El Hogar San Vicente de Paul, ubicado en la comuna de San Pedro de la Paz (región del Biobío), fue la residencia de adultos mayores en que se oficializó la extensión del programa Banco de Alimentos del Mar. A través de esta iniciativa solidaria, la pesca industrial del Biobío busca aportar a una mejor nutrición de los cerca de 3 mil residentes de 72 hogares de 51 comunas de las regiones del Maule, Ñuble, Biobío y La Araucanía.

La evidencia científica ratifica que el consumo regular de pescado mejora la salud general, gracias a su alto valor nutricional. Esta premisa inspiró el programa solidario articulado por la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes), y que desde abril del año pasado ha entregado 400.000 raciones de filetes de merluza común congelada y jurel en conserva, producidos en las plantas locales de las empresas Blumar, Camanchaca, FoodCorp, Landes, Orizon y PacificBlu.

La presidenta de la Asipes, Macarena Cepeda, recordó que “el corazón de nuestra actividad es la alimentación sana, y quisimos compartirlo con los adultos mayores para que tengan una mejor dieta y, fundamentalmente, reconocer de forma simbólica su aporte a la sociedad”.

En ese sentido, aseguró que “quisimos poner nuestro trabajo y nuestro cariño en su mesa, sobre todo en momentos complejos y de aislamiento de sus familiares. Ha resultado ser una experiencia tremendamente gratificante, de un importante esfuerzo logístico de muchas personas y que decidimos extender por todo este 2021”.

Apoyo

Una de las virtudes del Banco de Alimentos del Mar es el aporte privado a la estrategia pública de alimentación saludable y protección de nuestros adultos mayores. Fue un elemento destacado por el secretario regional ministerial (seremi) de Desarrollo Social de la región del Biobío, Alberto Moraga.

“En Chile, ahora en pandemia, existe un desafío país que nos tiene que articular a todos, y en ese sentido, hay un círculo virtuoso donde instituciones públicas y privadas nos hemos unido para generar esta alianza estratégica. Estamos muy agradecidos de esta ayuda que se está renovando hasta diciembre, que permite decir con orgullo y con propiedad que hoy la región del Biobío no solo es capital pesquera, sino que también capital solidaria de nuestro país”.

El Hogar San Vicente de Paul atiende actualmente a 30 residentes y desde abril del año pasado recibe 20 kilos de merluza común y tres cajas de jurel (72 conservas) cada mes.

Cecilia Flores, directora del centro de larga estadía, agradeció a las y los pescadores industriales del Biobío “porque para nosotros ha sido una valiosa ayuda, ya que podemos dar a nuestros residentes, a lo menos, una vez a la semana pescado, cosa que con nuestro presupuesto nos costaría mucho. Ha sido una gran economía y con eso podemos comprarles otras cosas que ellos necesitan”.

Banco de Alimentos del Mar es una iniciativa que nació para ir en apoyo de adultos mayores vulnerables que viven en residencias dependientes del Estado o instituciones sin fines de lucro. Contempla toda la logística y coordinación para entregar los productos directamente en cada establecimiento, los que están ubicados en 51 comunas de cuatro regiones del país.