En la industria acuícola, el salmón Atlántico (Salmo salar), presente en la mayor parte de los centros de cultivo en Chile, libera diferentes tipos de materia orgánica durante su ciclo de vida, los que se integran al ciclo de nutrientes en la columna de agua.

Alimentos no consumidos, excreción y pellet fecales que liberan los peces afectan a las comunidades microbianas presentes en el agua y el suelo marino. No obstante, una reciente investigación determinó, además, el impacto del mucus epitelial del S. salar en estos ecosistemas.

«El mucus generado constantemente en el epitelio del salmón es consumido por bacterias y ectoparásitos como el cáligus (piojo de mar), que es uno de los problemas de la industria salmonicultora. Hay que entender que este fluido es un mecanismo antiestrés, por ende, a mayor cantidad de estresores hay un aumento en la liberación de esta materia orgánica», explicó la Dra. Camila Fernández, académica del CNRS (Francia), del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción (UdeC) e investigadora del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh), y quien es coautora del estudio.

Tras pruebas realizadas a 18 ejemplares de S. salar, el mucus genera amonio solo por el hecho de ser liberado al agua de mar, el que es consumido por bacterias y convertido en otros nutrientes como nitrato. «El impacto que tiene esto en el microbioma marino es que favorecerá a algunos grupos de microbiotas y eso modifica la capacidad de reciclar nutrientes dentro de la jaula, un ecosistema distinto a lo que uno puede encontrar al exterior de estos cultivos», precisó la especialista.

Hiperdensificación

La Dra. Fernández ahondó que la hiperdensificación en las balsas-jaula de salmón favorecería las condiciones de estrés de esta especie, lo que podría eventualmente y a gran escala modificar el estado trófico de los ecosistemas en el que se desarrolla la industria al haber demasiados nutrientes para que la microbiota se haga cargo de ellos.

«Vemos la jaula como una fuente de material orgánico permanente. Esto eventualmente debe tomarse en cuenta para ver, por ejemplo, la capacidad de carga de un ecosistema. No necesariamente vamos a tener episodios de eutroficación, pero es un parámetro a tener en cuenta», subrayó la científica, que también trabaja para el Centro Interdisciplinario de Investigación Acuícola (INCAR), el Centro de Investigación Oceanográfica COPAS Sur-Austral y el Laboratorio Internacional Asociado Mast/Morfun.

El trabajo, que tomó tres años de investigación, fue publicado en la revista científica Microbiology Open. Los próximos estudios, comentó la Dra. Fernández, estarán enfocados en determinar la relación entre el mucus epitelial del salmón Atlántico y las floraciones algales nocivas (FANs, también conocidas como blooms o más coloquialmente como marea roja).

LE PUEDE INTERESAR >> Optimismo entre mitilicultores por tendencia de disminución de marea roja

*La foto destacada es de contexto.