Unos sets de posavasos, maceteros y portalápices desarrollados íntegramente a partir de mascarillas recicladas, es el resultado de un proyecto de economía circular que vinculó a los ministerios del Medio Ambiente; de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación; a la Universidad de Concepción (UdeC), y al rubro pesquero industrial de la región del Biobío.

La idea surgió a inicios de la pandemia para dar un uso sostenible a las más de 20.000 mascarillas quirúrgicas utilizadas cada semana en las plantas pesqueras del Biobío.

Estos elementos de protección personal son fundamentales para prevenir contagios, pero representan un severo riesgo ambiental. Están confeccionadas con diminutas fibras de polipropileno, un material que prácticamente no se degrada, contamina distintos ecosistemas y daña a la avifauna.

Inédita experiencia

Esta experiencia que convirtió a la pesca industrial del Biobío en uno de los primeros sectores productivos del país en reciclar estos desechos, fue destacada por la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt: “Dado lo prolongado de la pandemia, este piloto, desarrollado por Asipes en conjunto con la UDT (Unidad de Desarrollo Tecnológico) de la Universidad de Concepción, es una excelente iniciativa que nosotros respaldamos y que nos ayudará a combatir la ‘basura Covid’, conformada por mascarillas o guantes plásticos que muchas veces terminan contaminando nuestras playas, ríos, parques o calles”, enfatizó la secretaria de Estado.

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La presidenta de la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes), Macarena Cepeda Godoy, adelantó una segunda etapa: “El mar es nuestra fuente de abastecimiento de materia prima y rápidamente advertimos que las mascarillas se estaban convirtiendo en una nueva amenaza para el mar. Nos sumamos a este proyecto con el reciclaje de las que se usaban en algunas plantas en Talcahuano y Coronel”.

Agregó que “nuestro sueño es que este proyecto crezca y sea replicado por otras industrias en todo Chile. Estamos orgullosos del trabajo desarrollado acá en la región y que nuestro sector esté liderando en el reciclaje de este desecho. Estamos trabajando en una segunda etapa que suma a más plantas, que aumentará el volumen recuperado y le dará continuidad gracias al compromiso de las empresas y los trabajadores”.

En cada planta existen contenedores diferenciados para la recolección de las mascarillas, que son retiradas mensualmente y sometidas a un proceso de sanitización.

Proyección y diversificación

La iniciativa nació en la Mesa Social del Gobierno Regional (GORE), donde participa la Asipes y que fue impulsada por las secretarías regionales ministeriales (seremis) de Ciencia y del Medio Ambiente. La ejecución está a cargo de la UDT de la UdeC.

Conforme avanzó la pandemia, aumentó su relevancia y desde julio a diciembre de 2020 se recolectaron más de 145 kilos de mascarillas de tipo tres pliegues y N95, que tras un proceso mecánico se convirtieron en posavasos.

El director ejecutivo de la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) de la Universidad de Concepción, Álex Berg Gebert, destacó la vinculación con uno de los rubros de la región, lo que permitió amplificar el efecto de las innovaciones desarrolladas en el Centro. “Junto con la Asociación de Industriales Pesqueros desarrollamos una solución que no es solo a nivel conceptual o de laboratorio, sino que fuimos capaces de escalarlo a un nivel piloto y generar productos de valor comercial a partir de este desecho”, resaltó.

En tanto, el ministro de Ciencia, Andrés Couve Correa, destacó el esfuerzo colaborativo para brindar una solución a un problema que es generado por el coronavirus: “Esta unión del sector académico con Asipes nos permite pensar en un futuro de reciclaje de estas mascarillas para poder darle una segunda vida a los materiales que ya nos ha dado protección durante esta pandemia”.

Los buenos resultados del piloto permitieron ampliarlo y formalizar un servicio de valorización del desecho. Es así como desde enero a la fecha se han recolectado 345 kilos y se trabaja en generar otros productos. A las cuatro plantas iniciales -de las empresas Landes, Blumar, PacificBlu y Camanchaca- se sumaron otras tres unidades, operadas por Blumar, Orizon y Camanchaca.

La pesca industrial priorizó esta iniciativa y, a partir de este año, las empresas participantes asumirán los costos del tratamiento, de manera de dar continuidad al proyecto y contribuir a controlar el efecto ambiental de estos elementos de protección personal.

A mediano plazo la iniciativa aspira a lograr un modelo de circularidad que permita obtener productos plásticos que puedan ser utilizados en objetos o utensilios cotidianos, como regalos corporativos o artefactos presentes en sus salas de ventas o casinos.