El pasado miércoles 30 de junio, la Legislatura de Tierra del Fuego, en Argentina, aprobó de forma unánime la ley que prohíbe la instalación de cualquier tipo de cultivo y producción de salmones y truchas en las aguas marinas y de lagos de la provincia.

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Y para ahondar en el tema, AQUA dialogó con el director regional del Consejo del Salmón de Chile, Gonzalo Silva (en la foto destacada).

¿Qué le parece la decisión de que de la Legislatura de Tierra del Fuego, en Argentina, haya prohibido la producción de salmónidos en dicha zona?

Creemos que no nos corresponde como gremio calificar decisiones de otros países. Sin embargo, en nuestra opinión, es necesario hacer distinciones entre el contexto, el marco regulatorio y el desarrollo que ha alcanzado la industria.

Los mares australes de Chile tienen muy buenas condiciones climáticas e hidrográficas que otorgan una ventaja indiscutida para las actividades de la salmonicultura. Bajo esta perspectiva, desde nuestro gremio estamos trabajando en una hoja de ruta para para impulsar un crecimiento sostenible y orgánico de la industria, de la mano de las comunidades locales, en toda la macrozona sur.

Por otra parte, estamos convencidos de que tenemos una oportunidad como país de contribuir a responder frente a la creciente demanda mundial por alimentos hacia futuro a través de una proteína sana y que puede producirse de manera sustentable y con ventajas comparativas respecto de otras proteínas.

A esto hay que sumar que en Chile las empresas de salmón deben cumplir con una estricta normativa y son fiscalizados por una serie de organismos regulatorios, entre ellos Sernapesca (Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura), Directemar (Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante) y la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), entre otros.

Uno de los argumentos presentados por las y los legisladores argentinos fue el temor al daño ambiental que pudieran generar las salmonicultoras. Considerando la experiencia de Chile, ¿considera válido prohibir esta actividad por causas ambientales?

La salmonicultura es una industria que en poco más de 35 años se ha transformado en un motor productivo de emprendimiento e innovación en la macrozona sur: hoy el salmón es nuestro segundo producto de exportación con envíos al mundo cercanos a los US$5.000 millones anuales, y Chile es el segundo productor mundial de salmón.

Se trata de una actividad productiva que se ha modernizado muchísimo, tanto en las medidas que se contemplan para cuidar el medio ambiente, como también en cuanto a normativas y regulaciones. Hoy, incluso, la salmonicultura es una de las industrias más fiscalizadas en Chile. Además, nuestras empresas socias están muy conscientes de que los mares son el hábitat de los salmones, por ende, el interés de resguardar y cuidar los océanos es compartido.

Dado este contexto, creemos que los llamados replicar la experiencia argentina en Chile no reflejan el desarrollo que ha generado la industria en la macrozona sur en los últimos años, ni los importantes esfuerzos que se hacen y se seguirán aumentando en el cuidado del medio ambiente.

En Argentina también hubo una fuerte oposición a las salmonicultoras debido al temor de que esta actividad pudiera afectar el turismo. ¿Considera válida esa inquietud de las y los trasandinos

Estamos seguros de que el turismo y la salmonicultura pueden convivir e incluso pueden potenciarse mutuamente. Por otro lado, la industria del cultivo de salmón es muy importante en generación de empleo en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, y en torno a sus actividades se genera todo un encadenamiento productivo y una red de proveedores y emprendimientos, muchos de estos turísticos.

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En resumen, la actividad salmonicultora en un motor importante de desarrollo regional, incluido el turismo.

¿Considera que la decisión de la Legislatura de Tierra del Fuego en Argentina podría sentar un precedente para que más regiones o territorios decidan poner freno a las actividades salmonicultoras? ¿Cómo ven este tema a largo plazo?

Son situaciones diametralmente distintas, ya que en Chile existe una industria consolidada y altamente regulada, que es parte clave de la actividad exportadora del país y una pieza importante en el desarrollo de toda la macrozona sur. Además, insistimos que estos llamados a replicar la experiencia argentina en Chile no reflejan el desarrollo que ha generado la industria en la macrozona sur en los últimos años.

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Creemos que el camino para un desarrollo sostenible en la Patagonia es escuchando y trabajando con las comunidades, las autoridades, los científicos, y las empresas, ya que todos los actores tienen los mismos objetivos: lograr el progreso de las personas cuidando los océanos y la naturaleza.

Recientemente, el nuevo gobernador de Magallanes, Jorge Flies, realizó varios cuestionamientos a la salmonicultura. ¿Cómo toman esas críticas?

Como gremio, reiteramos nuestro ánimo colaborativo para avanzar hacia un desarrollo de la salmonicultura que sea sinónimo de progreso integral para todos los habitantes de la macrozona sur y esperamos tener una agenda de trabajo con el gobernador Flies.

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Hoy, la industria del cultivo de salmón es el segundo producto de exportación más importante de Chile tras el cobre, y emplea directamente a casi 30 mil personas, la gran mayoría de las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes. Además del empleo directo e indirecto que se genera en torno a la salmonicultura, existe todo un conjunto de técnicos y profesionales que se ha especializado para prestarle servicios a la acuicultura, además de una cadena de proveedores importante.

Dada la relevancia de la salmonicultura y los desafíos que enfrenta tanto Chile como el mundo en materia de sostenibilidad, creemos que el camino para un desarrollo sustentable en el sur de Chile es escuchando y trabajando en conjunto con las comunidades, las autoridades, los científicos y las empresas de la industria del salmón con el objetivo de lograr el progreso de las personas cuidando los océanos y la naturaleza.

La salmonicultura solo puede desarrollarse en un océano sano y equilibrado, y como industria estamos trabajando activamente con ese norte.

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