El Dr. Hugo Arancibia (en la foto destacada) es biólogo marino, doctor en Ciencias Naturales de la Universidad de Bremen (Alemania) y profesor titular de la Universidad de Concepción (UdeC). Tiene a cargo la Unidad de Tecnología Pesquera (Unitep), que pertenece al Departamento de Oceanografía de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas UdeC, y en el marco de la discusión pública y legislativa que se ha dado para eliminar la pesca de arrastre de la merluza común (Merluccius gayi gayi), entregó su opinión.

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En este contexto, el Dr. Arancibia discrepa de la propuesta de la organización no gubernamental (ONG) Oceana.

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Para el académico, el fondo de la discusión es que, si eliminando el arte de pesca de arrastre industrial este recurso se salvaría de la situación de sobreexplotación que actualmente soporta, “la respuesta es simple y directa: es un argumento derechamente falso o espurio”.

“La merluza común está en situación delicada respecto a la salud de su stock desde el año 2002. Por lo tanto, llevamos 19 años desde que la abundancia de este recurso pesquero cayó abruptamente y de esto hay abundante documentación técnica. Ahora, si bien hubo responsabilidad del sector industrial a inicios de la década de los años 2010, hoy la escasez es de exclusiva responsabilidad de la pesca ilegal que ejerce el sector artesanal”, asegura.

Según el Dr. Arancibia, la causa de que el stock de merluza común en Chile central (región de Coquimbo a Chiloé, en la región de Los Lagos) no se recupere, “se debe a la pesca ilegal que realiza exclusivamente el sector artesanal, pues las pocas naves industriales son intensamente fiscalizadas en cada recalada por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca)”. A lo que añadió: “Actualmente, la pesca ilegal de merluza común representa tres o cuatro veces más la cuota legalmente establecida para el sector artesanal”.

Por las razones antes expuestas, el Dr. Arancibia formuló un llamado respecto de la información sobre la cual el Congreso toma decisiones, porque, en este caso -según dijo-, “la propuesta de la ONG Oceana que promueve la eliminación de la pesca de arrastre carece de fundamentos técnicos e información actualizada”. Según Arancibia, “llama la atención que la grave costumbre de pesca ilegal no sea considerado como un tema a incorporar en los análisis y sea obviado al punto de afirmar que solo la eliminación de la pesca de arrastre industrial permitiría a la población de merluzas recuperarse de la sobreexplotación”.

Artes de pesca

Otra de las afirmaciones por quienes proponen la prohibición de la pesca de arrastre de merluza común se refiere al eventual daño que este tipo de actividad provocaría al fondo marino, además de la baja selectividad de pesca, “situación que dista mucho de lo que actualmente ocurre -sostuvo Arancibia-“, quien adujo que, “durante la última década, la industria pesquera ha evolucionado en la técnica, dando lugar a capturas altamente selectivas con baja fauna acompañante”.

“Respecto de la selectividad, las mejoras tecnológicas implementadas con ocasión de los programas de descarte, las redes de arrastre merluceras cuentan con un sistema de una rejilla de exclusión para evitar que lobos marinos, rayas, tiburones y otras especies de mayor tamaño entren al copo, lo que hace que la pesca de merluza común con arrastre en Chile tenga de los más altos niveles de selectividad de la respectiva especie objetivo”, concluyó.

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