La investigación y desarrollo (I+D) es parte de un camino exitoso de crecimiento de cualquier país y de cualquier empresa. En Chile existe la Ley 20.241, que establece incentivos tributarios para que las firmas lleven a cabo este tipo de iniciativas en sus estrategias. Con el objetivo de discutir sobre esta legislación y los desafíos de su implementación para el sector acuícola, EY y la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) efectuaron el evento titulado “Incentivo tributario para I+D: Motor de competitividad en la industria salmonicultora”.

“Hemos analizado más de 500 empresas atendidas por EY de distintos segmentos y categorías, observando que solo el 1% utiliza el beneficio tributario de I+D en sus declaraciones de impuesto a la renta, destacando el desconocimiento del uso de este instrumento, razón por la cual creemos que es indispensable seguir promoviendo su utilización. Pese a lo anterior, el sector acuícola es el que más partido le ha sacado a este beneficio (60% del total)“, afirmó el gerente de Impuestos de EY, Matías Moroso.

El ejecutivo añadió que el beneficio tributario total si una empresa invierte $200 millones en innovación y desarrollo alcanza un 52,55% y podrá descontar de sus impuestos $105,1 millones en su declaración de renta en abril, considerando el crédito tributario y el gasto por los desembolsos. “La invitación es a familiarizarse con la norma y promover el trabajo colaborativo con Corfo y los actores del sector. La clave está en incentivar la colaboración entre los stakeholders“, expresó.

Por su parte, la directora de promoción y desarrollo de I+D+i en InnovaChile, Isabel Salinas, destacó que “el beneficio no solo es para investigación, sino para el desarrollo. Muchas empresas no saben que lo que hacen es desarrollo experimental, y que puedan recibir beneficios por ello. Puede ayudarles a crecer y desarrollarse en los competitivos mercados internacionales. En Chile, lo que se invierte en I+D es un poco más del 0,3% del PIB (producto interno bruto) y si lo comparamos con el 2,4% en los países OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), la brecha y desafíos son enormes. El principal esfuerzo proviene de universidades, Estado y centros de investigación. En países desarrollados, son mucho más los privados los que desarrollan I+D”.

En tanto, Rodrigo Sánchez, quien es jefe de I+D de Salmofood (Vitapro Chile), aseveró que “el área I+D es parte fundamental del trabajo que realizamos en pro del mejoramiento y creación de productos nutritivos, buscando siempre generar un futuro sustentable para la acuicultura. Esperamos que nuestra experiencia pueda ser un aliciente para quienes están comenzando a generar innovación”.

Por último, Sánchez comentó que “hace diez años gran parte de la investigación se realizaba fuera de nuestro país (Noruega), y hoy el mayor porcentaje de este trabajo se efectúa en Chile. En los últimos cinco años, duplicamos presupuesto para I+D, parte del incentivo es también por la Ley I+D”.

Existió consenso entre las y los expositores con respecto a que siempre se pueden mejorar las vías de comunicación para que más empresas pueden usar este beneficio y que para eso se deben ir potenciado y generando más instancias como talleres y capacitaciones y que, además, la zona austral de nuestro país tiene características e industrias únicas que se deben seguir promoviendo en materia de I+D más allá del sector acuícola.

*La foto destacada es de archivo.