El Centro de Investigaciones Biológicas Aplicadas (CIBA), en convenio con la Universidad San Sebastián, y de manera particular con sus instalaciones en Aysén (región de Aysén), pusieron a disposición toda su infraestructura, capacidad humana y científica presente en marzo y abril de 2020 para apoyar a la red de diagnóstico de Covid-19.

“En ese sentido, toda la energía y capacidad que había en términos de laboratorio de diagnóstico en el área de la acuicultura, constituyó la base para la implementación de estos laboratorios que contribuyeron en la vigilancia del Sars-CoV-2”, sostuvo Marcos Godoy, director de Centro de Investigaciones Biológicas Aplicadas (CIBA).

A la fecha, según las cifras de CIBA, entre los laboratorios de Puerto Montt (región de Los Lagos) y Aysén, se han hecho más de 290 mil análisis de test PCR, trabajando 24/7.

Durante el 2020, hubo reportes provenientes principalmente de Asia que apuntaban a que el virus podría estar en los empaques y también en los productos provenientes de la acuicultura. Ante ello, el laboratorio CIBA hizo un análisis de riesgo junto a investigadores de Canadá, específicamente el Dr. Fred Kibenge y Dra. Molly Kibenge de Prince Edward Island University. En el estudio se determinó que no había pruebas importantes en relación a que los envases asociados a productos de la acuicultura pudieran ser una fuente probable de transmisión del Sars- Cov-2, virus causante del covid-19.

En ese aspecto, el investigador Marcos Godoy junto al doctor Fred Kibenge, de la Prince Edwards Island University, realizaron el trabajo “Transmisión del SARS-CoV-2 a través de especies animales de alimentación acuática o sus productos: Una revisión”, donde descartaron la transmisión del virus a través de los alimentos ligados al rubro acuícola. “Este fue uno de los aportes de forma temprana que hicimos también como laboratorio”, destacó Godoy.

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