Producir un 70 por ciento más de alimentos para 2.100 millones de personas adicionales de aquí al 2050, al tiempo que se combate el hambre y la pobreza, usar de forma más eficiente los escasos recursos naturales y adaptarse al cambio climático, serán los principales retos de la industria alimentaria mundial en las próximas décadas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés).

Ante este escenario, el director de Pesca y Acuicultura de la FAO, Manuel Barange, ha destacado que la acuicultura se ha convertido en el motor de crecimiento de la producción global de los productos del mar y que ante la estabilización de las capturas salvajes, será “la solución” a las estimaciones de demanda de alimentos hidrobiológicos que maneja la FAO para mitad de siglo.

“La pesca extractiva no va a crecer en las próximas décadas, habrá una mejora utilización de las capturas, pero no un incremento. La solución tiene que ser la acuicultura”, aseguró.

A su vez, el director de Pesca y Acuicultura de la FAO apuntó que la acuicultura se presenta como una respuesta a los desafíos que tiene el sector ante los cambios provocados por la redistribución de los recursos pesqueros debido al cambio climático. Para Manuel Barange, “la acuicultura es una de las soluciones al cambio climático. Es el sistema de producción alimentaria que crece más rápido en los últimos 25 años”, agregó.

Salmonicultura

Dentro de este contexto, la salmonicultura es parte de este desarrollo de la acuicultura que se visualiza como la vía para responder a la alimentación de la población hacia el 2050, debido a que ha mostrado ser es uno de los métodos de producción de alimentos más eficaces en utilización de recursos. Es que el salmón requiere -de acuerdo con la Iniciativa Global del Salmón (GSI, por su sigla en inglés)-  solo 1,2 kilos (kg) de alimento para producir 1 kg de proteína saludable, alimento que además proviene en más de un 80% de fuentes vegetales, siendo siete veces más eficiente que el ganado de vacuno, que requiere 8 kg para lograr 1 kg, respectivamente.

Además, de acuerdo con GSI, al comparar la huella de carbono de distintas proteínas animales, el salmón es el que genera menos CO2, con una emisión en la producción de 0,60 kg por cada 40 gramos de proteína comestible.

“El futuro se ve bastante desafiante en materia de alimentación para la población mundial. Es así como la salmonicultura es parte de la solución a este escenario, para lo cual sin duda debe resolver brechas en otros ámbitos. Es por ello que desde hace varios años hemos venido trabajando en avanzar a una acuicultura responsable medioambiental y socialmente. En esta misma línea, seguimos trabajando con redoblado esfuerzo para aumentar día a día nuestros estándares y poder entregar un producto amigable con el entorno, con alto valor nutricional y con un alto rendimiento en materia de utilización”, expresó el gerente general del Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal), Esteban Ramírez.

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