Son muchos los establecimientos mitilicultores que hoy en día están participando para obtener el sello azul del Acuerdo de Producción Limpia (APL), por lo que deben regirse por las metas que este proyecto plantea. Uno de los puntos importantes para lograrlo es mejorar las competencias laborales y, con ellas, los planes de contingencia que sirven para mantener a los trabajadores más seguros e informados sobre la importancia de cuidarse en el lugar de trabajo.

Eventos como “Hombre al agua”, para saber qué hacer en caso de que algún trabajador pierda el control en una embarcación; plan contra incendios, para tener todas las medidas en caso de fuego; derrame de hidrocarburos, cuando por alguna eventualidad cae combustible al agua; buceo, para que los buzos estén preparados ante cualquier eventualidad y tengan todos los conocimientos para salvaguardar su vida; y frente de mal tiempo, para estar preparados ante una lluvia intensa o temporal, son los puntos que siempre han tenido que implementar quienes trabajan en centros de cultivo por exigencia de las autoridades sectoriales, pero además, por exigencia del APL, deben monitorear sus planes de contingencia permanentemente, adaptándolos, mejorando e innovando en sus procedimientos si se requiere, demostrando el compromiso que hay con la higiene y seguridad de sus trabajadores.

Uno de los mitilicultores que ha destacado en esta meta es José Vera, de Vilupulli, comuna de Chonchi, quien ha implementado planes de contingencia desde antes del APL, pero que asegura que haber entrado a este acuerdo ha cambiado la mentalidad. “Hemos tratado de hacer entender, sobre todo a nuestros proveedores, lo que significa un APL y todo lo que trae consigo, para después continuar, pues esto necesita ser sustentable”, señala.

Y agrega que “gracias a Dios no hemos tenido que aplicar ningún plan de contingencia, pero siempre estamos renovando, pues desde que empezamos hasta ahora, hemos ido aprendiendo y nos hemos ido adaptando”.

Si bien los planes de contingencia que se abordan en el APL son parte de las exigencias normativas que deben cumplir todos los productores, en el acuerdo las empresas adheridas van un poco más allá de lo que exigen las autoridades. Para ello, incorporan mejoras en sus sistemas de gestión y control, los revisan periódicamente, perfeccionan sus procedimientos y sobre todo preparan a su personal, quienes deben saber qué hacer en caso de eventos inesperados que puedan afectarlos.

Además, algunos de ellos aseguran que si bien estas prácticas son normativas, gracias al APL han podido ir mejorando. Así lo afirma Cristian Pérez, de Cultivos Curahue, quien indicó que “hemos hecho varias charlas desde que se partió con el APL y hemos ido mejorando. Antes no se hacían este tipo de acciones, entonces es bueno porque ayuda a orientar a los centros de cultivo para poder ir perfeccionándose en este tipo de cosas que son tan importantes”.

Y agrega que “dentro de lo que permite el contexto actual, estamos haciendo todo lo que podemos, trabajando con todas las medidas preventivas, por ejemplo, para el Covid-19. Siempre estamos operando de manera continua y desde el 2020 hasta ahora hemos empezado el periodo productivo con todas las medidas sanitarias”.

Por su parte, Yohana González, gerente general de AmiChile, comenta que “cuando negociamos el APL con las autoridades y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, y había que definir si incluir o no el seguimiento de los planes de contingencia en el acuerdo, insistimos en que queríamos apoyar los mitilicultores en la implementación efectiva de sus procedimientos de seguridad ocupacional en el mar, buscando que tengan un mayor conocimiento de los planes de contingencia que muchos tienen en sus archivadores, y ahora, viendo el avance que tiene esta actividad, sentimos este objetivo se está logrando”, concluyó.