El pasado jueves 9 de diciembre se realizó la conferencia virtual llamada  “Desafíos del médico veterinario en la prevención y control del BKD”, organizada por la Asociación Gremial de Médicos Veterinarios Vinculados a la Acuicultura (Mevea Chile).

El encuentro reunió a más de 50 profesionales en salud de peces que trabajan en empresas
salmoneras y laboratorios de diagnóstico, para conocer las últimas cifras y estudios que dicen relación con esta enfermedad que se erige como un nuevo reto para el sector.

Con este fin, participaron como expositores Joel Quidel, subgerente de Salud de Australis Seafoods; Fernando Mardones, doctor en Epidemiología y académico de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Católica de Chile (PUC), y Patricia Mora, doctorante en Ciencias de la Acuicultura PUC.

Situación en Magallanes

Con una exposición titulada “BKD, enfermedad emergente. Caso Magallanes”, Joel Quidel realizó un resumen de la evolución del BKD en Chile y entregó cifras actuales que ilustran la situación sanitaria en Magallanes a causa de la enfermedad, sobre la base del control de la Renibacteriosis que ha realizado Australis Seafoods en los últimos cinco años.

Entre los principales resultados, explicó que 81 % de la mortalidad por BKD acumulada entre 2016 y 2020 ocurre en peces cuyo origen es una piscicultura de flujo abierto, y sólo el 19 restante de sistema RAS. Si bien son cifras internas, aseguró que reflejan la realidad de las otras empresas en la región.

Asimismo, señaló que existe mayor frecuencia de brotes tempranos, como también que existe diferencia en severidad de brotes entre jaulas del mismo centro, y que en el primer brote las jaulas afectadas tienen origen común de piscicultura.

“Nosotros como Australis hemos visto que el foco de control tiene que ser en agua dulce. Hay pisciculturas que se identifican como mayormente involucradas con los brotes de BKD”, sostuvo.

Epidemiología

Fernando Mardones, por su parte, mostró resultados del proyecto Fondecyt “Epidemiología de la enfermedad bacteriana del riñón (BKD) en salmones de cultivo en Chile”, desarrollado por la PUC — con la colaboración de Sernapesca, Intesal, Hendrix Genetics, Aquagen, ADL Diagnostic, Salmones Aysén, Australis Seafoods y Blumar.

En el caso del salmón Atlántico, de 351 ciclos analizados, 247 reportaron mortalidad por BKD (70,4 %), con una mortalidad promedio de 0,47 % y una mediana de 0,015 %. Mientras que en Cohode 181 ciclos estudiados, 103 (56,9 %) presentaron mortalidad por BKD, con un porcentaje promedio de 0,146 % y mediana de 0,006 %.

No obstante, uno de los indicadores presentados por Mardones, y que mejor ilustra el problema en Magallanes, fue la relación entre el número de reportes de mortalidad BKD por semana y el porcentaje de mortalidad. En tal sentido, el estudio mostró que se empieza a observar una mayor mortalidad semanal en centros cuyo número de reportes semanales por la enfermedad es superior al 25 % del total de semanas del ciclo productivo.

En el caso de Magallanes, el 97,6 % de los centros analizados tuvieron reporte de BKD en el 25 % o más semanas del ciclo. En las regiones de Los Lagos y Aysén, en cambio, las cifras fueron de 18,5 % y 17,9 %, respectivamente.

“Sabemos que tiene una amplia distribución, una baja mortalidad en mar, una condición endémica importante, donde hay una presentación antes de las 20 semanas en la región de Los Lagos y en la región de Aysén. Por lo tanto, es importante la vigilancia en ese concepto”, afirmó el doctor en epidemiología.

“Y nuevamente la situación es realmente compleja en la región de Magallanes, considerando que es la única enfermedad de gran importancia, en que realmente se requieren mayores esfuerzos para poder trabajar”, agregó.

Percepción del riesgo

La conferencia finalizó con la exposición de Patricia Mora, quien presentó los resultados de la encuesta “Percepción del riesgo y estrategias de control del BKD”, realizada a 60 médicos veterinarios de empresas salmonicultoras y laboratorios —con apoyo de Sernapesca, Intesal y PUC—, y enfocada en agua dulce.

Entre otros aspectos, el trabajo de Mora halló que el riesgo de introducción de BKD se percibe mayormente en el movimiento de peces y ovas desde otras pisciculturas positivas a BKD, que la alta densidad de cultivo es la percepción de mayor importancia para la presentación de cuadro subclínico y como “gatillante” de brote, y que en la inspección visual las apreciaciones coinciden con signos inespecíficos y mayoritariamente son consideradas importantes.

“Los resultados pueden parecer y son esperables. Sin embargo, la información obtenida puede apoyar la toma de decisiones para medidas de control, tales como la confección de un manual de buenas prácticas para la vigilancia epidemiológica de BKD en agua dulce”, explicó la veterinaria. Añadió que puede servir también “para acompañar por ejemplo en la inspección en el monitoreo y vigilancia BKD, o generar un checklist para el score de riesgo de BKD”.

Mora también agregó que la densidad elevada “es un aspecto crítico y muy relevante que debemos estudiar formalmente. Es de perogrullo, pero es algo que no logramos resolver”.

Tras las presentaciones, los expositores y asistentes participaron en una conversación acerca de los diversos resultados presentados y los desafíos por resolver en torno a la enfermedad.