“Chile producía vacunas desde el siglo XIX, hasta que algún genio con Excel decidió que había que cerrar todo y solo importar. Qué bueno que volvamos a lo obvio: un país no es una pulpería, no es solo comprar y vender. Para desarrollarse, Chile debe saber; invertir en ciencia y conocimiento”.

Así escribió en su cuenta de Twitter el periodista Daniel Matamala, luego que esta semana se conociera que la Universidad Católica de Chile (PUC) y el laboratorio Sinovac están coordinando la llegada de científicas y científicos chinos para producir vacunas en el país.

Las palabras de Matamala volvieron a cobrar sentido durante el webinar titulado “Genética y genómica aplicada en acuicultura y producción animal” que se realizó ayer jueves 6 de mayo y que contó con el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID), Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA), la Sociedad Chilena de Producción Animal A.G. (Sochipa), el Doctorado en Biotecnología de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), la Sociedad de Genética de Chile (Sochigen) y también de Arquimed. Es decir, entidades de la tríada Estado-academia-privados.

En la instancia expusieron el Dr. Jaime Enrique Piñeira Vargas, quien es doctor en Genética por la Universidad de Vigo (España), responsable del Programa Nacional de Mejoramiento Genético Ganadero Ovino y Bovino impulsado por el INIA y especialista en gestión ganadera, además de investigador en genética animal en el INIA Carillanca; y  el Dr. José Andrés Gallardo Matus, quien es doctor en Ciencias por la Universidad de Chile, especialista en mejora genética de salmónidos y resistencia genética a patógenos, y profesor de genética y genómica aplicada en la Universidad Católica de Valparaíso (PUCV).

Ambos detallaron, desde sus distintos campos de estudio, cómo se aplican tecnologías clásicas y modernas de genética y genómica en acuicultura y producción animal incluyendo: los estudios de asociación genómica (GWAS) de rasgos de importancia económica usando microarreglos o CHIP de polimorfismos de nucleótido simple (SNP); la predicción y selección genómica de reproductores que carecen de información fenotípica; y cómo esto impacta de forma favorable en disminuir el intervalo generacional y aumentar la respuesta a la selección en rasgos de importancia económica.

Pero, ¿qué es en resumen la mejora genética y cómo se aplica a la producción animal?

“Es una práctica destinada a la obtención de individuos más eficientes en el aprovechamiento de los recursos disponibles en un determinado sistema de producción y así de maximizar las utilidades”, puntualizó el Dr. Piñeira, junto con explicarlo en las siguientes diapositivas:

“En definitiva -dijo el Dr. Piñeira al cierre de su ponencia-, el objetivo es identificar animales genéticamente superiores para aumentar la eficiencia productiva de los sistemas ganaderos ovinos y bovinos de Chile”, y que esta investigación y desarrollo (I+D) se comparta para que el crecimiento beneficie a todas y todos.

Acuicultura

En esa misma línea de transferir el conocimiento hacia distintos sectores y de entender que una de las tareas básicas que tienen las universidades es vincular su labor con la sociedad, el Dr. José Gallardo comenzó detallando los trabajos que están llevando a cabo en el Laboratorio de Genética y Genómica Aplicada de la Escuela de Ciencias del Mar de la PUCV -él es el encargado del laboratorio-, como la implementación del súpercomputador “Océano” que permite la conformación de una gran base de datos (Big Data), con el fin de fortalecer la docencia e investigación, y que pudieron adquirir con fondos públicos y privados.

“Tal como dijo el Dr. Piñeira, el mejoramiento genético es sumamente importante porque permite mejorar la eficiencia y rentabilidad de los sistemas de producción; en el caso nuestro, el acuícola, y más puntualmente, de peces. Esto equivale a otras tecnologías de acuicultura, como bioflocs, vacunas e inmunoestimulantes, dietas de alta energía, sistemas RAS (recirculación de agua en acuicultura) y cualquier otra que pueda controlar el productor”, añadió el Dr. Gallardo.

Pero, ¿por qué invertir en mejoramiento genético de peces? “Primero que todo, es un mito que sea ‘caro’, porque ‘caro’ se traduce en que no tenga rentabilidad ni que tampoco garantice un desarrollo sostenible en el tiempo. Es por esto mismo que los productores deben entender que el corazón de sus sistemas de producción acuícola es la genética de sus peces, y hemos demostrado que la rentabilidad es alta: al invertir 1, ganan 10”, enfatizó, recordando que genética más manejo productivo es igual al fenotipo.

 

En relación sobre cómo realmente garantizar la mejora en los peces, el Dr. Gallardo citó tres tipos de avances en genética: por selección artificial, es decir que se debe elegir a los mejores reproductores para la siguiente generación en el menor tiempo posible; el de flujo por genes, que tiene que ver con incorporar material genético de poblaciones genéticamente superiores (compra de semen, ovas, embriones o reproductores); y las de hibridación, es decir, evaluar los cruzamientos entre cepas, líneas o variedades (vigor híbrido).

Luego, el Dr. Gallardo mencionó cómo las tecnologías de secuenciación han creado un sinnúmero de oportunidades desde que se decodificara el genoma humano. Y esto, siendo aún más destacable porque los costos son cada vez más económicos, incluidas las especies de acuicultura.

 

Más adelante, el especialista de la PUCV reiteró que los programas de mejora genética deben ser la base de cualquier sistema de producción acuícola.

“Es que la selección genómica permite predecir de mejor forma el breeding value de los reproductores y por tanto de sus crías”, aseguró, añadiendo que la disminución de las tecnologías genómicas están permitiendo una rápida adopción en producción de peces.

Y para cerrar, mencionó que entre los desafíos aparecen “los clásicos de la mejora genética y nuevos como el Big Data”.

*La foto destacada es de contexto y corresponde a archivo de Mowi.