Durante la mañana de ayer miércoles 10 de marzo, la consultora y auditora EY, ex Ernst & Young, realizó un evento online para analizar novedades del rubro salmonicultor y, a su vez, algunos de sus principales desafíos.

En la instancia participaron Joanna Davidovich, quien es la directora ejecutiva del Consejo del Salmón de Chile (CdS) y que ofició como moderadora; Eirik Moe, representante del sector acuícola y marino de EY Noruega; Mario Rodríguez, office managing partner de EY Patagonia; Elanne Almeida, socia de gobierno corporativo y sostenibilidad de EY Patagonia; y Alicia Domínguez, socia de consultoría tributaria de EY Patagonia.

Antes de comenzar las presentaciones de los ejecutivos de EY, Joanna Davidovich subrayó que Chile tiene ventajas comparativas para cultivar salmónidos y así poder aportar en la seguridad alimentaria considerando el aumento de la población mundial.

De igual manera, argumentó que “al ser la salmonicultura un motor de desarrollo para las regiones del sur del país”, la industria puede ser protagonista para reactivar la economía en el marco de la pandemia.

Eso sí, enfatizó que todo lo anterior “solo podrá ser posible si producimos de manera sostenible”, es decir, con responsabilidad socioambiental.

Es así como -afirmó Joanna Davidovich- los ejes de trabajo definidos por el CdS han sido: relación con el entorno y las comunidades; cuidado del medio ambiente y sostenibilidad; dar a conocer la realidad de la salmonicultura; aportar a la discusión de políticas públicas; y liderar avances en investigación y desarrollo.

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Megatendencias

Luego fue el turno de Eirik Moe, quien habló desde Bergen, en Noruega. Detalló que EY ha estado elaborando varios análisis de la acuicultura noruega y trabajando también en otras zonas geográficas, a lo que han sumado estudios sobre pesca extractiva, porque ven sinergias que se pueden seguir dando entre ambas industrias.

“En la última década hemos visto un tremendo crecimiento de la industria del salmón en Noruega, pero, aun cuando se han obtenido importantes utilidades, a la vez han aumentado los costos de producción en distintas áreas”, puntualizó Moe, precisando que el área que está evidenciando mayores rentabilidades es la de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). Por ejemplo, nuevas tecnologías para evitar enfermedades.

En la misma línea, explicó que para que la industria mantenga una senda de crecimiento sostenible, “deberá tener como base lineamientos como posmolts más grandes; un cultivo basado en la ciencia, tecnología y conocimiento de, por ejemplo, industrias en altamar como lo es la energética, junto con el uso de big data para, fundamentalmente, el monitoreo; alimentos más sostenibles para los peces; y tecnologías alternativas de producción”.

En relación con las nuevas tecnologías, mencionó los sistemas de recirculación en tierra (RAS, por su sigla en inglés), que permiten instalarse más cerca de los mercados y disminuir el transporte y logística, con el consiguiente aporte en la reducción de la huella de carbono, y además, se puedan tener los peces hasta una etapa de cosecha, es decir, cuando pesan cerca de 4 o 6 kilos; sistemas de contención en mar semicerrados o cerrados, con el consiguiente menor efecto en el fondo marino y en el evitar otros impactos como los escapes de peces; y también en el desarrollo de la acuicultura offshore (en mar abierto) que, aun cuando los proyectos son incipientes, están generando muchas expectativas, especialmente porque no tienen tantas restricciones como las licencias de cultivo en la costa o fiordos.

“Para resumir, vemos mucho potencial, capital, inversiones y también nuevo conocimiento en la industria, conocimiento que se transfiere desde otras industrias que operan en altamar y también desde la academia, lo que es sumamente importante y que nos plantea muchas expectativas para el futuro”, cerró Moe.

Reportes de las empresas

Tras ello vino el turno de Mario Rodríguez, quien se refirió a los desafíos de los reportes de sostenibilidad y uso de la información financiera. Para comenzar, preguntó quién creará un nuevo marco de reporte para las compañías.

Explicó que en septiembre de 2020 un consejo de IFRS (Normas Internacionales de Información Financiera) emitió un documento de consulta que busca retroalimentación con los siguientes propósitos: abordar la necesidad de alinear los reportes financieros con reportes de sostenibilidad; definir el rol que el consejo de IFRS podría jugar en desarrollar un nuevo marco de reporte más integrado; y evaluar si se debe crear una nueva junta (board) sobre reportes de sostenibilidad (SSB).

Pero, ¿por qué crear un nuevo marco de reportes de sostenibilidad? Junto con enfatizar que el enfoque debe estar puesto en múltiples interesados clave (stakeholders), Rodríguez subrayó que “los reportes tienen que ser sobre temas que reflejen los impactos significativos de la organización en la economía, el medioambiente y las personas (comprende los asuntos que afectan positiva y negativamente el desarrollo sostenible); reportes sobre un subconjunto de temas financieros y no financieros que son significativos en la creación de valor de la empresa; y reportes con foco en información financiera para inversionistas y mercado de capitales”.

Entre algunos de los desafíos que podría enfrentar la industria, mencionó eventuales modificaciones a la actual Ley General de Pesca y Acuicultura (LGPA) y estructuración de financiamiento con créditos verdes (green loans).

En el primer caso, dijo que los cambios a la LGPA podrían considerar mayores exigencias a los titulares o quienes están haciendo uso de las concesiones en términos de remoción de residuos y restauración de fondos, además de potenciales impactos desde el punto de vista IFRS. Mientras que en los créditos verdes, se debe considerar financiamiento para empresas que cumplen con los más altos estándares e iniciativas que contribuyan con el medioambiente. “Y aquí es elemental tener en cuenta el nivel de revelaciones en los estados financieros y la trazabilidad del uso de los fondos para dar cumplimiento a los potenciales covenants verdes”, manifestó.

Para cerrar, Rodríguez llamó a los directores y ejecutivos de la industria a hacerse las siguientes preguntas: ¿La estrategia de sostenibilidad es la adecuada? ¿Cómo la estrategia de sostenibilidad se traduce en un reporte de sostenibilidad? ¿Quiénes son los principales usuarios de la información de sostenibilidad? ¿Se ha evaluado dar un grado de aseguramiento a los reportes de sostenibilidad? ¿Los sistemas acompañan las necesidades actuales y futuras? ¿Y existe un ambiente de control interno adecuado sobre los reportes de sostenibilidad?

Marco regulatorio

“A veces se piensa que tener un marco regulatorio es una barrera para una industria y eso no es así. Este sirve para saber lo que es permitido, aceptable y lo que debemos cumplir sobre todo con relación a cambio climático. Estos nos permiten generar industrias sustentables y sostenibles y reducir el impacto en el ambiente. Por ejemplo, en Europa se está planteando la posibilidad de un impuesto por la huella de carbono de los productos importados. En el caso de nuestro sector acuícola, esto no generaría una gran repercusión, ya que no es el principal destino de la producción chilena. Las demás industrias que quieren seguir en el mercado europeo deben invertir en la trazabilidad de sus productos”, enfatizó Elanne Almeida.

La socia de gobierno corporativo y sostenibilidad de EY Patagonia añadió que es necesario generar un cambio de mentalidad, ya que no se puede seguir operando de la misma forma que se hacía y el modelo se tiene que actualizar a los tiempos, proyectar para las próximas décadas y con un marco regulatorio robusto que no genere trabas.

Impuestos

Por otro lado, Alicia Domínguez comentó sobre los cambios tributarios que existen, destacando entre estos la nueva regulación de gastos.

“Existe una nueva normativa en relación con los gastos de las compañías, que es más empática con su realidad y los riesgos inherentes a cada actividad. Por ejemplo, con respecto a los gastos deducibles para efectos tributarios, se incorporaron expresamente los de responsabilidad social empresarial. Así también, habrá que ver si el nuevo concepto de indemnizaciones aceptadas tributariamente y la nueva normativa sectorial permitirán, que -por ejemplo- los pagos y multas con ocasión de escape de peces sean también rebajables para efectos de impuestos, atendido a su carácter de riesgo inherentes al rubro. Además, hay normas transitorias de incentivo a las inversiones que se pueden aprovechar para bienes tangibles e intangibles, hasta el año 2022”, recalcó la socia de consultoría tributaria de EY Patagonia.

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*La foto destacada es de contexto y corresponde a archivo de SalMar.