La mitilicultura es una actividad que debe ser constantemente monitoreada para que, de esta forma, el producto final cumpla con los requerimientos de trazabilidad e incouidad. En ese sentido, desde el año 1991 son las entidades de muestreo y los muestreadores del Programa de Sanidad de Moluscos Bivalvos (PSMB) quienes cumplen una importante función al dedicarse al monitoreo de los parámetros que este programa exige a todos los productores exportadores de moluscos, convirtiéndose en proveedores aliados del sector.

Para ello, existen organismos que se dedican a capacitar a quienes tienen la misión de tomar muestreos, como es el caso de la empresa Atecsa Sur EIRL, en donde su dueño, Wilfredo Montecino, decidió independizarse y dedicarse a este negocio hace alrededor de trece años, siendo el 2012 el año en que generó el primer curso acreditado por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) para capacitar muestreadores PSMB.

“Hace años creé mi propia empresa de servicios, y actualmente uno de mis principales clientes son los mitilicultores, con quienes trabajamos de manera muy cercana. Esto ha sido súper bueno, porque nos ha permitido crecer y mantenernos”, detalla el profesional.

Montecino realiza capacitaciones para muestreadores PSMB, lo cual permite que más profesionales puedan ser parte de la cadena de valor de la mitilicultura. “Estamos muy felices con las capacitaciones, son muchas las personas que pueden acreditar que tienen las herramientas necesarias para poder tomar estos muestreos que son de suma importancia para el sector”, agregó.

A su juicio, la relación que se establece con la mitilicultura es recíproca y permite que la actividad se mantenga: “Tenemos una muy buena relación, hay una buena acogida de lo que hacemos. A medida que crece la mitilicultura, también lo hacen proveedores como nosotros, y así vamos creando relaciones de confianza mutua”, aseguró.

Además de quienes capacitan, los mismos muestreadores cumplen un rol relevante, pues finalmente son ellos los responsables de tomar las muestras para que sean analizadas por los laboratorios, dando fe del origen y trazabilidad de los sectores de extracción que son monitoreados.

Uno de ellos es Hernán Troncoso, quien trabaja con PSMB desde 1991 y que en el 2006 creó su propia empresa llamada Seal Ltda.

“Partí hace unos años con mi propio proyecto. Inicialmente, yo ejecutaba los muestreos, pero después fuimos creciendo. Decidí dedicarme de lleno a esto, porque dirigir una empresa de este tipo es una gran responsabilidad, tiene muchas exigencias, entre otras cumplir con una normativa de calidad (Norma NCH17020) con auditorías periódicas, además de supervisión de Sernapesca, pero el tiempo te va enseñando y dando la experiencia que se requiere, lo que se refleja en el reconocimiento de quienes trabajan hoy con nosotros”, sostiene Troncoso.

Para él, el PSMB es una gran responsabilidad por la importancia que tiene para el exportador: “El monitoreo continuo asegura que el producto sea inocuo para la salud y permite, junto con otros análisis que hacen las propias empresas, dar seguridad de que el producto cumpla con los estándares requeridos en relación con toxina paralítica, diarreica y amnésica; metales pesados como cadmio, plomo y mercurio; pesticidas y recuentos microbiológicos que estén por sobre la norma en relación con Escherichia coli, salmonella y Vibrio parahaemolyticus. Las empresas no podrían exportar si no cuentan con el programa, y esa es la mayor exigencia que tienen, haciendo que este proceso sea crucial”, enfatiza.

Mauricio Caniggia, de Lamar Asociados Ltda., es otro de los muestreadores que participa activamente en este sector desde hace más de 15 años. Él también desarrolla muestreos PSMB, además de análisis de muestras cualitativas y cuantitativas de fitoplancton.

El profesional dice que han aportado en otras áreas como tramitaciones de concesiones marítimas y de acuicultura, entregas físicas, marcajes de concesiones, modificaciones de proyectos técnicos, batimetrías y filmaciones submarinas. “Actualmente estamos apoyando a algunos productores en sus relocalizaciones”, ahonda.

Para Mauricio Caniggia, el tiempo y las buenas relaciones que se van dando con quienes trabaja es crucial, y resalta que esto le ha permitido crecer. “El tiempo que llevo en esto me ha ayudado a estar más informado, a que conozca sobre normativas que han ido apareciendo en el tiempo como la Ley de Mitílidos, lo que ha permitido que nosotros como empresa podamos ir desarrollando y aportando con soluciones para el sector”, destaca.

“Para que un producto pueda ser cosechado y consumido hay una larga cadena de trabajadoras, trabajadores y proveedores que hacen que se pueda obtener un chorito (conocido como mejillón en los mercados internacionales) de alta calidad nutricional, inocuo y trazable, lo que permite que la mitilicultura pueda seguir existiendo y creciendo como lo ha hecho hasta ahora”, resumen desde la Asociación de Mitilicultores de Chile A.G. (AmiChile).