Camanchaca entregó el pasado viernes 19 de marzo sus resultados correspondientes a 2020, información en la que se pudo conocer que la compañía registró ingresos por US$539 millones, 13% inferiores a 2019, por un menor desempeño de Salmones, mitigado por una rentabilidad histórica del negocio de cultivo de mejillones (choritos), y de un significativo aumento de las capturas de jurel en la zona centro-sur. Al término del ejercicio, la firma acuícola-pesquera alcanzó un Ebitda (beneficio bruto de explotación calculado antes de la deducibilidad de los gastos financieros) de US$22,5 millones, que representa una caída de 77% versus el año anterior.

En 2020, la división Salmones enfrentó una baja histórica en los precios del salmón Atlántico (Salmo salar), cercana al 20%, causada por la caída de demanda en el segmento de hoteles y restaurantes. Sin embargo, la compañía explicó que orientó a ventas de mayor valor agregado destinadas al segmento supermercadista, con una menor baja de márgenes.

«El año 2020, que recordaremos por décadas, movilizó a Camanchaca para responder a los desafíos con agilidad y flexibilidad, y adaptarse así a las condiciones extraordinarias en la producción y comercialización. En Salmones, nos orientamos al segmento que aumentó sus ventas: el supermercadista, con productos de mayor valor agregado que respondieran a la necesidad de las personas de comer salmón en casa. Pusimos más cerca del consumidor un súper alimento, súper fácil de cocinar, y disponible en los lugares en que se podían comprar. En el último trimestre, estas ventas representaron más del 80% del total», dijo Ricardo García Holtz, gerente general de Camanchaca, en atención al Ebitda neutro que anotó esta unidad.

Negocio pesquero

En Pesca se registró un aumento de 27% de las capturas de jurel en la zona centro-sur, equivalentes a 92,7 mil toneladas, excediendo la cuota anual de la compañía (63 mil toneladas) gracias a las compras internacionales por 30 mil toneladas que se efectuaron a miembros de la Organización Regional de Pesca del Pacífico Sur (ORP-PS). Estas capturas se destinaron principalmente a consumo humano, aunque este año se incrementó el destino a proteína animal por condiciones de precios relativos, adujo la compañía.

«En Camanchaca hemos aprendido a adaptarnos a distintas condiciones, como son el valor agregado en salmones; el enfoque en los destinos del jurel frente a cambios en las condiciones relativas de sus mercados, y los ajustes en la operación de plantas frente a una pandemia. Son competencias que nos han permitido salir de este año 2020, si bien con resultados desfavorables, fortalecidos para aprovechar las oportunidades futuras», argumentó García.

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En la zona norte de pesca, en tanto, hubo una limitación judicial que impidió la operación de barcos industriales dentro de las 5 millas, lo que sumado a condiciones ambientales inusuales, explican una baja de 60% en las capturas de sardina y anchoveta, lo que motivó una reorganización que buscó estar mejor preparados para estas contingencias, añadió la empresa.

Mitilicultura

Por su parte, el cultivos de mejillones alcanzó una rentabilidad histórica, con un aumento del Ebitda de casi US$4 millones respecto de 2019, y superando los US$6 millones. Ayudó las mejores condiciones nutricionales del mar, que incrementó rendimiento y redujo la necesidad de compra de materia prima a terceros; una recuperación de los precios, y buena velocidad de venta del inventario.

En resumen, García Holtz expresó: «Un año complejísimo que nos recordó la fragilidad de la condición humana, pero también su grandeza para enfrentar desafíos. Terminamos un año con un cuarto del Ebitda de 2019, pero uno positivo. Y lo hicimos con continuidad de operaciones, pleno empleo, y sin recurrir a la suspensión de contratos laborales ni bajas de sueldos, sin contagiados graves, y con mejoras de clima organizacional, todo lo cual muestran una organización robusta. Hicimos movimientos estratégicos importantes hacia el valor agregado y cercanía con el cliente, y hemos dado inicio a la construcción de una planta nueva en Coronel (región del Biobío) que ampliará de manera importantes nuestras capacidades de productos para consumo humano a partir del jurel chileno».

*La foto destacada es de contexto.