Un llamado a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) para que decrete de inmediato la veda de reclutamiento en la sardina y anchoveta realizó la mañana de este jueves la Asociación de Industriales Pesqueros del Biobío (Asipes), atendiendo a la alerta dada por los pescadores artesanales que extraen los recursos y que señalan que las especies se encuentran bajo talla.

La veda de reclutamiento es una medida administrativa de la autoridad pesquera que se utiliza para para permitir que los peces crezcan y se reproduzcan a fin de mantener una biomasa sana y con proyección de futuro.

Macarena Cepeda Godoy, presidenta de los Pescadores Industriales del Biobío, valoró el llamado de la Federación Regional de Pescadores Artesanales, Ferepa, y dijo que el compromiso de las empresas socias del gremio es también por la protección de los recursos pesqueros, el empleo que genera la actividad y que es un motor de desarrollo local y la asociatividad que hay entre ambos sectores.

Al respecto, la ejecutiva recordó que la pesca industrial compra anualmente al sector artesanal “sardinero” unos US$80 millones de dicha materia prima y allí trabajan en cada temporada del orden de 4.000 pescadores artesanales, “que depende íntegramente de la actividad industrial en tierra para sobrevivir, al igual que los 6.500 hombres y mujeres que laboran en la pesca industrial, en plantas y barcos”.

La presidenta de Asipes dijo que hay que decretar la veda, detener la captura, esperar que estos peces crezcan y dejar ese remanente de cuota que está en el agua para cuando se retome la temporada 2021, en febrero o marzo. “Los recursos pesqueros se están recuperando fuertemente, hay varios que ya se encuentran sanos y entregando trabajo y seguridad alimentaria para Chile, por ende, esta es la ruta que el mundo pesquero en su conjunto debe seguir transitando”, afirmó.

Por último, Macarena Cepeda recordó que la pesca industrial es una actividad que ha podido resistir bien la pandemia y proteger a todos sus trabajadores directos y mantener la cadena de valor que depende de ella. “En la pesca industrial trabajamos 6.500 personas, el 50% corresponde a mujeres, en su mayoría Jefas de Hogar. Por otra parte, se estima que se crean otros 11.500 empleos indirectos en otros sectores de la economía: 5.850 en Coronel, 5.050 en Talcahuano y 600 en Tomé.

En tanto, son 372 las pequeñas y medianas empresas que prestan servicios en un 100% a la pesca industrial. En ellas laboran cerca de 4 mil trabajadores. Anualmente, estas pymes facturan alrededor de US$40 millones en bienes y servicios en la Región del Biobío.

Fotografía: Subpesca