El cambio climático es un proceso en curso que está afectando a nuestro planeta, en el cual los ecosistemas marinos cubren más del 70% de su superficie.

El aumento de la temperatura, la disminución del oxígeno disuelto y la acidificación del agua de mar, así como la intensificación de eventos extremos, como marejadas, son ejemplos de amenazas para estos ecosistemas y los servicios que ellos generan. Entre estos últimos, se destacan la pesca y la acuicultura que deberán enfrentar riesgos de menor desembarque, variables, aparición de nuevos recursos pesqueros o de menores cosechas en los centros de cultivo.

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En este escenario, los sectores más vulnerables son las comunidades costeras asociadas a la pesca artesanal y la acuicultura de pequeña escala (APE). En Chile, existe consenso a nivel nacional que la mejor estrategia para enfrentar las consecuencias del cambio climático es la preparación o adaptación de las comunidades potencialmente afectadas.

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Trabajo mancomunado

Durante la última década, se promulgó el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y diversos planes sectoriales sobre la materia. En 2015 se promulgó el Plan de Adaptación al Cambio Climático de la Pesca y la Acuicultura (Paccpa).

En el contexto descrito, desde 2017 y hasta junio de 2021 se ha implementado el proyecto “Fortalecimiento de la capacidad de adaptación en el sector pesquero y acuícola chileno al cambio climático”, ejecutado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) y el Ministerio del Medio Ambiente (MMA), e implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por su sigla en inglés).

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Esfuerzos en tres planos

Esta iniciativa es pionera en relevar la adaptación al cambio climático. Su objetivo central es reducir la vulnerabilidad y aumentar la capacidad de adaptación al cambio climático del sector pesquero artesanal y acuícola de pequeña escala.

El proyecto abordó tres ámbitos de acción: el fortalecimiento de las capacidades institucionales públicas y privadas a fin de apoyar el proceso de adaptación de la pesca y la acuicultura, el mejoramiento de la capacidad de adaptación de la pesca artesanal y la APE a través de iniciativas piloto, y el fortalecimiento del conocimiento y sensibilización sobre el cambio climático en las comunidades pesqueras y acuícolas con el fin de integrarlas al proceso de adaptación de la pesca y la acuicultura.

Norte y sur

Las acciones de adaptación se implementaron en cuatro caletas piloto: Riquelme, en Tarapacá; Tongoy, en Coquimbo; Coliumo, en Biobío; y El Manzano-Hualaihué, en Los Lagos.

“Como proyecto piloto, junto con las caletas y sus organizaciones beneficiarlas, se han sistematizado aprendizajes que hoy se presentan como testimonios de sus propias experiencias, resaltando el aporte del proyecto con acciones concretas para seguir preparándose ante los desafíos y aprovechar las oportunidades que derivan del cambio climático”, sostienen en la Subpesca.

Dada las particularidades de cada caleta y que en todas se realizaron acciones similares, los ejemplos que se mencionan a continuación fueron seleccionados para asegurar que no haya duplicidad en las temáticas descritas y describir cuatro acciones o enfoques diferentes para cada caleta.

Turismo en caleta Riquelme

En caleta Riquelme se preparó un plan de acción para el desarrollo del turismo de intereses especiales, con enfoque en la integración al entorno y sostenibilidad de las actividades.

Ricardo Williamson, presidente de la Corporación Caleta Riquelme, subrayó que “vemos en el turismo una alternativa para adaptarnos al cambio climático y para esto necesitamos de la colaboración del sector público y privado. Ya contamos con un recorrido interior que da cuenta de nuestro patrimonio cultural y natural, y gracias a la Seremi de Economía, su par del Medio Ambiente, Sernatur, las empresas pesqueras y el puerto, hermoseamos la fachada de la caleta”.

Tongoy: cultivo de ostras

En caleta Tongoy destaca la primera experiencia desarrollada por mujeres cultivando ostra japonesa (Crassostrea gigas). Con esta práctica, este grupo de pescadoras se inició en la acuicultura, actividad desarrollada principalmente por hombres en la caleta.

Esta iniciativa fue todo un éxito. Además de cultivar el recurso, innovaron agregando valor mediante la elaboración de ostras en conserva. Todo esto fue la base para que este grupo de mujeres se constituyera en una cooperativa, con el objetivo de seguir desarrollando la actividad y escalarla comercialmente.

Dévora García manifestó: “No fue fácil, pero logramos sacar adelante el proyecto. Era una experiencia nueva. Hoy podemos pensar en transformar estos conocimientos en una fuente de trabajo estable con el cultivo de ostras, lo que nos llena de orgullo y nos genera nuevos desafíos para el futuro”.

En Coliumo se alistan para el futuro

En caleta Coliumo, Eric Torres Colla, joven pescador dedicado junto con su familia a la extracción de sardina, ha visto cambios estacionales y una disminución del recurso a lo largo del tiempo, lo que se explicaría por la sobrepesca y su comportamiento frente a la variabilidad ambiental y climática.

“Cada vez las cuotas son más reducidas y las temporadas más variables y largas. Nos preparamos para el futuro. Comenzamos a diversificar con mi hermano Víctor. Hoy, con el enfoque adaptación y las prácticas de valor agregado que nos entregó el proyecto, muchos ya producimos sierra, reineta y otros ahumados. Esto nos abre un abanico de oportunidades para generar productos con identidad local”, resaltó.

El Manzano: “entender el fenómeno”

En caleta El Manzano-Hualaihué, se destaca el fortalecimiento de las capacidades institucionales y públicas, y la capacitación en materia de cambio climático.

Alejandro Naimán, pescador merlucero y dirigente local, se refirió a la gobernanza: “Están las juntas de vecinos, la escuela y las comunidades indígenas. También hay sindicatos, federación, y Dirección Zonal. Somos un equipo completo que va tomando interés y encontrando explicación, junto con la perseverancia para lograr el objetivo de entender que el cambio climático llegó para quedarse, aunque no nos guste y ojalá continuar, dando la posibilidad a niñas y niños de insertarse en el tema”.

Conjugación con otras iniciativas

Esta iniciativa -pionera en el país- ha relevado la vulnerabilidad de las comunidades costeras frente al cambio climático, promoviendo un enfoque de adaptación en la toma de decisiones e incorporando esta variable en el diseño e implementación de políticas públicas. A su vez, ha gestionado experiencias piloto de diversificación productiva, fortaleciendo la capacidad de adaptación del sector pesquero artesanal y acuicultura de pequeña escala frente a los efectos del cambio climático.

Así, los resultados y productos del proyecto complementan diferentes políticas públicas orientadas a fomentar el desarrollo integral y sostenible de la pesca artesanal y la APE, fortaleciendo tanto instrumentos locales de gestión territorial y ambiental, como Pladecos, y planes de acción comunal de cambio climático, así como normas más generales, como la Ley de Bonificación al Repoblamiento y Cultivo de Algas, la Ley de Caletas y la puesta en marcha del Instituto Nacional de Desarrollo Sustentable de la Pesca Artesanal y Acuicultura de Pequeña Escala (Indespa), destinado a brindar un soporte técnico y financiero a ambos sectores.

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*Foto destacada: gentileza Subpesca.