Después de haber cosechado con éxito su primer lote (batch) de lubina en noviembre de 2020, la única empresa de acuicultura en alta mar (offshore) de Catar ahora tiene como objetivo duplicar la producción y diversificarse en otras especies. La expansión empresarial está respaldada por el gobierno catarí, que ha priorizado la necesidad de fortalecer la seguridad alimentaria y satisfacer la creciente demanda de pescado fresco.

El Grupo Al Qamra estableció la firma de cultivo Samkna en 2015 en el marco del Programa de Seguridad Alimentaria del Ministerio de Municipios y Medio Ambiente de Catar (MME).

De acuerdo con lo informado por Global Aquaculture Advocate, que es administrado por la Alianza Global de la Acuicultura (GAA, por su sigla en inglés), el proyecto apoya los objetivos contenidos en la Visión Nacional de Catar 2030 (QNV2030), una hoja de ruta estatal diseñada “para transformar a Catar en un país desarrollado, logrando el desarrollo sostenible y asegurando una vida digna para sus generaciones presentes y futuras”. La iniciativa también está destinada a cumplir tanto con la Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria 2018-2023 como con la estrategia 2018-2022 del MME.

“Catar implementó una estrategia para fomentar la inversión en acuicultura en reconocimiento de la importancia del sector en la región y su papel fundamental en la mejora de la seguridad alimentaria”, expresó Mahmoud Tahoun, director de operaciones y desarrollo de Al Qamra Holdings (AQH) para la acuicultura marina.

“El gobierno de Catar se apresuró a tomar medidas proactivas para apoyar la producción local de peces ricos en proteínas, mientras que los sitios marinos offshore que utilizan tecnologías de balsas-jaula fueron identificados por su potencial de acuerdo con las recomendaciones de los expertos en acuicultura”, añadió.

Planificación

Antes de poner en marcha cualquier infraestructura, y con el apoyo de proveedores internacionales de tecnología y servicios de acuicultura, Al Qamra llevó a cabo investigaciones, estudios y análisis en profundidad del agua disponible para el cultivo en alta mar. También se evaluaron las necesidades del mercado catarí.

Hoy, el sitio de Samkna, que abarca unos 900.000 metros cuadrados (m2), se encuentra aproximadamente a 50 kilómetros (31 millas) de la costa de Catar en el golfo Pérsico. Tiene la capacidad de producir 2.000 toneladas métricas (TM) anualmente, aunque la compañía tiene la intención de duplicar esto para fines de 2022, dijo Tahoun al Advocate de la GAA.

“El pescado se está suministrando al mercado local, y se espera que el volumen actual aumente los niveles de autosuficiencia del estado en un 20 por ciento, y para garantizar niveles consistentemente altos de calidad en su producto, y para salvaguardar la bioseguridad, Samkna está utilizando lo último disponible en tecnología”, aseguró.

Inversiones

Si bien la acuicultura offshore puede producir grandes volúmenes de productos del mar y reducir los conflictos con otros usuarios costeros, la lejanía de tales operaciones requiere una infraestructura específica. En el caso del proyecto Samkna, se incorporó una plataforma de almacenamiento de alimentos automatizada. Esto se sumó a la instalación de un “pontón elevador” flotante en agosto de 2020.

Con capacidad para 70 personas, la plataforma está equipada con cocinas y salas de almacenamiento refrigeradas con suficientes alimentos y elementos esenciales para satisfacer las necesidades del personal durante 30 días seguidos. También alberga un sistema de desalación de agua de mar, salas de reuniones y un helipuerto.

Mientras tanto, de regreso a tierra, para garantizar productos frescos y de alta calidad y un tiempo de entrega rápido al mercado, se construyó una fábrica de clasificación y empaque de 10.000 m2 en la región de Ruwais, cerca del sitio del proyecto. El pescado se mantiene a baja temperatura, que oscila entre 0 y 4 grados C, desde la recolección hasta el punto de venta al consumidor.

“Los comentarios de los consumidores han sido muy buenos”, afirmó Tahoun. Como tal, la compañía también tiene la intención de introducir una serie de otras especies, con el besugo de aleta amarilla (Acanthopagrus australis), el pargo rojo (Lutjanus campechanus) y el besugo “de soba” en estudio. Este año se realizarán pruebas de producción con algunos de estos, precisó el ejecutivo.

Crisis climática

El proyecto es prometedor para el suministro de pescado fresco y la mejora de la seguridad alimentaria, pero el aumento de la producción de acuicultura en alta mar es una medida para ayudar a prevenir el agotamiento de las poblaciones de peces. La amenaza es real: un estudio de 2018 de la Universidad de Columbia Británica encontró que para 2090, un tercio de las especies marinas podrían extinguirse en el golfo Pérsico debido al aumento de la temperatura del agua, los cambios en los niveles de salinidad y oxígeno, y actividades humanas como la sobrepesca.

Sin embargo, las y los expertos de la Universidad de Catar han dicho que cualquier esfuerzo fracasará si “no se aborda el problema internacional más amplio de la producción excesiva de gases de efecto invernadero (GEI) que crean el cambio climático”.

*Créditos de la foto destacada: Al Qamra Group.