Días previos a la votación en general de la moción que pretende eliminar la pesca de arrastre de la merluza común (Merluccius gayi gayi), en la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos de la Cámara de Diputadas y Diputados, la organización no gubernamental (ONG) ambientalista Oceana emitió un informe titulado “Eliminación de las redes de arrastre en la pesquería de la merluza común” y que fue ocupado como parte de los argumentos de las y los legisladores que terminaron votando a favor de la medida

Teniendo en cuenta esto y tras un análisis realizado por un grupo de investigadores del Instituto de Investigación Pesquera (Inpesca), liderado por su director, el doctor en Recursos Naturales de la Universidad de Hamburgo, Aquiles Sepúlveda; el biólogo y magíster en Pesquerías de la Universidad de Concepción (UdeC), Claudio Gatica; y también el biólogo y magíster en Pesquerías de la UdeC, Sebastián Vásquez, llegaron a la conclusión que el informe de Oceana contenía una visión sesgada en el análisis de los datos y su interpretación y, además, contenía omisiones en antecedentes presentados y su actualización referente al estado actual de la merluza común.

El informe de Oceana cita el trabajo de Gatica y Vásquez publicado en 2015 junto con otros investigadores nacionales.

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Aquiles Sepúlveda aseguró que “la merluza común, junto con el jurel, es una de las pesquerías nacionales con mayor conocimiento biológico-pesquero y por lo mismo creemos como institución, con más de 30 años dedicada a la investigación pesquera aplicada, que es importante señalar que lo que hace Oceana es un uso tendencioso de los datos y lo más grave omite deliberadamente aspectos fundamentales en el análisis de la situación histórica y actual de la merluza común y que en medio de un debate legislativo podría llevar a los diputados a tomar una decisión equivocada”.

Sepúlveda afirmó que “existe pleno consenso en las dos instancias asesoras mandatadas por ley para la toma de decisiones, esto es el Comité de Manejo y en el Comité Científico-Técnico de la pesquería, que la sobreexplotación de la merluza común se debe a los grandes volúmenes de pesca ilegal y no declarada que hace que la mortalidad por pesca supere lo que la población es capaz de sostener y que nada tiene que ver con la pesca de arrastre tal y como lo señala Oceana. Esta conclusión, es parte del trabajo de los actores privados, pero también del esfuerzo de los principales investigadores nacionales que han dedicado décadas a la investigación y fortalecer las ciencias del mar para el cuidado y desarrollo sostenible de la actividad pesquera”.

El informe realizado por Inpesca, que fue enviado también a la Comisión de Pesca de la Cámara, instancia en donde hoy se encuentra la moción que pretende eliminar la pesca de arrastre en su primer trámite constitucional, contiene 28 puntos que contrastan lo expuesto por Oceana.

Según Gatica y Vásquez, lo de Oceana se trata de una recopilación de antecedentes y revisión bibliográfica sesgada y orientada a justificar efectos negativos del arrastre de merluza común: “Los antecedentes biológicos del recurso e historia de vida son en general correctos, pero con serios problemas de interpretación en procesos de estructura poblacional y cambios de productividad del recurso”.

Los investigadores también puntualizan que las conclusiones de recomendar eliminar el arrastre y no involucrar factores claves escasamente destacados en la revisión como es la pesca ilegal y el efecto de remoción por el ingreso y predación por jibia dan una visión sesgada de la realidad de la pesquería. “Se señala una alta vulneración hacia la fracción juvenil de merluza común por parte de la pesca de arrastre, lo que no es así de acuerdo con lo registrado por observadores científicos a bordo de los barcos”, sostienen los representantes del Inpesca.

A su vez, los investigadores mencionan que los datos de selectividad y descarte indicados en el informe de Oceana están desactualizados, “al no considerar las importantes mejoras de los últimos años mediante la implementación de dispositivos de selectividad, la aplicación del programa de mitigación del descarte y últimamente la instalación del sistema de registro de imágenes a bordo a cargo del Sernapesca (Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura). Todo esto ha convertido a la flota industrial que opera en la merluza común en una de las más controladas del mundo y con promisorios resultados”, aseveran.

Para finalizar, Gatica y Vásquez dicen que declarar que la eliminación del arrastre llevaría a la recuperación de la merluza “es una afirmación ligera y tendenciosa al omitir el grave impacto de la pesca ilegal”.

Por su parte, Sepúlveda agrega que la pesca de arrastre “cumple con numerosas disposiciones internacionales orientadas al cuidado del ambiente, la biodiversidad y la sostenibilidad de la pesca de la merluza que han significado décadas de trabajo con innovaciones tecnológicas, modificaciones en la selectividad del arte de pesca, compromisos con buenas prácticas pesqueras y organizaciones de protección de la fauna marina que difícilmente pueden cumplirse con el uso de artes de pesca como el enmalle y el espinel”.

*Fuente de la foto destacada (de contexto): Oceana Chile.