El coordinador de gases de efecto invernadero de Aquaculture Stewardship Council (ASC), Robert Parker, ha contribuido a un nuevo estudio publicado recientemente en Nature que ha proporcionado una evaluación única y detallada de las diversas presiones ambientales de la producción de alimentos acuáticos.

El estudio, considerado como histórico por ASC, ha demostrado un potencial significativo para que la acuicultura se vuelva más sostenible, así como se aborda la cantidad de especies que ya ejercen una presión limitada sobre el medio ambiente, como las algas, los bivalvos y ciertas carpas. La investigación, titulada “Desempeño ambiental de los alimentos azules”, fue uno de los cinco artículos científicos iniciales publicados como parte de la Evaluación de Alimentos Azules (BFA). Para acceder al documento de Nature, pinchar aquí.

La mayoría de los alimentos azules superan al pollo

Los autores detrás del nuevo artículo produjeron la evaluación más estandarizada de las presiones ambientales derivadas de la producción de alimentos azules hasta la fecha, que cubre casi las tres cuartas partes de la producción mundial y se basa en estudios que informan colectivamente datos de más de 1.690 granjas de peces y 1.000 registros de pesca únicos en todo el mundo.

El documento encuentra que las algas marinas y los bivalvos cultivados, como los mejillones y las ostras, generan la menor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero y nutrientes y utilizan la menor cantidad de tierra y agua.

La pesca de captura también genera pocas emisiones de nutrientes y utiliza tierras y agua limitadas, pero las emisiones de gases de efecto invernadero varían desde relativamente bajas, como las de las sardinas y el bacalao, hasta las relativamente altas de los peces planos y las langostas, en comparación con los peces de piscifactoría.

Los peces de cultivo, en tanto, que se consumen comúnmente, como el salmón y la carpa, superan a otros alimentos azules de cultivo en varios indicadores ambientales, mientras que la mayoría de los alimentos azules superan al pollo.

Necesidad de una mejor comprensión

Robert Parker, uno de los coautores del artículo, comenzó a trabajar recientemente en ASC como el primer coordinador senior dedicado del programa para las emisiones de gases de efecto invernadero. El profesional dijo que “el cambio climático es un factor cada vez más importante para comprender el impacto ambiental de los sistemas alimentarios, incluidos los alimentos azules de la acuicultura y la pesca. Queremos fomentar y apoyar la producción de alimentos que se ajusten a una dieta respetuosa con el clima. Algunos productos del mar ya están allí, produciendo alimentos con un costo climático mucho menor que muchas alternativas terrestres. Una investigación como esta es importante porque puede ayudar a identificar qué especies tienen mayores impactos y el tipo de intervenciones necesarias para moverlas en la dirección correcta”.

Jessica A. Gephart, autora principal e investigadora de la American University, mencionó que “con el aumento de la demanda de alimentos azules en todo el mundo, necesitamos una mejor comprensión de cómo se comparan las presiones ambientales en este grupo diverso de alimentos para poder asegurarnos de que estamos comiendo no solo de forma nutritiva, sino también de forma sostenible”.

Potencial significativo

Según lo informado desde ASC, este nuevo conjunto de métricas estandarizadas se puede utilizar para comparar los impactos ambientales de los alimentos azules para orientar la producción futura hacia menores emisiones y uso de recursos.

El documento también destacó el importante potencial de muchos subsectores, como la carpa y el chano (milkfish), para mejorar su desempeño ambiental a través de una mejor gestión de las granjas, menores tasas de conversión de alimentos e intervenciones tecnológicas innovadoras.

La pesca de captura también tiene el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante una gestión mejorada y la optimización de los tipos de artes.

Esta investigación llenó vacíos en estudios previos sobre el estrés ambiental asociado con la producción de alimentos, que a menudo excluyen los alimentos azules, y cuando se incluyen los alimentos azules, generalmente se muestran en conjunto, pasando por alto la amplia gama de especies que pertenecen a este grupo.

En última instancia, el estudio permitirá a las empresas, certificadores, ONG y otras partes interesadas, incluidos los consumidores, tomar decisiones más informadas sobre cómo apoyar los alimentos azules sostenibles, ayudando también a resaltar la rica diversidad y variedad del sector de alimentos azules.

Si bien los estándares de ASC ya incluyen algunos indicadores sobre eficiencias y monitoreo de emisiones, el programa busca mejorar sus requisitos en esta área y el trabajo de Robert contribuirá a este enfoque renovado en un aspecto cada vez más importante de la producción responsable de alimentos.