“Diversificación productiva para mujeres recolectoras de orilla de la comuna de Ancud” y “Diversificación productiva, turismo e innovación para pescadores artesanales de la comuna de Ancud” son los dos programas que acaban de finalizar en Chiloé y que beneficiaron a un total de 63 emprendedores locales.

Ambos programas fueron financiados por el Gobierno Regional de Los Lagos y la ejecución estuvo a cargo de Fundación Chinquihue y la Ilustre Municipalidad de Ancud; y se centraron en entregar capacitación, asistencia técnica y equipamiento, estrategia de trabajo que pretende dar un empuje a la habilitación de nuevos emprendimientos o la consolidación de nuevos negocios, ya sea en las áreas de pesca, acuicultura o turismo, avanzando hacia la agregación de valor en productos y/o servicios.

Dentro de las capacitaciones se llevaron a cabo una serie de cursos en el marco del programa de apoyo, en el que se abordaron temas como estrategias de marketing, gestión de emprendimientos, elaboración de productos marinos, entre otros, le permitió adoptar una estrategia.

“Los cursos fueron excelentes porque me dieron nuevas ideas. Eso es lo importante”, reconoce. “Me enseñaron nuevas formas de vender a través de redes sociales”, comenta Jaime Ampuero, pescador artesanal dedicado a la extracción de mariscos.

Antes de aprender a usar estas herramientas, la forma de venta se limitaba a salir a la calle e ir casa por casa ofreciendo sus productos. “Ahora estamos vendiendo a través de Facebook y WhatsApp”, asegura.

Otro de los beneficiarios es Marcelo Carrasco Pincheira, pescador artesanal nacido y criado en Temuco, pero radicado en Ancud desde hace 26 años. Se dedica principalmente a la recolección de machas en el sector de Mar Brava, a unos 20 kilómetros del centro de Ancud.

“Lo que conseguimos a través de Fundación Chinquihue y de la Municipalidad de Ancud, fue un carro gastronómico”, explica Carrasco.

El emprendimiento consiste en instalar el carro en las playas de Mar Brava y ofrecer distintos productos del mar, ya sean mariscos, como las machas, o pescados, como la corvina. Se trata de un emprendimiento familiar, según explica.

Pero la idea no se queda en la mera venta de alimentos. “Me gustaría mostrarle a la gente cómo es que se trabaja la macha, hacerles un recorrido y mostrarles cómo se extraen las machas, cómo trabajamos nosotros, y después de eso invitarlos al carro gastronómico para que puedan probar una macha a la parmesana, pescado ahumado (…). Esa es la idea de este emprendimiento”, dice el pescador.

El fuerte de las ventas debiese darse durante la época estival, época del año en que la ciudad es visitada por centenares de turistas.

“En mi opinión, este proyecto fue bien bueno”, asegura. “Para nosotros fue muy productivo. Fuimos aprendiendo, conociendo la forma de llegar al cliente”, comenta.

Fotografía: GORE Los Lagos