La Ley de Pesca y Acuicultura N°21.287 del 12-12-20 modifica el concepto de armador artesanal ampliándola desde la pesca a “embarcación de apoyo a la acuicultura” y con esto, posibilita a pescadoras y pescadores artesanales con naves menores a ofrecer servicios a la acuicultura mediante el aumento de 50 m3 en sus embarcaciones bajo cubierta, buscando mejorar así la habitabilidad.

En este marco, la Asociación Regional de Armadores y Servicios Marítimos (Arasemar) entregó un documento para referirse a la iniciativa y el cual reproducimos íntegramente a continuación:

“En abril de este año el Ejecutivo ingresa con carácter de suma urgencia otro proyecto para ‘corregir’ un vacío legal del anterior de diciembre. En esta ocasión busca sumarnos a los armadores privados que prestamos servicios a la acuicultura por una parte, y por otra, agregar la posibilidad que los 50 m3 sean sobre cubierta.

Arasemar expuso su opinión y aprensiones en torno al proyecto el pasado 26 de mayo ante la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos de la Cámara de Diputadas y Diputados consistentes en:

– El problema de fondo es restaurar las condiciones de habitabilidad y seguridad de la vida en el mar, interrumpidas por Directemar (Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante de Chile) el año 2005 cuando arbitrariamente cambia el tamaño de las naves menores malinterpretando la disposición de la Organización Marítima Internacional (OMI) que exime a las embarcaciones de menos de 24 metros (m) de eslora de los cambios en el cálculo de su volumen. Esto significó que las naves menores perdieron hasta un 60% de su volumen y en consecuencia, espacios de trabajo, seguridad de la nave al perder zonas destinadas a flotabilidad, como también y muy relevante, calidad de vida del personal a bordo.

– Desde el año 2007 a la fecha Arasemar lo representó a los distintos gobiernos, así como a las diversas autoridades en la Armada de Chile y su órgano administrador encargado de velar por la seguridad de la vida en el mar, que es la Directemar.

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En dicho contexto, objetamos el proyecto dado que, en lo medular, nuestra actividad se rige por la Ley de Navegación por tanto no nos corresponde estar en la Ley de Pesca. No estuvimos antes ni se justifica ahora; los 50 m3 no resuelven el problema de habitabilidad ni seguridad a ningún actor marítimo; en nuestro caso la solución técnica, efectiva y real es recuperar el 60% perdido el 2005, esto es, 300 m3; lo anterior implica corregir la circular precitada. No se requiere una ley; para efectos de aplicar lo dispuesto en la Convención OMI debiera ajustarse el actual reglamento de arqueo del año 2000 en lo referente a embarcaciones de menos de 24 m de eslora.

Recientemente el Gobierno ingresó dos indicaciones a su proyecto, las cuales valoramos parcialmente. Por una parte, retrotrae el proyecto solo para la pesca artesanal admitiendo que a los armadores nos rige la Ley de Navegación. Bien. Agradecemos a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) que comprendió a cabalidad la situación.

La segunda reconoce que debe cambiarse el tamaño de las naves menores. Bien.

La forma de hacerlo, sin embargo, es modificando la Ley de Navegación, duplicando el tamaño de las embarcaciones. Mal, por lo siguiente:

– Como hemos expuesto en párrafos anteriores, no es una ley lo requerido sino corregir una circular y perfeccionar el reglamento de arqueo. Simple, rápido y eficaz. Nada más. Es un despropósito desperdiciar tiempo y dineros fiscales sin necesidad.

– La Ley de Navegación se instrumentaliza a través de 28 reglamentos al menos y cubre una variedad de tópicos especializados que tomará años sino décadas revisar, consensuar y resolver.

– Los armadores y las personas que trabajan a bordo no pueden seguir esperando.

– Es discutible aumentar solo al doble el tamaño de las naves; ¿porqué 2 y no 2,5 o hasta 4 veces? Hoy las faenas son distintas y más desafiantes; la salmonicultura se desarrolló posterior a la Ley de Navegación. La tecnología disponible y las necesidades de la industria son tan dinámicas que algunas naves podrían diseñarse diferente según sea necesario. Es un tema para reglamento, no para ley”.

*Créditos de la foto destacada (de contexto): Agustín Piñero | Pexels.