Seaspiracy es un documental de 2021 sobre el impacto ambiental de la pesca y la acuicultura, dirigido y protagonizado por Ali Tabrizi, un cineasta británico.

El filme sigue al mismo Tabrizi y a su pareja, Lucy Tabrizi, mientras exploran los -según plantean- efectos de la industria pesquera-acuícola en los ecosistemas marinos y las comunidades locales, principalmente en naciones en vías de desarrollo.

Se estrenó en Netflix a nivel mundial en marzo y atrajo la atención inmediata en varios países, en su mayoría anglófonos. Fue elogiado por llamar la atención sobre el tema y a su vez criticado por plantear un enfoque sesgado de los productos del mar.

Es así como varios organismos ligados a la pesca y acuicultura industrial criticaron el documental por el que -según sostienen- es una descripción falsa de sus prácticas.

En esta línea, la Alianza Global de la Acuicultura (GAA, por su sigla en inglés) llamó a Netflix a “distinguir entre documentales legítimos y propaganda”, sosteniendo que “el público no reconocerá la verdadera agenda del documental como una película de adoctrinamiento vegano”.

Por su parte, la Organización de Productores de Salmón de Escocia (SSPO) puntualizó que la cobertura sobre la industria salmonicultora es “incorrecta, engañosa e inexacta”.

ASC

Mientras que el Consejo de Administración de la Acuicultura (ASC, por su sigla en inglés), una de las entidades que han sido directamente cuestionadas por Tabrizi, respondió abordando distintos puntos que son citados en el documental.

“En ASC hemos estado trabajando para mejorar los estándares en productos del mar cultivados durante una década, por lo que siempre nos complace ver a la gente hablar sobre temas relacionados con productos del mar responsables. Compartimos la pasión de los cineastas por los océanos y por mejorar los sistemas alimentarios del mundo. Pero si bien el documental plantea algunos problemas vitales y hace preguntas importantes, pasa por alto los principales desafíos que enfrenta el mundo, incluida la seguridad alimentaria para una población en crecimiento y el cambio climático, el uso de la tierra y el uso del agua asociados con la producción de proteínas de origen animal y vegetal”, comenzó diciendo el Consejo.

“Desafortunadamente, la solución que brinda la película, que todos dejen de comer seafood (productos del mar), solo sustituiría un conjunto de problemas ambientales y sociales por otro, porque toda la producción de alimentos tiene impactos y puede ser dañina si se hace de manera irresponsable. La producción de soja, si se hace de manera irresponsable, puede conducir a la destrucción de valiosas selvas tropicales y la pérdida de biodiversidad, por ejemplo”.

“Entonces, en lugar de no comer productos del mar o soja, una parte esencial de la solución es observar el desempeño de los productores de alimentos individuales y alentarlos a mejorar sus propias prácticas y reducir sus impactos específicos. La información verificable y evaluada de forma independiente sobre lo que compramos y comemos nos permite tomar decisiones informadas que respaldan la realización de mejoras genuinas en la forma en que alimentamos y protegemos el planeta”, añadió.

A su vez, aseguró que la certificación ASC solo puede lograrse en instalaciones que hayan sido auditadas de forma independiente por terceros “según los estándares más estrictos de la industria. Y los realizadores no se acercaron a nosotros en busca de comentarios o consejos, pero podemos compartir con ustedes aquí por qué la acuicultura responsable es tan importante y cómo estamos abordando los impactos potenciales que puede tener”.

Alimentos para la acuicultura

Uno de los grandes problemas que plantea Seaspiracy es la demanda de alimentos para el cultivo de especies hidrobiológicas.

En esa línea, la ASC respondió que “este es un tema absolutamente importante, por lo que las instalaciones que certificamos deben demostrar que solo obtienen su alimento de fuentes responsables, lo que significa transparencia total y no alimento de fuentes ilegales o insostenibles. Sin embargo, Seaspiracy desafortunadamente no cubrió los impactos más amplios de la alimentación. Y, además, lo que no se mencionó en el documental es que la industria de la acuicultura ha realizado grandes innovaciones y reducciones en el uso de pescado capturado en el medio silvestre: la producción de harina de pescado ha seguido una tendencia constante a la baja desde 1994, mientras que hasta el 35% de la harina de pescado proviene de subproductos de pescado que antes se desperdiciaban, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Esto significa que la gran mayoría de la producción pesquera mundial, el 88%, se utiliza para el consumo humano directo, y ese es un número que ha aumentado significativamente en las últimas décadas”.

Inmediatamente, la ASC argumentó que en lugar de contener únicamente harina de pescado o aceite de pescado, las dietas acuícolas se componen de una variedad de ingredientes de la tierra y el mar. Pero esto presenta otros impactos, porque los ingredientes de origen terrestre también pueden tener consecuencias ambientales y sociales negativas. “Afortunadamente, el Estándar de Dietas de ASC, que se lanzará este año, requiere que todos los ingredientes, terrestres o marinos, utilizados por las instalaciones certificadas por ASC se obtengan de forma responsable y transparente”, agregó la firma certificadora.

Seaspiracy también habló sobre el uso de dietas producidas por pesquerías ilegales que cometen abusos contra los derechos humanos. “Los productores certificados por ASC deben demostrar que obtienen su alimento de manera responsable y transparente y los estándares de ASC incluyen requisitos que prohíben específicamente el uso de harina de pescado procedente de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (IUU). La pesca INDNR es una preocupación seria que debe ser erradicada mediante el trabajo colaborativo entre naciones y una mayor transparencia del tipo requerido por las normas ASC”, subrayó la misma certificadora.

Camaronicultura

Por otro lado, de acuerdo con ASC, los centros de cultivo de camarón certificados no pueden destruir manglares ni ubicarse en áreas de deforestación de estos. “Los manglares juegan un papel crucial; apoyando la biodiversidad costera y marina, protegiendo las costas y capturando más carbono que las selvas tropicales. Es vital que estén protegidos. Si bien gran parte del cultivo de camarón se lleva a cabo cerca de áreas de manglares, no es exacto ni justo describir a todos los productores de camarón como destructores de estos importantes hábitats. Muchos productores de camarón responsables tratan a su entorno local y a sus vecinos con respeto, y los productores certificados por ASC deben demostrar que lo están haciendo”, enfatizó, añadiendo que el cultivo de camarón está lejos de ser el único riesgo para los bosques de manglares, que también pueden ser destruidos por otros agricultores, la tala o el desarrollo costero.

“Para prevenir este problema, es importante brindar alternativas a las comunidades que pueden sentir que no tienen otra opción económica que destruir los manglares. ASC está trabajando en un proyecto en Ecuador que hará exactamente esto y proporcionará a las comunidades (no solo a los productores de camarones) un incentivo financiero para proteger sus manglares. Esperamos poder compartir más información sobre este emocionante proyecto muy pronto”, dijo la certificadora.

Mortalidades del cultivo de salmón

Más adelante, ASC expresó que “desafortunadamente, algunas de las estadísticas utilizadas en Seaspiracy, como las cifras de mortalidad en las instalaciones salmonicultoras, no se demuestran en detalle, lo que dificulta su verificación. Pero la salud y el bienestar de los peces de cultivo es una de nuestras principales prioridades y está cubierto de varias formas en las normas ASC. Las instalaciones certificadas por ASC deben monitorear, investigar y mantener registros precisos de cualquier mortalidad, implementar programas de reducción de la mortalidad y organizar visitas in situ de veterinarios al menos cuatro veces al año y expertos en salud de peces al menos una vez al mes”.

En la misma línea, dijo que los productores “también deben trabajar duro para prevenir estas muertes en primer lugar, desarrollando e implementando planes de manejo de la salud de los peces, monitoreando la calidad del agua, el oxígeno disuelto y otras métricas que indiquen la salud y el bienestar de los peces. Y tiene sentido que los productores quieran tomar en serio esta responsabilidad de cuidar a sus animales. La supervivencia y la buena salud de esos animales proporciona a los productores alimentos para sus familias, para los consumidores de productos del mar y respalda los medios de vida de millones de personas en todo el mundo”, aseveró.

Impactos en el salmón salvaje

A su vez, puntualizó que si la acuicultura no se realiza de manera responsable, puede afectar a las poblaciones silvestres, por lo que la certificación ASC requiere que las empresas tomen una serie de acciones para proteger las especies silvestres.

“En áreas de salmón salvaje, las instalaciones deben mantener el número de piojos de mar por debajo de cierto nivel, y todas deben monitorear sus peces en busca de piojos de mar y trabajar para mantener sus peces sanos con planes de manejo de salud animal. En áreas donde opera más de una instalación, cualquier centro ASC debe trabajar de manera proactiva con sus vecinos, incluso si son competidores, para garantizar que el impacto colectivo de sus instalaciones en las poblaciones silvestres sea limitado. También existen requisitos muy estrictos en las normas de la ASC sobre la calidad del agua, la contaminación y la eliminación de desechos, que garantizan que las instalaciones certificadas reduzcan su impacto en el medio ambiente cercano”.

De igual forma, aseguró que ASC es “completamente autónomo e independiente. ASC se estableció hace diez años y sus estándares para diferentes especies cultivadas fueron desarrollados durante un período de muchos años por un grupo de expertos de múltiples partes interesadas, incluidas ONG, académicos, productores y minoristas. Somos un esquema de certificación de terceros, lo que significa que no realizamos auditorías nosotros mismos, estas son realizadas por Organismos de Evaluación de la Conformidad (CAB) independientes. Lo que todo esto significa es que no es posible ‘comprar’ la certificación ASC, y las instalaciones solo pueden obtener la certificación después de un proceso de auditoría largo y sólido contra cientos de indicadores que cubren la responsabilidad ambiental, social y legal. Cada auditoría implica una consulta pública, lo que significa que las comunidades locales y otras partes interesadas están invitadas a opinar. Y debido a que somos una organización completamente transparente, publicamos todos nuestros estándares en línea, junto con cada informe de auditoría para cada instalación certificada por ASC (presione aquí para acceder a más información)“.

Seguridad alimentaria

Para cerrar sus declaraciones, la ASC afirmó que están “totalmente de acuerdo con la evaluación de la ONU de que la acuicultura deberá desempeñar un papel vital en el suministro no solo de proteínas saludables para la población mundial en rápido crecimiento, sino también de proteínas producidas con impactos climáticos mucho menores que los que se cultivan en tierra. Pero debe hacerse de manera responsable. El hecho de que la acuicultura sea importante para la seguridad alimentaria no significa que deba realizarse sin cuidado. Es por eso que nuestro programa permite a los consumidores elegir y recompensar a los productores responsables, alentando a más a seguir su ejemplo”.

“Las cuestiones planteadas por Seaspiracy son tan complejas como importantes. Siempre es tentador creer que existen soluciones sencillas o fáciles para problemas complicados. La realidad es que eliminar los productos del mar producidos de manera responsable en el mundo quitaría alimentos y medios de vida a millones de personas en los países en desarrollo, y necesitaría una producción alternativa de proteínas que tendría sus propios impactos. Un informe reciente de la FAO estima que alrededor de 3.300 millones de personas dependen de los pescados y mariscos para obtener al menos el 20% de su proteína animal, y en muchos países, incluidos Bangladesh, Sri Lanka y Camboya, el pescado proporciona hasta el 50% de la ingesta de proteína animal. Al mismo tiempo, alrededor de 20,5 millones de personas están empleadas directamente solo por la acuicultura”.

“Las soluciones a estos problemas requieren colaboración, transparencia y honestidad. Es por eso que somos abiertos sobre nuestros estándares y requerimos que los productores certificados sean abiertos sobre su desempeño, y por qué las y los consumidores pueden marcar la diferencia al elegir productos del mar certificados por ASC”, concluyó la certificadora.

*Imagen destacada: captura de pantalla (Netflix).