Este 30 de noviembre se celebra una vez más el Día de la Acuicultura. En Chile, esta fecha cobra especial relevancia, puesto que nuestro país se sitúa como el segundo mayor productor de salmónidos en el globo y como el segundo productor mundial de mejillón, siendo además el principal exportador de este molusco. Además, se está dando fuerte impulso al cultivo de nuevas especies acuícolas y a la acuicultura de pequeña escala a lo largo del país.

Para conmemorar esta fecha, AQUA dialogó con representantes de los principales gremios salmonicultores del país, quienes abordaron los principales avances de la actividad, los retos pendientes y dedicaron algunas palabras a todos quienes se desempeñan en el rubro.

En ese contexto, el presidente de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile), Arturo Clément, comentó que “la salmonicultura chilena ha tenido grandes avances y logros durante los últimos años. Somos un sector que está trabajando desde Biobío a Magallanes, generando actualmente más de 70.000 empleos, siendo el segundo productor mundial de salmón y exportando a más de 100 mercados”.

De acuerdo con el ejecutivo, “nuestro principal desafío es poder seguir avanzando en las metas en torno a la sustentabilidad y la transparencia, con una mirada a largo plazo y que sea responsable con el medio ambiente. Tenemos que seguir trabajando de la mano con las comunidades, trabajadores, pueblos originarios, pescadores artesanales y proveedores, para continuar siendo un motor descentralizador que permita posicionar al sur como una potencia alimentaria, con capacidad para abastecer al mundo de una proteína animal de bajo impacto para el ecosistema”.

En línea con lo anterior, “desde SalmonChile, junto a nuestros socios, iniciamos hace un tiempo un proceso continuo de introspección y diálogo para construir una nueva estrategia que nos permitiera aprender de nuestros errores y aciertos para reenfocar nuestra visión social, ambiental y sanitaria. Así, hemos generado importantes acciones en torno a la sustentabilidad y a la vinculación territorial, reafirmando nuestro compromiso con el sur de Chile y sus habitantes. Hoy, tenemos un diálogo permanente con todos los grupos de interés, detectamos brechas y trabajamos en ellas para revertirlas”.

Por su parte, el  director regional del Consejo del Salmón, Gonzalo Silva, comentó que “la salmonicultura chilena es una actividad productiva que en sus cerca de 40 años de vida ha crecido y madurado mucho. No podemos olvidar que sus inicios fueron muy rudimentarios, con jaulas de madera en la década de 1980. Hoy, vemos una industria moderna, innovadora, con altos niveles de tecnología a lo largo de todo el proceso de cultivo del salmón, un verdadero motor de desarrollo en la macrozona sur del país y que representa al segundo producto de exportación al mundo luego del cobre”.

Añadió que dentro de los logros principales, “hay que destacar toda la cadena de valor que se ha generado en torno a esta industria y que va mucho más allá de los empleos directos que demandan las empresas. Hay una red de proveedores enorme que, en su conjunto, ha contribuido al crecimiento y progreso en la macrozona sur de Chile. Otro logro ha sido la consolidación de las certificaciones internacionales. Hoy en Chile más del 40% de los centros cuentan con un sello internacional de calidad en sus procesos y en el Consejo queremos seguir aumentando esa cifra. Además, pese a que es muy complejo, el objetivo es seguir impulsando una producción con menor uso de antibióticos, algo en lo que se ha podido lograr y el trabajo con el Monterrey Bay refuerza ese trabajo”.

En cuanto a los principales desafíos, “la industria debe continuar impulsando y profundizando sus acciones en materia de sustentabilidad, ya que el futuro de la tierra está en nuestros mares, pero haciendo uso de estos de manera sostenible, tal como lo plantea el Ocean Panel. Hemos avanzado mucho. En el Consejo hemos impulsado el plan de “Juntos, Limpiemos Nuestras Costas” y sumado nuevas playas sumidero en Aysén, y esperamos hacerlo pronto en Magallanes. Pero, sin duda, que esto es solo un primer paso. Tenemos que seguir en esa senda, introducir mayor tecnología en los procesos y aumentar la investigación científica para que así podamos explorar nuevos caminos de trabajo en conjunto con las comunidades que nos rodean y seguir demostrando los impactos positivos de la salmonicultura en la macrozona sur de Chile”, expuso Gonzalo Silva.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Chile, Carlos Odebret, sostuvo que “los logros están a la vista y se pueden palpar en todas las localidades de las tres regiones australes y también en las cocinas de millones de personas en el mundo. Los desafíos también están a la vista. Ordenamiento territorial, mayor integración de la industria con el entorno social, el manejo de residuos, inversión en investigación de ciencia y tecnología, fortalecer el posicionamiento internacional y mejorar los ingresos de las localidades a través de contratar localmente servicios y personas, son algunos desafíos que están a la vista de toda la industria”.

Salmonicultura en el “nuevo Chile”

Consultados sobre la situación actual del país, donde estamos ad portas de elegir a un nuevo Presidente de Chile, y donde hay un proceso constituyente en curso, los representantes gremiales del salmón manifestaron la necesidad de avanzar hacia un marco regulatorio que asegure el desarrollo sostenible de la actividad.

“La salmonicultura nació como un joint venture inédito entre el Estado y un grupo de emprendedores, y esa experiencia permitió el desarrollo de uno de los sectores productivos más pujantes de Chile, con un gran carácter regionalista y descentralizador, que ha permitido la generación de más de 4.000 pymes que se desarrollan en torno a la actividad. Bajo esa mirada, creemos que el nuevo Chile requiere de espacios de diálogo que propicien un marco regulatorio sostenible. Nuestro país tiene una gran oportunidad para poder ser líderes en el desarrollo de la acuicultura, y como gremio, junto a nuestros socios, estamos abiertos a escuchar y conversar sobre todas las propuestas que surjan. Ya hemos avanzado muchísimo con acciones concretas que nos permiten hacernos cargo de nuestras brechas a través de innovación, ciencia y tecnología, sentando las bases para la acuicultura de las próximas décadas”, dijo Arturo Clément.

Gonzalo Silva, en tanto, afirmó que “lo principal es contar con reglas claras y estabilidad social. La acuicultura y la salmonicultura deben comprometerse con impulsar un crecimiento sostenible para así hacer frente a los desafíos alimenticios de la población en las próximas décadas. Nuestro país necesita contar con una legislación moderna, con menos trabas, con mayores recursos en materia de fiscalización ambiental e investigación científica, y que conjugue con armonía el legítimo derecho de emprender y realizar actividades económicas con la protección del medio ambiente. En nuestra opinión, es perfectamente posible conjugar armónicamente ambos mundos: el crecimiento de la salmonicultura con el cuidado del medio ambiente. Estamos disponibles para trabajar en esa línea tanto a nivel constitucional como a nivel de futuro gobierno”.

Carlos Odebret, por su parte, manifestó que lo más importante es que las autoridades miren al sur, “que entiendan nuestros desafíos y necesidades. La acuicultura para el sur es lo que es la minería para el norte. Quienes toman las decisiones del país no pueden olvidar que los miles de trabajadores, de emprendedores y también los inversionistas, necesitan certezas. Se requiere de manera urgente una ruta clara que permita visualizar a la industria del salmón al año 2050. Ello conlleva una gran responsabilidad asociada, que es informarse, de modo que puedan legislar sabiendo qué están haciendo y a quiénes están afectando”. Añadió que “esto implica mirar al menos tres componentes ¿Cómo mejorar la competitividad y productividad? ¿Cómo avanzamos a una industria cero residuos y emisiones? y ¿Cómo mejoramos la calidad de vida de nuestros trabajadores y vecinos?”

Mensaje a los trabajadores acuícolas

¿Qué mensaje le darían a los trabajadores acuícolas en este día? “Que han sido parte de una historia épica; reconocer que sin ellos no hubiese sido posible aventurarnos en la producción de salmones de calidad en zonas extremas y aisladas. Ellos han sido parte de un camino muy exitoso que ha propiciado el desarrollo del sur, de sus comunidades. Ha sido una ruta no exenta de errores y dificultades, pero gracias al espíritu colectivo, humano y colaborador de los salmoneros hemos podido salir adelante. Tenemos que seguir mejorando, buscar cómo podemos reducir nuestros impactos y demostrar que somos un sector que está comprometido con la sustentabilidad”, dijo Arturo Clément.

Gonzalo Silva, en tanto, destacó que “los trabajadores salmonicultores realizan una tremenda y abnegada labor y, por eso, lo primero es agradecer. Así como muchas veces se destaca el rol del trabajador minero en Chile, este nuevo Día de la Acuicultura es una oportunidad para visibilizar todo el profesionalismo que hay tras el proceso de cultivo del salmón desde las pisciculturas hasta las plantas de proceso pasando por los centros de cultivo, en los que se trabaja en el mar, con turnos y donde la vida de los equipos de trabajo se realiza en pontones. Sin duda, este esfuerzo que hacen los trabajadores es clave para que el salmón chileno tenga la reputación que tiene en el mundo. En este Día de la Acuicultura, extendemos un saludo a los trabajadores y trabajadoras que forman parte de la familia salmonicultura y donde, además, muchos de ellos viven y han formado familias en el sector sur austral del país”.

Carlos Odebret manifestó que “no hay acuicultura sin los trabajadores acuícolas. Son ellos quienes cultivan esperanzas para el sur de Chile. El esfuerzo de largos turnos de trabajo y trayectos eternos para llegar a los centros de cultivo, el despertar temprano para ir a las plantas de proceso en medio del clima del sur es una forma de trabajar que no existe en otras partes. Para ellos mi mayor admiración. Pero también es necesario reconocer que tenemos muchas brechas que cerrar para mejorar la calidad de vida de nuestros colaboradores en las ciudades y zonas rurales del sur. Se necesita más y mejor inversión pública para tener más médicos especialistas en los Cesfam, mejor infraestructura deportiva, jardines infantiles y viviendas de calidad. Mientras al interior de las empresas debemos aprender a escuchar con mayor atención las preocupaciones y abrir mejores canales de comunicación para resolver las problemáticas que les preocupan”.

Fotografía: Asociación de Salmonicultores de Magallanes