El piojo de mar (Caligus rogercresseyi) es una constante preocupación para la industria salmonicultora chilena. Los últimos años ha habido mucho interés por implementar nuevas estrategias de control que permitan un manejo más eficiente y sustentable de la enfermedad.

En este contexto, el “Proyecto Cáligus”, coordinado por Aquabench desde el año 2013, y que actualmente cuenta con la participación de trece empresas productoras de salmónidos, ha buscado actualizar sus lineamientos con el fin de ajustar, seleccionar y optimizar las terapias que pudieran tener mejores resultados en la industria nacional.

“Desde un inicio, las empresas han estado muy comprometidas con este proyecto, lo cual nos permite tener comités técnicos con gran participación. Creo que lo más valioso es justamente compartir buenas experiencias, porque de esa forma la curva de aprendizaje es mucho más rápida”, comentó el gerente técnico de Aquabench, Daniel Woywood, en conversación con AQUA.

Consultado sobre cuáles son los principales ejes de trabajo que se están desarrollando en el marco del “Proyecto Cáligus”, el ejecutivo dijo: “Estamos desarrollando el plan de acción que corresponde al año 2021-2022. Dentro de los temas más relevantes, estamos trabajando en ‘barrios’ (agrupaciones de concesiones de salmónidos) de ‘alto desafío’ de cáligus. Para esto, hacemos un análisis de varios indicadores y en el descanso de cada ‘barrio’, que dura tres meses, estamos efectuando reuniones para evaluar cómo se comportó el ciclo pasado y proponer la estrategia de cáligus para el siguiente ciclo”.

Woywood ahondó que actualmente están trabajando en seis “barrios”, de los cuales en cuatro ya se ha establecido una estrategia de prevención y control. “Esto es súper relevante porque con la información sanitaria que evaluamos podemos ver varios detalles. También incorporamos información oceanográfica para analizar la posible interacción entre los centros de cultivo y cómo puede influir esto en el próximo ciclo productivo”, puntualizó.

En términos de estrategias alternativas de no contacto, comentó que tienen pendiente realizar evaluaciones de skirts y resumir la información de las pruebas que han estado llevando a cabo las empresas. “Por otro lado, hemos estado trabajando en temas de calidad de baño y vamos a empezar a hacer un programa de auditorías durante este año, esperando inspeccionar por lo menos un baño de cada una de las trece empresas del proyecto; ese es el objetivo”.

A su vez, manifestó que otro punto relevante del plan de acción 2021-2022 incluye la realización de estudios, “dentro de los cuales tenemos uno que acaba de terminar sobre la evaluación de la distribución del cáligus en la columna de agua, principalmente, en los estadios de fase libre. Evaluamos hasta qué profundidad lo pudimos encontrar y eso se conecta súper bien con el punto de las estrategias preventivas de no contacto, en el sentido de ver a qué profundidad deberían estar los skirts“.

Respecto de las alternativas no farmacológicas, Daniel Woywood sostuvo que “la historia ha sido más gradual en Chile que en el hemisferio norte, donde la resistencia de los productos fue muy rápida y los obligó a implementar alternativas, por ejemplo, de presión o agua caliente. En Chile, esperamos no llegar a ese nivel de uso tan masivo, porque la historia es distinta; es otro parásito. Pero diría que en los últimos dos años se ha ampliado la paleta de alternativas y esto le ha permitido a las empresas tener distintas opciones, lo cual es muy bueno”, concluyó.

Fotografía: Aquabench