En julio de 2020, el ministro de Relaciones Exteriores de ese entonces, Teodoro Ribera, condecoró con la Orden al Mérito de Chile, en el grado de Gran Cruz, a la embajadora de Noruega en Chile, Beate Stirø, por el término de sus cuatro años de servicio en el país.

En sus palabras, el canciller destacó los logros de la gestión de la embajadora Stirø y, especialmente, su vocación y espíritu de colaboración y cooperación con Chile. “No solamente ha representado los intereses de su país en Chile, sino que también ha logrado comprender más nuestras dinámicas internas”, expresaba el secretario de Estado, recordando que Noruega y Chile conmemoraron en 2019 los 100 años de relaciones diplomáticas.

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Y entre las áreas que han aunado esfuerzos ambos países, se encuentran la cooperación antártica, la iniciativa “Our Ocean” para la protección de los mares y el proyecto de monitoreo satelital de la zona económica exclusiva (ZEE). Todas iniciativas por las cuales sigue trabajando el ahora embajador de Noruega en Chile, Jostein Leiro, quien está muy interiorizado acerca de la importancia de las industrias relacionadas con el mar -como la acuicultura y pesca- que han unido los destinos de Chile y Noruega. A continuación, la visión de la autoridad sobre la actual situación y proyecciones de estas actividades.

Tanto Noruega como Chile han estado trabajando en conjunto en diversos ámbitos relacionados con la conservación de los océanos. ¿Cuáles son los objetivos de Noruega en este ámbito? ¿Por qué han puesto tanto énfasis en el cuidado de los mares?

Nosotros vivimos del mar. Ya que sabemos que el mar está contaminado y que los recursos del mar están utilizados en exceso y al mismo tiempo subestimados, queda claro que sentimos una gran responsabilidad de cambiar esta situación, para que las generaciones futuras también puedan beneficiarse de todo lo que el mar nos ofrece.

Contribuir a asegurar mares sostenibles es, por tanto, una de las prioridades más importantes de Noruega, tanto a nivel nacional como internacional. El mar es la clave para lograr varios de los objetivos de sostenibilidad de la ONU, relacionados con la pobreza, el hambre, la energía, la salud y sobre todo, en la lucha contra el cambio climático. Para que sea posible, debemos garantizar mares limpios, saludables y productivos. En la reconstrucción después de la pandemia, las industrias marítimas, incluidos los sectores de la pesca y la acuicultura, serán fundamentales.

Una de las iniciativas es el Panel de Alto Nivel para una Economía Marítima Sostenible, Ocean Panel. Junto con Chile y otros doce países, Noruega desea crear una mayor comprensión internacional sobre la conexión entre la importancia económica y las condiciones ambientales del mar. Las conclusiones del Ocean Panel se presentaron en diciembre de 2020, y los países integrantes anunciaron su compromiso con una gestión sostenible planificada del 100 por ciento de sus áreas marinas y costeras para 2025. Esto significa que el 40% de las costas del mundo y el 30% de las zonas económicas exclusivas del mundo estarán sujetas a planes de gestión integrales en un plazo de cinco años. Estamos muy contentos de que Chile sea un socio clave en este trabajo y contribuirá a que más países hagan lo mismo antes del 2030.

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La acuicultura, en general, ha estado intentando realizar esfuerzos por mejorar en términos de medio ambiente y sostenibilidad. ¿Cree que esta actividad esté respondiendo a lineamientos internacionales en la materia? ¿Qué se puede hacer para mejorar?

Simplemente tiene que serlo. Los alimentos del mar son una contribución clave a la seguridad alimentaria mundial. Según el Ocean Panel, es posible aumentar significativamente la producción sostenible de alimentos del mar. Gran parte de este aumento debe provenir del sector de la acuicultura. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que para 2030, casi un 60% de todo el pescado para consumo humano provendrá de la acuicultura.

Al mismo tiempo, no hay que subestimar los grandes desafíos que está enfrentando la industria. Por lo tanto, la necesidad y las oportunidades de aumentar la producción deben utilizarse como un impulso adicional para fortalecer el trabajo por una producción acuícola cada vez más sostenible con menor huella ambiental y climática. Es importante que los actores del sector cooperen bien con las comunidades locales en las que operan, para que la actividad pueda beneficiar a las comunidades y se minimicen las consecuencias negativas.

Es alentador que los propios actores estén enfatizando cada vez más soluciones sostenibles. Los ejemplos son muchos, van desde soluciones tecnológicas que reducen la contaminación de las plantas, mayor protección contra escapes y mejoras del bienestar animal, mejores reglas y procedimientos, así como medidas específicas para reducir la huella climática de la industria. Un ejemplo concreto de la producción acuícola noruega es como ha sido posible eliminar prácticamente todo el uso de antibióticos, con la ayuda de las vacunas y la reorganización de los métodos de producción.

Además, es importante contar con una buena y clara normativa de las autoridades, desarrollada en colaboración con la industria, para asegurar una regulación necesaria y ayudar a aclarar las expectativas y requisitos que la sociedad impone a los actores y a la actividad del sector.

Chile ha pasado por altos y bajos los últimos años. Tenemos el conflicto social que se inició en 2019 y ahora la pandemia del Covid-19 golpeando fuerte a las regiones del sur del país. ¿Cree que estos hechos podrían desalentar las inversiones noruegas en la salmonicultura chilena?

La pandemia ha ocasionado importantes desafíos en la economía mundial. La industria acuícola no es una excepción, ni en Chile ni en Noruega. En Chile, hemos visto además que un malestar social ha generado grandes desafíos para las comunidades locales y también para la industria en las áreas con una producción acuícola importante. Desde luego, esto es motivo de preocupación.

Previsibilidad y condiciones marco claras son siempre preferibles. En este sentido, el último año ha significado un gran desafío para la industria. Sin hablar en nombre de las empresas, es cierto que las compañías noruegas suelen tener una perspectiva a largo plazo para sus decisiones de inversión y en qué mercados eligen operar. Supongo que eso también se aplicará a cómo manejan los desafíos actuales.

¿Cuáles son sus proyecciones para la actividad acuícola para este año 2021? ¿Cree que la pandemia seguirá afectando al sector?

No me atrevo a predecir cómo se desarrollará el sector de la acuicultura este año. Pero noto que hay un optimismo cauteloso entre los representantes de la industria, a medida que más personas son vacunadas y que se puede volver a una vida más normal. La acuicultura tiene la ventaja de estar familiarizada con grandes y rápidos cambios en los mercados. Ojalá que esta experiencia, junto con la importante innovación que caracteriza a la industria, se pueda utilizar para nuevas mejoras y adaptaciones que le permitan surgir más fortalecida después de la pandemia.

Continúe leyendo esta entrevista completa en la próxima edición de Revista AQUA.

*Foto destacada: gentileza de la Real Embajada de Noruega en Chile.