En Chile, más de 23 mil mujeres integran el Registro Pesquero Artesanal (RPA) y otras 20 mil trabajan en actividades conexas, según datos de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca). Dichas mujeres se desempeñan como pescadoras, patronas de lanchas, buzas, recolectoras de orilla, acuicultoras, encarnadoras, ahumadoras, entre otras actividades que son clave para el desarrollo del rubro y que hoy buscan un mayor reconocimiento en la legislación.

AQUA conversó con Sara Garrido, presidenta de la Corporación Nacional de Mujeres en la Pesca Artesanal, quien, durante más de dos décadas, ha estado luchando por una ley de género en la pesca y, actualmente, se encuentra trabajando para que la recolección de orilla sea reconocida como parte del patrimonio cultural inmaterial de nuestro país y del mundo.

¿Cuál ha sido su participación en el proyecto que pretende declarar a la recolección de orilla de Chile, y de España, como patrimonio cultural inmaterial?

En el reconocimiento de las actividades conexas nos encontramos con diversidad de trabajos que están relacionados directamente con la pesca artesanal pre y post captura y, particularmente, en la post captura nos encontramos con un trabajo ancestral en varias caletas del país, una actividad que se ha hecho por cientos de años y que no ha sufrido modificaciones, eso es lo increíble. Esto te certifica que la pesca artesanal es una cultura que se mantiene, pero que, lamentablemente, no se ha reconocido lo suficiente. Pudimos trabajar en el reconocimiento de estas actividades junto a Néstor Lloyd (gestor de Patrimonio Cultural Inmaterial en la Pesca Artesanal), quien nos ayudó mucho y pudimos aportar con nuestro granito de arena para visibilizar las actividades de la pesca artesanal post captura. Nos encontramos con actividades que merecen absolutamente ser declaradas patrimonio inmaterial acá en Chile y ojalá en la Unesco.

¿Qué significará para los pescadores (as) y recolectores (as) chilenos que se obtenga esta declaración de patrimonio cultural inmaterial?

Significaría algo maravilloso, se reconocería nuestra cultura y creo que eso es lo importante. La actividad pesquera artesanal es una cultura, los últimos cazadores del mundo son los pescadores artesanales y se reconoce particularmente la recolección de algas y de mariscos como una actividad ancestral que se hace tal cual se hacia 500 años atrás. La recolección no ha sufrido cambios, no se le ha aplicado tecnología y eso es lo importante, valorar y reconocer lo que nosotros somos, nuestra esencia, nuestra cultura, lo que realmente hace y significa un pescador artesanal.

Que sean mujeres las que realizan esta actividad es un orgullo. Las recolectoras de mariscos, las mujeres de Cucao, las mujeres de Isla Tenglo, las mujeres que hoy día recolectan en la Isla Mocha aquí en la región del Bio Bio, todas ellas administran hectáreas de áreas de manejo y creemos que esto nos abre espacio para declarar nuestra actividad como una actividad ancestral, reconocida, valorada y por sobre todo apoyada.

Sabemos que usted ha trabajado bastante para lograr una mayor equidad de género en la pesca artesanal. ¿Podría dar cuenta de este trabajo? ¿Cree que se ha logrado avanzar?

Si, por supuesto, tengo que reconocer que ha habido avances, es primera vez que contamos con una subsecretaria de pesca, la primera mujer en el país que toma un cargo tan complejo como es la pesca artesanal. Ella se atrevió a tomar esta bandera, justo cuando estamos en una lucha de reconocimiento del rol de las mujeres en la pesca artesanal.

También creo que desde el 2010 en adelante ha habido avances, estuve trabajando con las directrices voluntarias de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Uganda (Kampala), también logré trabajar en el Foro Mundial de la Pesca Artesanal y me toco evaluar el rol de las mujeres en la pesca. Se habló sobre qué es lo que creemos importante incorporar en las directrices para que los países consideren como recomendación y, humildemente, lo encuentro bueno, estuve ahí, me toco trabajar y lo importante era que a las mujeres las estaban considerando en las tomas de decisiones de las políticas pesqueras, las mujeres estaban opinando, entregando sus propuestas.

Siempre se ha hablado de pescadores artesanales, pero también existen las mujeres pescadoras, también existen las recolectoras de alga, también existen las actividades conexas que son super importantes, sin estas actividades el rubro estaría incompleto.

Recientemente se aprobó la Ley de Género en la Pesca ¿Cuál es su visión de este cuerpo legal? ¿Qué beneficios significará para las mujeres del sector?

Como red nacional de mujeres del Biobío, presentamos este proyecto con la esperanza de que algún día fuera ley, por lo que fue emocionante para nosotras encontramos con un apoyo trasversal en el congreso. Este proyecto de ley no ingresó por la comisión de pesca sino por la comisión de género de la cámara de diputados, debido a que consideramos que era un derecho para nosotras, porque las comisiones de pesca por lo general trabajan un aspecto más técnico y para nosotras no era solo eso, esto tenía que ir más allá, porque las mujeres cumplen un rol distinto. En el senado si, ambas comisiones, de genero y de pesca, se unieron y trabajan este proyecto de ley. Algunos parlamentarios se sorprendían porque recién se estaban dando cuenta de la importancia que tienen las mujeres en la pesca artesanal, desconocían absolutamente el rol que juegan.

Las mujeres están en la pre y post captura, en toda la cadena de valor las encuentras realizando actividades, y por eso la votación fue casi unánime en ambas cámaras. Estamos muy contentos porque responde a los convenios que Chile firmó en 2014, los que fueron aprobados, firmados y ratificados, pero que, aun así, me demoré seis años en que fuera ley de la república y que puedan ir en beneficio de las mujeres de la pesca artesanal.

Fotografía: Sara Garrido