La Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) ha sido, desde siempre, una institución que ha apoyado fuertemente el desarrollo de la industria acuícola nacional, tanto los cultivos más tradicionales, como el salmón y el mejillón, así como el desarrollo de tecnologías de producción de nuevas especies.

La apuesta ha sido en grande. De hecho, la entidad mantiene tres Programas Tecnológicos Estratégicos (PTEC) que llevan ya algunos años desarrollando el cultivo de especies como seriola, congrio colorado y corvina. Hoy, los resultados son satisfactorios, puesto que los tres proyectos están mostrando notables avances que ya hacen pensar en el surgimiento de una incipiente industria acuícola enfocada, principalmente, en la zona norte del país, y que podría significar un gran beneficio para las comunidades costeras.

Para profundizar en estos temas, AQUA dialogó con el vicepresidente ejecutivo de Corfo, Pablo Terrazas, quien destacó, entre otros puntos, que, desde la institución, “estamos convencidos de que la acuicultura tiene el potencial de generar beneficios para un porcentaje importante de la población mediante la generación de empleo, el desarrollo de industrias secundarias de bienes y servicios, y la creación de encadenamientos virtuosos con el ecosistema acuícola territorial”.

Desde hace más de una década, Corfo ha estado apoyando la diversificación acuícola del país, otorgando financiamiento a diversos proyectos. Hoy, son tres los Programas Tecnológicos Estratégicos que siguen en curso y que están aportando por el cultivo de especies como la seriola, congrio y corvina. ¿Qué balance puede hacer acerca de este trabajo?

El balance es positivo. Los tres PTEC que están en ejecución han cumplido con su principal objetivo, que es aprovechar las ventajas competitivas que ha desarrollado la acuicultura en Chile. Hoy, han logrado diversificar la producción acuícola con especies endémicas del país y estar presentes en los mercados locales y del mundo.

Tenemos cuatro regiones vinculadas al escalamiento de la acuicultura de las nuevas especies: Arica, Tarapacá, Atacama y Coquimbo, comprometiendo recursos totales por más de US$35 millones, donde el financiamiento de Corfo alcanza US$23 millones. Todo esto, a su vez, ha generado una red de trabajo transversal, fortaleciendo cadenas de valor de gran importancia para el desarrollo regional, donde universidades, asociaciones de pescadores, centros de investigación y colegios, entre otros actores, forman parte de un ecosistema en estos territorios tanto dentro, como fuera de las regiones donde se desarrollan.

En el caso del Programa de Congrio, que se desarrolla en la región de Coquimbo, se ha creado un vínculo con las comunidades del borde costero a través de un modelo de Acuicultura a Pequeña Escala (APE) con agrupaciones y asociaciones de pescadores artesanales, principalmente Tongoy y Los Vilos, brindando herramientas para impulsar actividades de desarrollo asociadas a su territorio.

En tanto, el Programa de Corvina, también en Coquimbo y con presencia en Tarapacá, es una iniciativa de innovación nacional. Es liderada por científicos y académicos chilenos que, además de validar la tecnología de cultivo sostenible, potencian el desarrollo tecnológico y generan oportunidades al emprendimiento, empleos directos e indirectos y sientan las bases de un ecosistema con impacto positivo en la economía regional y en las comunidades costeras.

Por otra parte, Acuinor, la beneficiaria del programa Seriola, es miembro activo de Asociación Gremial de Industriales Pesqueros y Cultivos Marinos de la región de Atacama, donde forma parte del directorio. Además, ha desarrollado un par de iniciativas para potenciar su capacidad exportadora.

Todo este trabajo ha generado capacidades especializadas y locales mediante el uso de tecnologías desarrolladas en Chile para una producción sustentable y circular. Actualmente, los tres PTEC de diversificación acuícola han desarrollado y adaptado tecnologías de cultivo en tierra, basados en la recirculación y reutilización de agua, logrando el cierre de los ciclos productivos, la optimización de los parámetros de cultivo, el desarrollo de esta industria en pleno desierto y la aplicación de estrategias de economía circular.

Desde Corfo, estamos convencidos que la acuicultura tiene el potencial de generar beneficios para un porcentaje importante de la población mediante la generación de empleo, el desarrollo de industrias secundarias de bienes y servicios, y la creación de encadenamientos virtuosos con el ecosistema acuícola territorial.

¿Qué balance puede efectuar acerca del desarrollo que ha tenido específicamente la seriola?

Positivo. Actualmente, el PTEC en Seriola lalandi ha logrado el desarrollo de una acuicultura en tierra, contemplando todas las fases de cultivo y post cultivo: reproducción, desove, producción de larvas, juveniles, engorde, genética, salud y bienestar animal, alimentación, cosecha y procesamiento. Además, trabaja en la optimización de sus componentes productivas, como disponer de un chip de genotipado y kit de sexaje para los procesos de selección de peces y así obtener una mejor calidad de la cosecha. Esto último, ha logrado la identificación y determinación de subproductos, productos con valor agregado y alternativas de comercialización para esta especie.

Aquí, principalmente, existen desafíos de validación de la tecnología de engorde en tierra. Esto, se encuentra en un avanzado estado de desarrollo y consideran: pruebas de campo para la optimización de la tecnología y técnicas de cultivo; obtener un producto sustentable de calidad premium; consolidar una escala pre-comercial que permita el desarrollo y posicionamiento de la marca; imagen comercial; storytelling y canales de distribución; junto a una producción final proyectada de 200 Toneladas – cosecha de peces de 5 kilogramos– lo que permitiría acelerar el proceso de atracción de inversionistas.

Asimismo, ¿cuál es su visión acerca de la producción de congrio colorado que se está dando en la región de Coquimbo, donde también están participando pescadores artesanales? ¿Cree que se logre establecer una nueva actividad económica de la mano de este cultivo y actividades de repoblamiento?

Con toda seguridad. El PTEC en congrio colorado y dorado destaca en dos aspectos fundamentales: el primero, desarrollo de una tecnología de cultivo diseñada para una especie nativa a partir de tecnología hecha en Chile con las mejores herramientas disponibles de líderes en acuicultura mundial; y el segundo, los sistemas de cultivo (RAS) de alta densidad (350Kg/m3) y sin uso de antibióticos, que ha generado un gran interés en el sector privado, entidades estatales y comunidades de la pesca artesanal.

En resumen, el éxito del programa impactará positivamente en la región y el país mediante la generación de trabajo, creación de una red de proveedores y colaboradores locales, desarrollo productivo sustentable, escalamiento productivo y comercial, aplicación de estrategias de economía circular, alcance social y territorial, recuperación de una especie endémica explotada y sentar las bases para el correcto desarrollo en diversificación acuícola.

En cuanto a la corvina, ¿cuáles son las perspectivas sobre este cultivo?

El Programa Corvina se desarrolla en dos lugares: Centro Acuícola en Tongoy (Fundación Chile) y Centro de Engorda en Mar en Iquique (Universidad Nacional Arturo Prat). Las perspectivas de este cultivo en el Centro Acuícola Tongoy (CAT) son bastantes positivas, ya que, por un lado, presenta un alto nivel de desarrollo tecnológico y sus instalaciones permiten el cultivo de larvas, juveniles y engorda en sistema RAS; y, por otro, da paso al mejoramiento y optimización de infraestructura disponible para cultivo, se coordinan y ejecutan campañas de pesca destinadas al aumento de stock y mejoras en el plantel de reproductores, y se desarrollan bio-ensayos productivos.

Actualmente, el Programa Corvina es capaz de producir 150 mil juveniles por temporada, para su crecimiento en sistemas de cultivo en tierra y/o mar. El 30% de los producidos en Tongoy, son trasladados a la concesión marítima (sector Ballenera, al sur de Iquique) de la Universidad Arturo Prat, centro donde se realiza la etapa de engorde en sistemas de balsa jaula en mar.

Para este nuevo periodo, el programa tecnológico no solo pretende alcanzar los desafíos productivos y la validación de las tecnologías de cultivo para corvina, sino que también se enfocará en buscar nuevos socios estratégicos para seguir minimizando las brechas productivas y potenciando el escalamiento productivo y comercial. Todo esto aportará al crecimiento de la zona norte mediante el desarrollo de una acuicultura responsable, ampliando el ecosistema productivo y ofreciendo una mayor oferta laboral y calidad de vida para la comunidad.

Finalmente, ¿cuáles son los planes de Corfo respecto del financiamiento de estos proyectos de diversificación? ¿Tienen un plazo de término? ¿Piensan seguir financiando iniciativas en este ámbito?

Todos los Programas Tecnológicos en Diversificación Acuícola, al momento de su adjudicación, tienen definidos sus plazos de ejecución y término. Sin embargo, en base a sus resultados y proyecciones, pueden optar a una extensión en el plazo de duración (hasta tres años).

Respecto de otras iniciativas en este ámbito, desde Corfo constantemente hacemos levantamientos y evaluaciones para detectar potenciales temáticas y oportunidades de desarrollo en esta área, trabajo que se desarrolla de manera conjunta con instituciones públicas (Sernapesca y Subpesca), universidades (públicas y privadas), centros de investigación y Direcciones Regionales de Corfo.

Un ejemplo de esto es la actual convocatoria denominada “Programa Tecnológico para la Producción Local de Insumos Nutricionales para la Acuicultura”, con la que queremos habilitar la producción local y sustentable de insumos nutricionales de base vegetal para la acuicultura nacional y mundial, desplegando un polo geográfico industrial y logístico altamente especializado en la transformación y distribución de estos insumos en forma eficiente y sostenible. Además, su alcance territorial considera la macrozona sur-austral del país, desde La Araucanía hasta Magallanes y la Antártica Chilena, cofinanciando hasta el 60% del costo total proyecto, con tope de hasta $2.000 millones.

Fotografías: Corfo