(GAA) La noticia no fue bienvenida. Tampoco fue del todo inesperado. En mayo de este año, la empresa de capitales chilenos Salmones Camanchaca anunció que la proliferación de algas nocivas (FAN, también conocida como bloom o más coloquialmente como marea roja o en este caso café) había causado una pérdida de biomasa de 3.700 toneladas y un impacto financiero de más de US$12 millones en el primer trimestre de 2021. Esa es la parte no deseada de la noticia.

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Pero dado que la industria de la acuicultura mundial sufre pérdidas estimadas en miles de millones anualmente debido a organismos nocivos como las algas, el incidente no fue del todo inesperado. Las pérdidas debidas a la proliferación de algas pueden verse como un costo de hacer negocios, un gasto que no se puede evitar pero se puede mitigar.

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“Si se gestiona adecuadamente, el impacto dañino del plancton en los peces en los rediles se puede minimizar a un nivel insignificante”, aseguró Jayaprabandh (Jay) Pudota, director ejecutivo de Samudra Environmental Consulting.

La empresa con sede en Columbia Británica, Canadá, trabaja con clientes de todo el mundo y ofrece servicios de consultoría ambiental, gestión de la calidad del agua y gestión del plancton. Reducir el efecto del plancton implica tener un programa de monitoreo, un sistema de mitigación instalado y la experiencia para hacer que todo funcione, según Pudota.

La tecnología disponible ahora y que pronto se implementará podría facilitar el tratamiento de las proliferaciones de algas nocivas. Los anuncios recientes de Innovasea y de un esfuerzo conjunto de OTAQ / Blue Lion Labs son ejemplos recientes de esto.

En una nota escrita por el freelance Hank Hogan y publicada en Global Aquaculture Advocate de la GAA se destaca que disponible ahora, el nuevo módulo de software basado en la nube de Innovasea agiliza los esfuerzos de monitoreo, lo que permite a los productores visualizar más fácilmente lo que está sucediendo y, por lo tanto, predecir mejor cuándo las concentraciones de algas serán demasiado altas. La herramienta permite a las y los usuarios registrar especies, tiempo, ubicación y concentración en diferentes tipos de plancton.

No pretende reemplazar la información y el análisis de los usuarios en el sitio de una acuicultora, dijo Allan Hirsh, gerente de producto global. Más bien, el software combina los datos actuales sobre el plancton, que en gran parte se recopilan manualmente, con lo que se ha visto en el pasado.

“Con datos históricos que también hemos aplicado al sistema, podemos encontrar patrones basados ​​en ubicaciones y época del año”, aseveró Hirsh.

Dicha información podría indicar a los productores, por ejemplo, que podría estar gestando un problema y, por lo tanto, podrían ser necesarios esfuerzos de mitigación como la aireación. El software utiliza varias técnicas para garantizar que no se ingresen lecturas erróneas en la base de datos. Por ejemplo, basándose en datos históricos, sabe cuáles deberían ser los límites superior e inferior para medidas particulares de, digamos, la densidad del plancton. Si una entrada cae fuera de este rango, el software alerta al usuario, quien puede corregir un error o verificar que los datos ingresados ​​sean correctos, detalla la nota de Hank Hogan.

El proyecto OTAQ/Blue Lion Labs combina la fuerza de las dos empresas, aseguró por su parte Chris Hyde, quien es director de tecnología de OTAQ y que agregó que Blue Lion Labs proporcionará un software que puede identificar el plancton basándose en imágenes, mientras que OTAQ proporcionará hardware de toma de imágenes y muestreo de agua. Un producto estará disponible comercialmente en los próximos dos años.

Según Hyde, el sistema analizará muestras de agua para determinar el contenido de plancton, identificando las especies y su volumen. El producto alertará a las y los usuarios sobre especies potencialmente tóxicas o dañinas.

Actualmente, el personal de las instalaciones de cultivo proporciona esa información, pero no puede efectuarlo las 24 horas del día. La recopilación y el análisis manual de datos también es costoso y requiere mucha mano de obra.

Un sistema automatizado puede ayudar en ambas áreas. Las pruebas preliminares también muestran que la tecnología puede beneficiar otro aspecto crítico: la identificación de especies.

“Estamos viendo que el sistema es increíblemente bueno para identificar especies que un operador humano tendría dificultades para lograr. Por lo tanto, esperamos que sea al menos tan capaz, si no superior, a un operador bien capacitado que usa un microscopio”, expresó Hyde.

La tecnología puede ser de gran ayuda para combatir la proliferación de algas nocivas. Pero se necesita más, según Pudota, y agrega que el 60 por ciento del trabajo implica interpretar datos y decidir qué acciones tomar. La aireación puede reducir los niveles dañinos de plancton, por ejemplo, pero también puede estresar a los peces.

Por lo tanto, la nueva tecnología, en particular la identificación de plancton basada en imágenes, puede automatizar y mejorar algunos aspectos del manejo de las algas, pero no todos, dijo Pudota. Agregó que la validación de cualquier sistema de monitoreo y saber cómo y cuándo realizar la mitigación es fundamental. Para aquellos acuicultores sin experiencia o conocimientos en estas áreas, aconsejó que busquen a aquellos que sí tienen las habilidades y conocimientos necesarios.

Presione aquí para ver (en inglés) la nota firmada por Hank Hogan.

*En la foto destacada: vista aérea de una floración de algas nocivas en las islas San Juan de Washington (créditos: OTAQ). Fuente de la imagen interior: Innovasea.