Los últimos años, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) ha estado trabajando fuertemente para disminuir el uso de antimicrobianos en la salmonicultura nacional. En ese contexto, se han efectuado diversos cambios regulatorios y se han impulsado diversas acciones con el fin de avanzar en la materia y disminuir en forma notable la utilización de dichos fármacos.

En conversaciones con AQUA, la subdirectora de Acuicultura de Sernapesca, Marcela Lara, detalló los cambios que se han promovido y que están mostrando positivos resultados. De hecho, recientemente, el mismo Servicio publicó el Informe sobre Uso de Antimicrobianos en la Salmonicultura Nacional año 2020, el cual consigna que el año pasado el Índice de Consumo de Antimicrobianos (ICA) fue de un 0,035%, mientras que en 2015 fue de 0,063%, confirmándose una tendencia a la baja.

¿Qué cambios reglamentarios se han producido el último tiempo con el fin de promover la reducción de uso de antimicrobianos en la salmonicultura local?

Sernapesca ha trabajado en mejorar el uso de antimicrobianos en el proceso productivo de la salmonicultura tanto con ajustes del programa sanitario, como con la promoción de buenas prácticas e incentivos para un uso adecuado de estos medicamentos. En esa línea, una de las iniciativas más exitosas ha sido una herramienta de incentivo lanzada el 2020 y que se denomina “Programa de Optimización del uso de Antimicrobianos” (PROA-SALMON) para aquellos productores que van a la vanguardia en la reducción de antimicrobianos y que se sustenta en una estrategia de gestión sanitaria a lo largo de toda la cadena productiva, desde el agua dulce hasta la engorda en mar. En este programa, el productor compromete distintas acciones para reducir el uso de antimicrobianos, así como una serie de hitos de verificación de estas condiciones durante el ciclo de engorda. A la fecha han sido aceptados más de 100 centros en el programa, logrando la certificación de centros tanto de la especie salmón Atlántico como salmón coho en las tres regiones de la macrozona sur austral.

Recientemente, también publicamos la cuarta versión del Manual de Buenas Prácticas en el Uso de Antimicrobianos en la Salmonicultura Chilena, elaborado por la Subdirección de Acuicultura de Sernapesca en colaboración con Farmavet (de la Universidad de Chile), herramienta útil para orientar respecto a todos los actores claves en aspectos elementales a considerar en el uso racional y eficiente de los antimicrobianos.

Asimismo, se ha publicado una modificación referida al Programa Sanitario General para Uso de Antimicrobianos en la Salmonicultura y Otras Especies de Cultivo (PSGU), incluyendo puntos que abarcan los períodos de carencia establecidos en casos de uso extra-etiqueta de oxitetraciclina en centros de cultivo en mar, la solicitud a productores de medidas tendientes a evitar la disminución de la susceptibilidad antimicrobiana en centros de cultivo que elaboren alimentos medicados in situ, y restricciones al uso de macrólidos y fluoroquinolonas, fármacos clasificados de importancia crítica en la lista OMS de Antimicrobianos de Importancia Crítica para la Medicina Humana.

Finalmente, hemos publicado el nuevo Programa Sanitario General de Vigilancia de la Susceptibilidad a Antimicrobianos en la Salmonicultura, desarrollado en colaboración con la Subpesca y el IFOP, el cual tiene por objetivo obtener información sobre el estado de susceptibilidad de Piscirickettsia salmonis, principal responsable del uso de antimicrobianos en los centros de cultivo, en particular frente a florfenicol y oxitetraciclina. Para esto, el programa establece los criterios bajo los cuales las empresas de cultivo deberán realizar muestreos para el análisis de susceptibilidad a antimicrobianos en sus ciclos de cultivo.

Los criterios usados en estas modificaciones se sustentan en base a los lineamientos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuya finalidad es prevenir la Resistencia a los Antimicrobianos con el enfoque “Una Salud”, y de acuerdo al Plan Nacional de Resistencia a los Antimicrobianos.

¿Cómo han sido recepcionadas estas iniciativas por parte de los salmonicultores?

Estos conceptos se vienen abordando anualmente en el Plan Nacional de la Resistencia a los Antimicrobianos (RAM), donde en el mes de noviembre se efectúa la semana mundial de la concienciación sobre el uso de antimicrobianos, instancia en la que distintos servicios, productores y expertos se reúnen para compartir los avances y desafíos en esta materia. Además, a fines de marzo de este año, realizamos un seminario abierto dirigido a productores, escuelas de medicina veterinaria, academia, servicios públicos y ciudadanía en general con el objeto de difundir los desafíos en RAM y los cambios normativos que apoyaran esta gestión de prevención y uso eficiente de los antimicrobianos.

La RAM es un tema que está logrando una alta sensibilización en todos los actores y nadie es ajeno en sumar lo que le corresponda para aportar a este gran desafío bajo el concepto de “Una  Salud”.

¿Cuáles son los resultados esperados de toda esta estrategia enfocada en reducir el uso de antimicrobianos?

Nuestro foco es la RAM, las buenas prácticas en el uso, la prevención de enfermedades y la adecuada y oportuna gestión sanitaria, de modo que todas estas acciones nos conduzcan a continuar con la tendencia lograda hasta ahora en términos de reducción en el Índice de Consumo de Antimicrobianos (ICA), tal como se ha registrado en los últimos cinco años.

La salmonicultura nacional, de la mano de SalmonChile, suscribió hace un tiempo un acuerdo con el Monterey Bay Aquarium, con el fin de reducir el uso de antibióticos a la mitad con plazo a 2025. ¿Cree que los cambios regulatorios que se están impulsando ayuden a cumplir con esta meta?

Debemos ser conscientes de que las enfermedades están y seguirán existiendo en la producción intensiva, por lo cual el uso de antimicrobianos seguirá siendo parte de las herramientas de control para estas enfermedades. Teniendo eso en cuenta, las metas que se establezcan deberán responder siempre al esfuerzo y compromiso público-privado enfocado en lograr un uso eficiente y racional de los antimicrobianos.