Según indican diversas fuentes del rubro, hasta el momento que el salmón es cosechado, el alimento para peces puede llegar a representar hasta un 90% de la huella de carbono en el ciclo productivo. Frente a esto, actualmente, empresas proveedoras como Biomar, Skretting, Cargill y Salmofood, han centrado sus esfuerzos en  disminuir este impacto, por medio de iniciativas que incluyen planes alineados a normativas internacionales.

La huella de carbono, como señala el Ministerio del Medio Ambiente, se define como el conjunto de emisiones de gases de efecto invernadero producidas directa o indirectamente, por personas, organizaciones, productos, eventos o regiones geográficas, en términos de CO2 equivalentes. Nace como una medida para cuantificar y generar un indicador del impacto que una actividad o proceso tiene sobre el cambio climático.

En el ciclo productivo del salmón, excluyendo procesamiento y distribución, el alimento contribuye mayormente en las emisiones, principalmente, debido a la materia prima que lo compone. A raíz de lo anterior, es que las empresas productoras de alimento han decidido ir en búsqueda de alternativas más sustentables para el desarrollo de sus productos.

Biomar Chile

Para el product manager de Agua Mar, Oscar Berríos, es responsabilidad de las empresas hacer frente a la situación e ir en búsqueda de dietas que reduzcan la huella ambiental. Biomar Chile, tras el lanzamiento de su Reporte de Sostenibilidad 2020, anunció sus ambiciones para el año 2030, orientadas en tres áreas clave: Acción Climática; Circular y Restaurativa; y Empoderamiento de Personas, cada una de ellas con metas y objetivos específicos, “alineados sobre la base científica para la restauración y crecimiento de la industria acuícola para 2050”, indica.

BioMar tiene implementado y está en constante obtención de nutrientes alternativos y no tradicionales para la alimentación de la acuicultura y la promoción de insumos marinos para cambiar las dietas a fuentes de proteínas con menos carbono. “Nuestro portafolio de productos está enfocado en la sustentabilidad, con recetas especializadas que reducen su huella ambiental general al seleccionar materias primas más sostenibles”, señala Oscar Berrios.

Agrega, “Blue IMPACT es un concepto que hemos desarrollado para este fin: minimiza el impacto ambiental, al satisfacer las necesidades del presente, sin comprometer el futuro, ya que cada receta tiene una evaluación de impacto que muestra claramente cómo su selección de alimentos ha contribuido a un mejor mañana”.

El uso de materias primas alternativas sostenibles ya es un hecho. Hace un par de meses, la compañía anunció que logró un millón de toneladas métricas de alimento para salmón elaborado con microalgas, para clientes del hemisferio norte y de Chile. “Haber producido un millón de toneladas métricas de alimentos alternativos es significativo, dado que ninguna empresa incluía algo de estos volúmenes hace solo cinco años”, puntualiza el product manager de Agua Mar.

La empresa comenta que, en diez años, habrá suficiente materia prima alternativa, y estiman que sus recetas podrían contener entre 10% y 15% de ingredientes derivados de tecnologías unicelulares para 2030.

Salmofood

De acuerdo con lo informado desde Salmofood, el alimento que fabrican genera, anualmente, alrededor de 250 Kg de CO2e/Tonelada producida, de acuerdo con cálculos de huella de carbono hechos mediante la metodología establecida en la norma ISO 14064:2018 a nivel organizacional.

 Dentro de las iniciativas que la empresa ha desarrollado para ir en búsqueda de la carbono neutralidad e intentar reducir el impacto que tiene el alimento para peces en el ciclo productivo del salmón, está la implementación de la Life Cycle Assessment sobre su producto. Este estudio “nos permite identificar los ingredientes con sus respectivos impactos ambientales y de esta manera, por medio de la formulación, disminuir estos impactos entregando a nuestros clientes soluciones nutricionales de calidad pero a la vez más sustentables”, dice el gerente de Feed Technology de Salmofood, Pablo Leyton…( Revise el artículo completo en Revista AQUA N°257).

Fotografía principal: Cargill

Segunda fotografía: Skretting