No es un misterio que el ruido antropogénico o el ruido provocado por el humano está impactando de manera preocupante al ecosistema marino. Es por eso que, la investigación de Elba Avilés, estudiante del Magíster en Ecología Marina de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), se enfocará en estudiar el impacto de este ruido en los organismos salmón Atlántico y cangrejo ermitaño. El estudio es parte de la tesis de investigación para optar al grado de magíster, donde trabaja con su director de tesis, el Dr. Iván Hinojosa, académico de la Facultad de Ciencias UCSC.

“Impacto críptico en la industria salmonicultora: ruido antropogénico y efectos sobre parámetros fisiológicos en el salmón Atlántico y cangrejo ermitaño”, es el nombre de la investigación que se está llevando a cabo. La idea principal es determinar la contaminación acústica que producen las salmonicultoras y avanzar en este ámbito de investigación que todavía no posee estudios en nuestro país. “Queremos saber qué tipos de ruidos están emitiendo las salmonicultoras, en qué frecuencia e intensidad, y si estos afectan a los ecosistemas adyacentes a esta industria”, enfatiza Elba Avilés.

El estudio está enfocado en determinar los ruidos provenientes del fiordo Comau, ubicado en la región de Los Lagos, sector donde hace algunos meses hubo una mortalidad masiva de salmones. Más en detalle, el objetivo es describir qué tipo de ruidos se generan en el sector.

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“Queremos evaluar el impacto en parámetros fisiológicos en el salmón Atlántico y el cangrejo ermitaño, especie que es habitante de estos fiordos. Evaluaremos la tasa de consumo de oxígeno, variaciones en la composición de la microbiota intestinal y variación en la transcripción de genes cerebrales. Hay investigaciones extranjeras que no han tenido resultados significativos en invertebrados, sin embargo, los ruidos que estamos analizando hasta el momento dan cuenta de características mucho más invasivas”, subraya Elba Avilés.

El estudio considera la tasa metabólica, es decir, la cantidad de oxígeno que consumen estas especies frente a los ruidos antropogénicos. De esta manera, se podrá determinar si es que existe estrés asociado a estos ruidos.

“La presencia de estrés asociados a estos ruidos, genera diferentes falencias en los organismos que impiden la correcta reproducción, alimentación, defenderse de depredadores u otros aspectos a su desarrollo”, complementa la estudiante del Magíster en Ecología Marina UCSC.

Otro aspecto que considera la investigación es la transcriptómica, la que se relaciona con el estudio de genes y su expresión. Los genes representarán cuáles serían las afecciones provocadas a largo plazo en transcripciones de funciones específicas.

“Aquí se pueden ver variaciones genéticas producidas por la transmisión del ruido en un tiempo más amplio. A largo plazo se podría ver directamente cómo responden estos organismos cuando están expuestos constantemente a altos niveles de ruido”, finaliza la estudiante.

Los estudios de laboratorio se están desarrollando en Lenga (región del Biobío) a través de experimentos de aclimatación. En un acuario, los cangrejos ermitaños son expuestos al silencio por algunas semanas, cubiertos de plumavit que aísla los ruidos propios del laboratorio. Terminado este proceso, se expondrán a tres tratamientos, un primer acuario con proyecciones de ruidos antropogénicos de las salmonicultoras, otro acuario con ruidos naturales propios de su hábitat y el tercer acuario en silencio.

Finalmente, en el fiordo Comau se grabaron los ruidos obtenidos a través de un hidrófono que serán replicados en el laboratorio.

*Fotos: gentileza UCSC.