Con el objetivo de fortificar las semillas de erizo rojo, mejorar el desarrollo de su ciclo de vida y potenciar su repoblamiento, investigadores de la Universidad Arturo Prat de Puerto Montt (región de Los Lagos) y de la Universidad de Magallanes de Punta Arenas (región de Magallanes) trabajaron en conjunto para la elaboración de un pellet hecho a base de harina de macroalgas subantárticas.

El proyecto fue financiado por el Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef) de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID) del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Contó con la participación del vicerrector de Investigación y Postgrado de la UMAG, Andrés Mansilla, y de la investigadora Marcela Ávila, quienes dirigieron el proyecto junto a un equipo de investigadores de las universidades mencionadas.

AQUA conversó con el investigador de la UMAG, Dr. Andrés Mansilla, quien se refirió a la iniciativa denominada “Desarrollo de un alimento extruido con harina de macroalgas para estimular el crecimiento de juveniles de erizo rojo (Loxechinus albus) destinados a la repoblación AMERBs de las regiones de Los Lagos y Magallanes y de la Antártica Chilena”.

“Este proyecto nació de la importancia que tiene la pesquería de erizo, principalmente en Magallanes, donde aporta grandes desembarques que son exportados a países orientales; es algo que impacta en la economía regional. También nos encontramos con que en Chile se hace bien poco de investigación aplicada. Hay una falta de conocimiento sobre qué pasa con los ciclos de vida de las especies que son de importancia comercial”, señaló el director del proyecto.

“Nosotros comenzamos haciendo bioensayos cortos en el laboratorio. Hicimos tres con distintas concentraciones de algas, ácidos grasos, vitaminas, proteínas, energía y fuimos probando como era el comportamiento de las semillas. Se armaron acuarios y se les fue dando una oferta de alga y vimos que claramente se inclinaban por algunas, que fueron las que finalmente ocupamos para fabricar nuestro pellet hecho de harina de algas”, explicó el investigador de la UMAG.

Agregó que “este trabajo lo hicimos en la región de Los Lagos y en Magallanes en condiciones controladas, siguiendo las temperaturas de agua mar que existen en Puerto Montt y en Punta Arenas en un periodo super complejo que fue la pandemia. Fue difícil movernos, pero al final obtuvimos muy buenos resultados”.

“Este estudio apunta a mejorar los stocks de los bancos naturales para que no se tenga que estar ampliando la veda de estos recursos, sino que se puedan tener áreas de manejo con erizos todo el año provenientes de esta alimentación suplementada y que al mismo tiempo impacta en  la salud de la población. Son muchos los beneficios que proporcionan las macroalgas, que en este caso lo vemos reflejado en mejores tasas de crecimiento del erizo y que podría ser utilizado en varias otras experiencias de investigación aplicada”, puntualizó el experto.

El investigador también se refirió a la importancia de que existan alianzas entre los gobiernos regionales, las empresas, los pescadores y las universidades. “En este caso en particular, pensamos que las universidades podrían generar las semillas en centros de cultivos y con el aporte del gobierno y los empresarios trasferir estas semillas fortificadas a las áreas de manejo de los pescadores artesanales y que ellos posteriormente las entreguen a las empresas del rubro. Creemos firmemente en una oportunidad que debe se desarrollada de forma integrada y que las universidades sean las responsables de la generación de conocimiento aplicado”, dijo.

Fotografías: Juan Pablo Rodríguez y Fabio Méndez