Las actividades productivas de Camanchaca Pesca Sur mantienen un positivo ritmo, tanto en su planta de Coronel, como en Tomé (región del Biobío), donde además se suma el favorable impacto de la operación de salmones. Ello, pese a la pandemia y las restricciones sanitarias que han impuesto el Covid-19 y las exigentes medidas de prevención implementadas por la compañía.

Camanchaca en su conjunto entrega más de 2 mil empleos directos en la región del Biobío, generando un profundo efecto social y encadenamientos productivos derivados de las actividades de servicios y proveedores que surten a las plantas de proceso.

En lo que respecta a la Planta de Langostinos de Tomé, esta inició la temporada a principios de marzo y a la fecha están laborando 280 personas, 191 mujeres y 89 hombres, la mayoría residentes de Tomé y alrededores. A esto se suman 58 personas en el muelle que incluyen a 45 integrantes de personal embarcado, ocho rederos y cinco administrativos.

Según explicó Alejandro Florás Guerraty, gerente de Camanchaca Pesca Sur, en total “esta área emplea a 325 personas en Tomé, cifra que seguirá aumentando hasta llegar al peak de requerimiento a mediados de año”. El ejecutivo agregó que “la temporada inicia en marzo y termina en diciembre o cuando se cumpla la cuota. En septiembre se detiene la producción por un mes debido a la veda establecida para el cuidado del recurso”.

Camanchaca Pesca Sur captura y procesa langostino amarillo y/o colorado según la zona de pesca, producto altamente cotizado en los más exigentes mercados internacionales.

Para esta pesquería, Camanchaca obtuvo la prestigiosa certificación internacional MSC, reconocida a nivel mundial y que acredita que la extracción del langostino colorado y amarillo en la zona centro sur del país, ejecutada por la empresa, se realiza de manera sustentable, sin agotar la especie, respetando el ecosistema marino y teniendo en consideración la cadena de custodia del producto.