Esta semana un grupo de estudiantes de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Magallanes (UMAG) quienes visitaron la piscicultura Los Cipreses de Cermaq. Los jóvenes tuvieron la oportunidad de interiorizarse de los procesos de producción de la moderna estructura ubicada a 17 kilómetros de Punta Arenas (región de Magallanes).

En una serie de piletas los pequeños organismos van ganando en cuerpo a medida que pasa el tiempo en un ambiente rigurosamente controlado. Se los cuida, protege y alimenta. Son piletones enormes distribuidos en distintos edificios de acuerdo a las etapas de desarrollo.

Este intercambio de experiencias fue organizado por la Asociación de Salmonicultores de Magallanes con la participación clave de Cermaq y la UMAG. Una iniciativa que avanza en el marco del programa Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I). Un total de 12 alumnos que cursan entre el tercero y cuarto año de la carrera fueron trasladados hasta las dependencias de la piscicultura.

No los desanimó la nieve ni el frío que en Magallanes está tocando récords históricos. La estructura se encuentra compuesta por importantes edificios de color amarillo que contienen a su vez conjuntos de piletas donde crecen los salmones en sus versiones más reducidas.

En las dependencias se lleva adelante el proceso que va desde la ova al smolt de 110 gramos los que posteriormente son sembrados en el mar.

“Esta es una salida a terreno para que los estudiantes conozcan de un modo práctico el proceso de la piscicultura”, expresó Pablo Gallardo Ojeda, profesor de la carrera de Biología Marina de la UMAG.

“En la piscicultura trabajan 26 personas y aquí se desarrolla el proceso de la ova al smolt de 110 gramos”, explicó Roberto Alarcón Sandoval, jefe del Centro.

Los jóvenes se mostraron sorprendidos y alegres de participar de la visita donde pudieron tener un contacto muy cercano con su objeto de estudio.

El Asistente Técnico 1 de la piscicultura, Claudio Zúñiga, relató a los estudiantes las distintas etapas que transcurren los salmones antes de iniciar su viaje al mar. Los futuros profesionales observaron el movimiento veloz y singular que caracteriza a los salmones en estas etapas tempranas.

La completa narración incluyó momentos en las piletas, bajo un estricto protocolo sanitario, pero también una faceta teórica de la que se hizo cargo el jefe del centro a través de videos y gráficas.

“Me gustó verlo en persona, uno aprende más”, dijo una de las jóvenes. “Yo realmente quería ver de cerca este proceso”, detalló otro. El recorrido culminó de un modo más terrenal: con galletas y café como invitación de la casa.

Fotografías: Salmonicultores de Magallanes.