Los robos en la industria salmonicultora y el sector ganadero generan anualmente pérdidas estimadas en US$50 millones en salmones, según cifras de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), mientras que en el caso de los bovinos, son cerca de 8 mil animales robados al año, lo que representa un monto de US$5,6 millones, de acuerdo con datos de la Subsecretaría de Prevención del Delito.

A su vez, dicho organismo ubica a La Araucanía como la segunda región a nivel nacional con mayor número de delitos como el abigeato (el robo o hurto de ganado o animales domésticos, principalmente caballos y vacas).

En ese contexto, un equipo de investigadoras e investigadores de la Universidad de La Frontera (UFRO) está realizando el proyecto titulado “Ciencia contra el crimen, uso de isótopos estables para rastrear el origen de animales robados”. Se trata de trazadores químicos georreferenciados que permiten conocer la procedencia de los animales que son incautados y así comprender quiénes son sus dueños.

“En ciencias forenses, como hay huella dactilares o de ADN (ácido desoxirribonucleico), también hay huellas químicas, que se producen a partir de distintos factores, como el lugar donde crecen los animales o su alimentación. Por ejemplo, en el caso de los bovinos, el pasto que comen, el agua que toman, incluso se ve el reflejo del tipo de suelo donde crecieron. Todo eso da un sello del lugar y una diferenciación única”, explica Alejandra Figueroa, académica de la UFRO.

Así, se logran obtener gráficos que van formando patrones representativos de ciertos lugares y de ciertos productores, lo que permite a las policías determinar la procedencia de los productos incautados. Esto, como una solución a un contexto donde, pese a los esfuerzos policiales para detener los robos, los tribunales de justicia no pueden dictar sentencias condenatorias contra los detenidos por falta de pruebas científicas que relacionen con certeza la procedencia de la mercancía incautada.

La académica encargada del proyecto puntualiza que, más que regiones, esperan abarcar zonas donde se cometen este tipo delitos en el país, pues el abigeato de vacuno afecta a varias regiones del sur, como La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos; por lo mismo, este proyecto también espera concentrarse en esos lugares, adelanta Alejandra Figueroa.

Apoyo internacional

Las y los investigadores destacan que la técnica de los isótopos estables tiene una alta confiabilidad científica en sus resultados y que es de uso forense habitual en países desarrollados, pero inédita en Chile para animales. En Latinoamérica, es una tecnología que solo ha sido desarrollada en Brasil. De igual forma, tiene variadas aplicaciones en el campo de la antropología, medicina, geología, ecología, entre otros.

Por ejemplo, en ciencias forenses se usa principalmente para conocer la trazabilidad de una evidencia, es decir, su origen. “Así que se puede rastrear madera; drogas, por ejemplo, si marihuana proviene de países cercanos o de otros continentes; productos falsificados; tierra arrastrada de una escena del crimen, animales exóticos o protegidos en otros lugares, entre otros usos”, detalla Alejandra Figueroa.

El proyecto ya se encuentra en desarrollo y tendrá una duración de doce meses, donde se trabajará de manera colaborativa y con apoyo internacional de la Policía Federal de Brasil.

Dicha institución es la primera en la región en contar con su propio laboratorio de isótopos estables, manejado por personal de la Policía, lo que les ha permitido hacer seguimiento al robo de especies exóticas del país.

Actualmente, el equipo de la UFRO se encuentra en etapa de coordinación con las empresas que facilitarán las muestras. En este sentido, en el caso de los salmones serán utilizadas escamas y filete, mientras que en bovinos será utilizado el pelo, las pezuñas y carne con interés comercial.

*La foto destacada es archivo. Foto interior: Gentileza UFRO.