Hace casi siete años, el martes 28 de enero de 2014, la bióloga marina Patricia Orrego Guajardo estuvo en las oficinas de Quellón (Chiloé) del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y de Salmones Cailin, entre otras, realizando muestreos de peces. Se retiró a las 13:30 horas para continuar con sus labores en Chonchi (también en la provincia de Chiloé, región de Los Lagos), cuando en el trayecto el furgón que conducía de la compañía Cesmec S.A. y para quienes trabajaba impactó de frente en la Ruta 5 Sur con otro vehículo, falleciendo en el lugar.

Si bien Patricia Orrego falleció de un politraumatismo, lo ocurrido fue calificado como accidente del trabajo, y otros hechos también rodearon su deceso.

Según las conclusiones contenidas en el Formulario para la Investigación de Accidentes del Trabajo de Quellón y que fueron citadas por El Mercurio, existió en el accidente relatado “un exceso de jornada de la trabajadora de acuerdo con la revisión documental, pero por estar contratada por el artículo 22 no se puede sancionar, porque no tiene registro de asistencia, y que la trabajadora no se había tomado sus vacaciones acumulando un total de 51 días”.

Patricia Orrego trabajaba de lunes a viernes y tenía que realizar muestreos desde Ancud hasta Quellón, es decir, a lo largo de casi toda la isla grande de Chiloé. “Había días en que prestaba servicio recorriendo varias instalaciones, registrando horas de muestreo aproximadamente a las 08:00 y terminando a las 00:00 hrs”, según el informe.

A esto se suma que los airbags del furgón conducido por ella, y contratado por su empleador por leasing, “no operaron al momento del accidente”.

La magistrada del Sexto Juzgado Civil de Santiago (región Metropolitana), Rommy Müller, acogió parcialmente la demanda de indemnización de perjuicios por daño moral que interpusieron su cónyuge y sus dos hijos, y ordenó a la empresa a pagar una suma de $150 millones.

La jueza dio por acreditado “el exceso de jornadas laborales y la falta de vacaciones que la tenían en un estado de fatiga tal que propició el accidente con resultado de muerte del que fue víctima”, como sostenían los demandantes.

Su empleador, por su parte, negó categóricamente dichas afirmaciones sosteniendo “que de ningún modo las causas del accidente son las referidas por los denunciantes, sino que concurrieron otras, a saber, el mal estado en que se encontraba la carretera al momento del accidente producto de las reparaciones que se llevaban a cabo en la vía; la falta de señalización adecuada, indicando las reparaciones que se realizaban en el lugar; y/o la responsabilidad del conductor que iba manejando la camioneta que impactó de frente con el furgón”.

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*La foto destacada es de contexto.