo. Los miembros del Panel Oceánico están unidos en nuestro compromiso de gestionar de forma sostenible el 100% de nuestras aguas nacionales para 2025”, declaró la primera ministra de Noruega y vicepresidenta del Panel Oceánico, Erna Solberg.

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Los miembros del Panel Oceánico se propusieron elaborar un conjunto de recomendaciones transformadoras para lograr una economía oceánica sostenible que beneficie a las personas de todo el mundo y proteja eficazmente el océano. El resultado es un nuevo programa de acción sobre los océanos que, de lograrse, podría ayudar a producir hasta seis veces más alimentos a partir del océano, generar 40 veces más energía renovable, sacar a millones de personas de la pobreza y aportar una quinta parte de las reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) necesarias para mantenerse dentro de los 1,5ºC.

“Estamos de acuerdo con el grupo de expertos sobre los océanos en que una economía oceánica sostenible —en la que se dé prioridad a la protección, la producción y la prosperidad y se refuercen mutuamente— es el mejor camino hacia un océano saludable que ofrezca soluciones a los principales desafíos, como la seguridad alimentaria y la salud humana. BioMar se ha comprometido a realizar un esfuerzo del 100% en las áreas en las que podemos marcar la diferencia, especialmente en lo que respecta a los productos del mar sostenibles”, afirmó el director ejecutivo (CEO, por su sigla en inglés) de BioMar, Carlos Díaz.

 

Entre las medidas relativas a los alimentos para peces figuran la adopción de materias primas alternativas, la reducción al mínimo de las ineficiencias en la cadena de suministro de alimentos y las mejores prácticas para reducir el desperdicio de nutrientes en la fabricación y uso de los alimentos. “Las acciones para la acuicultura son la aceleración de la producción de acuicultura alimentada y no alimentada que se ajuste a las prioridades ambientales, de gobernanza y económicas locales, y el establecimiento de políticas y marcos de gestión para minimizar los impactos ambientales de la acuicultura”, dijeron desde BioMar.

Añadieron que para aumentar la capacidad de recuperación, la producción de alimentos oceánicos debe satisfacer las necesidades nacionales y locales y adaptarse a un clima cambiante. De esta manera, se puede aumentar la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición, la salud y el bienestar de los seres humanos, crear crecimiento económico y empleos sostenibles y evitar que crezcan las desigualdades actuales. La esperanza de esta iniciativa es que para 2030 las poblaciones de peces salvajes se hayan restaurado y cosechado a niveles sostenibles, que la acuicultura se desarrolle de manera sostenible para satisfacer las necesidades mundiales y que los desechos se reduzcan al mínimo y sean gestionados a lo largo de toda la cadena de valor.