Después de años de trabajo, la industria chilena del salmón, junto a la autoridad, sigue tratando de impulsar el proceso de relocalizaciones de concesiones, lo que permitiría lograr un mejor ordenamiento del sector y una industria más moderna y sustentable. Hace unos días, consultado por AQUA, el gerente general del Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal) de SalmonChile, Esteban Ramírez, comentó que el tema forma parte de la agenda regulatoria del gremio y que “en el último año, se ha visto cierto grado de avance para agilizar este proceso que comenzó en 2010 y se ha extendido hasta hoy”.

Ahora, AQUA dialogó con el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, quien se refirió a los beneficios que significaría progresar en la materia, así como sobre los efectos de la Ley Lafkenche y la operación en parques nacionales, asunto de relevancia, principalmente, en el extremo austral.

¿En qué está el tema de las relocalizaciones de concesiones acuícolas que desde hace unos años se ha venido discutiendo en la industria chilena del salmón? ¿Han habido avances?

Sí, existen avances, pero no con la velocidad que se proyectó cuando se implementó este modelo de reorganización territorial.

Desde la visión del gremio, ¿a qué se debe esa lentitud?

Porque no se ha resuelto el desafío de ordenar territorialmente el mar. No existen mecanismos bien desarrollados para construir criterios de compatibilidad o de exclusión.

¿Por qué consideran que son necesarias las relocalizaciones de las concesiones salmonicultoras?

Porque tenemos un sistema de otorgamiento de concesiones estático en términos territoriales. La concesión es un polígono delimitado cartográficamente, pero el paradigma de los intereses sobre el borde costero es dinámico, el aprendizaje es acumulativo y el cambio tecnológico permite mirar más allá de la orilla.

Entendemos que la Ley Lafkenche se ha transformado en una dificultad más para el proceso de relocalizaciones de concesiones tanto de salmones, como de mitilílidos. ¿Cuál es su visión?

Es así. Ocurre porque no hemos avanzado en un modelo inteligente de resolver los conflictos territoriales. Se diseña una norma que tiene como objetivo proteger las costumbres y cultura de los pueblos originarios, pero en muchos casos se usa para congelar procesos de otorgamiento. Entonces, recién ahí se inicia un proceso de conversación con el grupo de interés específico. Quizás sería mejor perfeccionar los mecanismos de participación ciudadana. 

¿Qué le pediría a las autoridades sectoriales para avanzar en este asunto? 

Yo creo que todo el mundo entiende que las relocalizaciones son necesarias, salir de los lugares donde hay conflictos de uso, donde están muy cerca las concesiones entre sí, disminuir el número de puntos, etcétera. Son puros beneficios. Entonces, lo que se necesita es perfeccionar el sistema para que se transforme en un verdadero mecanismo de resolución de conflictos y no en uno que los provoca.

En el caso puntual de Magallanes, y en línea con las relocalizaciones, ¿hay interés de las empresas que operan en la región por mover sus centros de cultivo desde parques nacionales y/o áreas circundantes?

Los parques buscan proteger y conservar la belleza escénica y la fauna de todo un espacio de territorio. En tal sentido, son incompatibles con el desarrollo de la acuicultura. Por eso, las concesiones emplazadas en dichas áreas tienen prioridad para relocalizarse, y, según entiendo, las concesiones que se encuentran ahí están reubicándose. 

*La foto destacada es de contexto y corresponde a archivo de Multiexport.

*Imagen interior (de Carlos Odebret): Gentileza Asociación de Salmonicultores de Magallanes